Investigaciones científicas

Los terroristas yihadistas utilizan el humor para reforzar su identidad

Un estudio recientemente publicado muestra cómo utilizan el humor las revistas de propaganda terrorista islámica. Al-Qaeda, los talibanes  y Tahrik-e Taliban Pakistan (TTP) utilizan la comedia de situación, mientras que el humor de las revistas del Estado Islámico (ISIS) es deshumanizado y burlón.

Las investigaciones demuestran que el humor desempeña un papel importante en la formación de la identidad colectiva y “crea un sentimiento de cohesión interna basado en experiencias compartidas”, señalan los investigadores.

La broma patológica

La mayoría de la gente conocerá a alguien a quien le encanta hacer que los demás se estremezcan con un mal chiste. Sin embargo, para algunas personas, tener un sentido del humor dudoso es una compulsión que puede afectar su vida cotidiana.

La condición de broma patológica se conoce como witzelsucht, descrita como la excesiva narración de bromas inapropiadas o sin sentido. La palabra proviene de las palabras alemanas para chiste, ‘witz’, y adicción, ‘sucht’.

Humor negro e inteligencia

No se requiere necesariamente una prueba de coeficiente intelectual para saber si una persona es realmente inteligente. Los psicólogos han identificado las características que hacen especiales a las personas inteligentes.

La inteligencia tiene muchas ventajas. Entonces se vuelve Cociente de inteligencia superior (CI) A menudo se asocia con el éxito profesional y buenos títulos universitarios. Pero las personas que alardean mucho de su inteligencia son precisamente las que no alardean en absoluto. Más bien, según los psicólogos, la inteligencia se manifiesta mediante otros signos.

Sonrisa y confianza

Sonreír generalmente aumenta la sensación de confianza que transmitimos a otras personas, pero para quienes tienen personalidades antisociales, el efecto es el contrario.

El estudio de la Universidad de Nueva York reunió a 262 personas para que participaran en un juego de inversión financiera con otra persona, que en realidad era ficticia. Los investigadores describían a esta persona imaginaria y le asignaban rasgos propios del trastorno límite de personalidad, caracterizado por episodios de ira, impulsividad y frecuentes cambios de humor.