Las amenazas a nivel mundial contra la libertad de prensa y la libertad de expresión son cada vez más latentes. No hay más que ver cómo el presidente Donald Trump insultó, de forma repugnante e inaceptable a Catherine Lucey, corresponsal en la Casa Blanca de la agencia Bloomberg, al decirle"¡Calla, cállate, cerdita!"apuntando con el dedo a la reportera, quien le cuestionó por sus evasivas sobre el caso Epstein si los documentos no contienen "nada incriminatorio" contra él.
Trump, con su “manual para intimidar a la prensa” no cesa en responder groseramente cuando le hacen preguntas incómodas. Un repaso a la hemeroteca basta para comprender la compleja relación que el presidente de Estados Unidos mantiene con las mujeres periodistas: las insulta, humilla y ofende en cuanto le llevan la contraria.
La libertad de expresión está muy vinculada a la libertad de prensa.
La tan cacareada libertad de expresión, un derecho de las personas, está consagrada en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Pero por una razón o por otra, ya sea ideológica o económica, es coartada cada día. La libertad no se abre camino sin sacrificios y sin responsabilidad.
Los medios son cada vez más dominados por poderes económicos y políticos que defienden sus intereses por encima de todo. Los regímenes autoritarios impiden el libre flujo de ideas y reprimen la labor de los informadores. Ahora con las redes sociales y los avances tecnológicos, es más difícil callar a las personas, pero la intolerancia, los intereses de poder, y la censura siempre están al acecho, ya sea en una dictadura o en un régimen liberal, aunque en diferentes dimensiones. Y por otro lado, hay que decir también que en esas redes abundan las mentiras, ofensas y manipulaciones.
Por eso hoy, por su vigencia, quiero recordar el Concurso Internacional de Caricatura, Noruega, que sobre Libertad de Expresión fue realizado en el 2017
Por publicar una tira cómica en un periódico de Bangladesh en 2007, que no fue del agrado del Partido Islámico, Arifur Rahman fue a la cárcel por seis meses, y su vida corrió peligro. Desde 2010, Arifur encontró refugio en Noruega, donde publica la página web http://www.toonsmag.com y organiza, en la ciudad de Lillehammer, el Concurso de Humor Gráfico “Libertad de Expresión”, con el apoyo de varias instituciones de ese país nórdico.
En el certamen del 2017 participaron 518 caricaturistas de 83 países, con 1556 dibujos, y el primer lugar correspondió al mexicano Antonio Rodríguez García con una obra que presenta a una niña que, agarrada de unos globos, logra vencer una cerca que le impide el paso.
“Los caricaturistas e ilustradores –expresa Antonio- utilizamos con frecuencia bocadillos o globos con texto para expresar los mensajes de los personajes, en este caso la niña de mi ilustración hace de estos globos el medio para trascender la censura y la represión en la libertad de expresión. La niña representa para mí el futuro, donde las nuevas generaciones puedan gozar de una libertad de expresión sin ataduras”.
El segundo premio lo obtuvo el brasileño Bruno Hamzagic con una imagen de un payaso, representante del humor, que es callado por muchas manos. El tercero correspondió al cubano Ares, con una viñeta que refleja un duelo entre la palabra y la violencia armada.
Indiscutiblemente que la alta calidad de las obras enviadas, obligó al jurado a otorgar diez menciones de honor, donde se pone de manifiesto, una vez más, la mirada cáustica, ingeniosa y poética de los humoristas gráficos que defienden el derecho a la libre expresión.
Hoy más que nunca, y frente al avance del trumpismo en el mundo, la libertad de prensa y la libertad de expresión son valores sagrados y representativos de la verdadera democracia, que está sufriendo el ataque de las fuerzas más retrógradas, y que los humoristas gráficos enfrentan con el valor de sus dibujos y de la palabra frente al grito.

Primer Premio Concurso | Antonio Rodríguez García | México

Segundo Premio | Bruno Hamzagic | Brasil

Tercer Premio | Arístides E. Hernández "Ares" | Cuba

Mención de Honor | Walter Gastaldo | Argentina

Mención de honor | Jitet Kustana | Indonesia

Mención de Honor | Ángel Boligán | México-Cuba

Mención de Honor | Firuz Kutal | Noruega

Mención de Honor | Miro Stefanovic | Serbia
In defense of freedom of the press and freedom of expression
by Francisco Puñal Suárez
Global threats against freedom of the press and freedom of expression are increasingly evident. One need only look at how President Donald Trump insulted, in a repugnant and unacceptable way, Catherine Lucey, the White House correspondent for Bloomberg, telling her “Shut up, shut up, little pig!” while pointing his finger at the reporter, who questioned him about his evasive answers regarding the Epstein case if the documents contained “nothing incriminating” against him.
Trump, with his “manual for intimidating the press,” never ceases to respond rudely when asked uncomfortable questions. A quick look at newspaper archives is enough to understand the complex relationship the U.S. president maintains with women journalists: he insults them, humiliates them, and offends them whenever they contradict him.
Freedom of expression is closely linked to freedom of the press.
The much-vaunted freedom of expression, a human right, is enshrined in Article 19 of the Universal Declaration of Human Rights of 1948. But for one reason or another, whether ideological or economic, it is curtailed every day. Freedom does not advance without sacrifice and without responsibility.
The media are increasingly dominated by economic and political powers that defend their interests above all else. Authoritarian regimes impede the free flow of ideas and suppress the work of journalists. Now, with social networks and technological advances, it is more difficult to silence people, but intolerance, power interests, and censorship are always lying in wait—whether in a dictatorship or in a liberal regime, though in different degrees. And on the other hand, it must also be said that lies, insults, and manipulation abound in those same networks.
For that reason today, because of its relevance, I want to recall the International Cartoon Contest in Norway, focused on freedom of expression, held in 2017.
For publishing a comic strip in a Bangladeshi newspaper in 2007 that displeased the Islamic Party, Arifur Rahman was imprisoned for six months, and his life was in danger. Since 2010, Arifur has found refuge in Norway, where he publishes the website http://www.toonsmag.com and organizes, in the city of Lillehammer, the Graphic Humor Contest “Freedom of Expression,” with the support of various institutions in that Nordic country.
In the 2017 contest, 518 cartoonists from 83 countries participated, submitting 1,556 drawings. First place went to Mexican artist Antonio Rodríguez García for a work depicting a girl who, held aloft by balloons, manages to rise above a fence that blocks her way.
“Cartoonists and illustrators,” Antonio explains, “often use speech balloons or text bubbles to express the characters’ messages; in this case, the girl in my illustration uses these balloons as a means to overcome censorship and repression of freedom of expression. The girl represents, for me, the future, where new generations can enjoy freedom of expression without restraints.”
Second prize was awarded to Brazilian artist Bruno Hamzagic for an image of a clown—symbolizing humor—being silenced by many hands. Third place went to Cuban cartoonist Ares for a vignette depicting a duel between the word and armed violence.
The unquestionably high quality of the works submitted compelled the jury to award ten honorable mentions, once again highlighting the caustic, ingenious, and poetic vision of graphic humorists who defend the right to free expression.
Today more than ever, and in the face of the spread of Trumpism around the world, freedom of the press and freedom of expression are sacred values, representative of true democracy—now under attack by the most retrograde forces—and which graphic humorists confront with the courage of their drawings and their words against the shout.
(This text has been translated into English by ChatGPT)
