Según un estudio de la Universidad de California, los amigos que se insultan en tono de broma suelen ser un 300% más leales y honestos entre sí.
De acuerdo con la investigación, aunque pueda parecer contradictorio, todo apunta a que «el humor basado en pequeñas burlas no tiene la intención de menospreciar, sino de consolidar un nivel de cercanía en el que ambas partes se sienten cómodas y comprendidas».
Partiendo de esto, los investigadores señalan que el uso de bromas e insultos «en un contexto de confianza», puede ayudar no solo a fortalecer los lazos de amistad, sino a lograr que el vínculo existente sea más auténtico y fuerte con el paso del tiempo.
En este sentido, los expertos señalaron que «los comentarios jocosos fortalecen los vínculos» y que, en muchos casos, bromas que incluyen insultos livianos pueden ser en realidad muestras de afecto entre personas que se quieren mucho y que, por tanto, han alcanzado un nivel de confianza alto.
"Crear, pensar y vivir con humor".
