Oleg Popov

Moscú, 1930 - Rostov del Don, 2016.
Humorista escénico ruso.

​Oleg Konstantínovich Popov fue un célebre payaso de la era soviética.

Marchó a Tiflis, donde trabajó en el circo como comediante equilibrista. Pero al cabo de dos meses regresó a Moscú y se hizo asistente del reconocido payaso Karandásh (lápiz), al que Popov consideraba su maestro.

Durante una gira del circo en Sarátov, en 1954, el clown Pavel Borovikov se rompió una costilla y cuando Popov tuvo que sustituirlo improvisó, inventándose sobre la marcha un número cómico en el que utilizaba utensilios de cocina. Su número tuvo un enorme éxito y el joven artista regresó a Moscú ya famoso.

El personaje que puso en escena —un payaso alegre con peluca amarilla, nariz roja, una gran gorra a cuadros en blanco y negro con una margarita, pantalones de rayas anchas y una sonrisa resplandeciente— llegó a ser uno de los más reconocibles del circo moderno, casi un equivalente circense de Charlie Chaplin. Un personaje sencillo, ingenuo, que irradiaba alegría y felicidad. Fue esa aura la que hizo cuajar el epíteto de un periodista que le calificó de “Payaso del Sol”.

Popov seguía en sus actuaciones —en las que combinaba elementos de acrobacia, equilibrismo, juegos malabares, bufonada y parodia— la tradición de un personaje cómico de los cuentos rusos, Ivanushka el Tonto.

En 1981, durante el octavo festival internacional de circo de Montecarlo, recibió de manos de Grace Kelly el premio Clown de Oro, considerado uno de los máximos reconocimientos internacionales de las artes circenses.

En 1990 Popov emigró a Alemania, donde prosiguió su carrera con el nombre artístico de Hans im Glück (el feliz Hans). No volvió a Rusia hasta 2015, con motivo del premio internacional de circo Master en Sochi. El público recibió al viejo artista con ovaciones que le alentó a continuar con una carrera que ya pensaba abandonar.