Los humores de Divinsky: ilusión de una entrevista

Por María Celina Bortolotto (Lecturer, School of Humanities, University of New Zealand)
Publicado en Humor Sapiens con el permiso del autor.

En el año 1994 en Buenos Aires mandamos con una amiga una carta de admiradoras a Roberto Fontanarrosa vía la editorial que publicaba sus textos en Argentina, Ediciones de La Flor. Pasó algún tiempo y una mañana la máquina del fax de la empresa donde trabajaba entonces anunció la entrada de un documento con su ronroneo irregular y su cierre a guillotina. Me acerqué a ver qué era y quedé maravillada al ver un dibujo del gaucho Inodoro Pereyra y su perro Mendieta quienes desde su tamaño A4 me miraban con ojos pícaros y nos lo dedicaban. Mi alegría y emoción hicieron que muchos años después buscara escribir sobre este humorista argentino y contactarme con la editorial que tantos regalos del humor criollo nos ha hecho a través de los años. Otro fax –esta vez desde Nueva Zelanda- fue entonces el que en abril del 2014 me puso en contacto con Ediciones y uno de sus fundadores y directores hasta fines del 2015, Daniel Divinsky. Rutinas, estadías breves e imperiosos horarios de vuelos impidieron que nos viéramos en persona, pero la ilusión de la entrevista se mantuvo por los canales virtuales que hoy nos permiten la charla por la tecla.

 

Ediciones de la Flor es una de las pocas editoriales argentinas independientes que sobrevive y crece resistiendo los embates monopólicos del mercado editorial global. La editorial ya cumple casi medio siglo de trayectoria (fue fundada en 1966) y continúa publicando más de treinta novedades por año además de las reediciones de clásicos como Mafalda y Gaturro que suman ya millones de ejemplares vendidos.

Con la libertad de poder elegir a los autores que publican según su gusto personal, tanto Divinsky como su ex-socia Kuki Miller construyeron un riquísimo y variado catálogo con más de 600 títulos que incluye textos de narrativa, de ensayística, biografías, testimonios, teatro y literatura infantil. En el largo y surtido listado de autores están Rodolfo Walsh, Ray Bradbury, Umberto Eco, Boris Vian, Paul Nizan, Georges Brassens, Ariel Dorfman, Rodolfo Fogwill, Martín Caparrós, Roberto Fontanarrosa, Rep, Caloi, Quino, Maitena, Nick, Daniel Paz y Alberto Montt, entre otros. Divinsky parece disfrutar de esta atenta tarea de relevamiento del buen editor que “reconoce” a un autor porque “éste pre-existe”, mostrándolo a un público lector que entonces comienza a disfrutar de esa obra y a sentir “una necesidad que el lector no sabía que tenía”.1

El entusiasmo contagioso caracteriza, según los autores que han trabajado con él, a este editor que comenzó su carrera en los años sesenta de la mano de dos socios en un emprendimiento voluntarioso pero de escasos fondos. Para el año 1970 ya contaban entre sus autores con el joven Roberto Fontanarrosa y se sumó a la empresa la entonces esposa de Divinsky, Kuki Miller. Aunque hoy Divinsky está desvinculado de la editorial, Ediciones de la Flor sigue conociéndose en gran medida por sus publicaciones de humor gráfico y escrito y por ello mi primera pregunta quiere indagar sobre el porqué de esta clara orientación hacia la risa.

CB: ¿Por qué Ediciones de La Flor apostó históricamente por el humor de manera evidente (pero no excluyente) en su selección de autores?

DD: Porque ambos los entonces propietarios y editores disfrutamos mucho del humor y tenemos, especialmente en mi caso, la risa fácil. En el caso del humor gráfico, personalmente, como estudiante de muy altas calificaciones en la escuela secundaria, pero reprobado en dibujo, siento una enorme admiración por quienes saben dibujar.

No todos han compartido el sentido del humor de la Editorial, sin embargo. Durante los años 1977 y 1983 Divinsky y familia debieron exiliarse en Venezuela luego de pasar varios meses detenidos acusados de incitar a la subversión con la ilustración de un puño en alto como tapa de Cinco dedos, un libro infantil que publicaban en esos días2.

Las posibilidades de expresión y hasta combate que puede ofrecer el humor se han vuelto tema de discusión actual luego del reciente suceso ocurrido en la revista Charlie Hebdo en Francia y a algo de esto aluden mis preguntas siguientes.

CB: ¿Cómo ve Ud. el humor en general y el argentino en particular? ¿Es una característica de personalidad individual y cultural o sólo una herramienta retórica?

DD: Sobre el humor en general, confirmo la hipótesis de que “viaja mal” como los vinos. Brillantes humoristas, con gran y justificado éxito en sus países de origen o también en los que comparten su lengua madre, son un fracaso al ser traducidos o publicados para otros ámbitos. El humor argentino tiene varias vertientes, una de las cuales, totalmente verbal, es la del retruécano. Por lo general es bastante más agresivo que el “humor blanco” que se cultiva en otras latitudes.

CB: Las teorías clásicas del humor plantean objetivos distintos de la risa, en algunos casos la humillación y el castigo, en el esquema psicoanalítico el “ahorro de energía psíquica” y en otros, la obtención del placer y el disfrute. ¿Prevalece alguno de estos en los  argentinos con los que ha trabajado? ¿Varía esto según el artista o el momento histórico?

DD: Sin ninguna duda, prevalece el placer y el disfrute. La profesionalización de la actividad, en cuanto permite a los creadores que son seguidos por el público vivir de su trabajo, hace que puedan unir lo útil con lo agradable. De los humorista con los que he trabajado, el que más se cuestiona y “sufre” con el producto de su talento es Quino, que, en realidad, es un humanista que se expresa a través del dibujo y transmite sus angustias existenciales.

Este humorista que sufre, Joaquín Lavado o Quino, ha sido gran amigo de Divinsky también por casi 50 años y apoyó con sus publicaciones la difícil situación de la editorial mientras los directores estaban en el exilio. “Somos tan amigos que ya somos la misma persona,” afirma Divinsky para describir estos largos años de trabajo, cariño y respeto mutuo. De Quino resalta “su ética, el sentido humanista que pone por delante de cualquier beneficio.”3

Su descripción de Quino, un autor que significó un salto cuántico en escala de publicaciones cuando se integró a la editorial en sus comienzos, me hace pensar en la idea del humorista que tiene Luigi Pirandello...

CB: En su ensayo sobre el humor del 1908 Luigi Pirandello ofrece una visión del humorista como un filósofo con la capacidad de verle el otro lado a toda idea, sentimiento o sensación, abriéndole esto la posibilidad de sentir, a través del humor, empatía por lo contrario o diferente. ¿Coincide Ud. con esta visión de los humorista? Cuéntenos un poco de aquellos que han trabajado con Ud...

DD: Coincido totalmente con la apreciación de Pirandello, que no conocía y escribí la respuesta anterior que alude a esto, sin haber leído esta afirmación. De los humoristas con los que he trabajado el que mejor expresa esa actitud es Quino. Daniel Paz y Rudy son los más comprometidos políticamente y utilizan el humor con fines ideológicos en sentido amplio. Julieta Arroquy, como Maitena en otro plano, se cuestiona, ironizando, sobre la condición femenina en la línea inaugurada por la francesa Claire Brétecher. Para Caloi y Fontanarrosa, creo que la actividad era puramente lúdica por un lado y asumida como un trabajo grato por el otro. El Niño Rodríguez y Gustavo Sala, practican un humor más salvaje: el primero alrededor de los lugares comunes del periodismo, la superficialidad de las modelos y el contraste social entre el adinerado empresario que ni se toma el tiempo necesario para ir al baño y el esquelético cartonero que recorre los alrededores de la Villa Miseria donde malvive.

Nuestra referencia al comienzo del siglo XX con Pirandello evoca a otro teórico del humor, nuestro Macedonio Fernández, quien proponía una Humorística Conceptual liberadora de la lógica a través del absurdo y lo fragmentario. Además de sus conocidos herederos como Cortázar o Borges, le pregunto a Divinsky sobre esta presencia literaria en el humor actual.

CB: ¿Ve Ud. esa herencia macedoniana del humor como filosofía de resistencia al dogmatismo racional entre alguno(s) de los autores de Ediciones?

D: Eso aparece claramente en algunos de los más jóvenes: Liniers (que incluso publica cada tanto tiras que titula “Conceptual incomprensible” porque estira al máximo la oscuridad de su humor), Decur, el chileno Alberto Montt.

Y el absurdo al fin trae a la charla la narrativa desopilante de Fontanarrosa; pero recuerdo que descubrí los relatos del autor rosarino sólo luego de sucumbir a la filosofía renegada y oportunista del gaucho Inodoro y su alter ego canino, el metafísico Mendieta. Cada semana me preparaba con una sonrisa de anticipación para las ocurrencias de este marginal en el suplemento dominical. Le pregunto a Divinsky sobre esta relación casi física que provoca el humor.

CB: El filósofo francés Gilles Deleuze define el humor como “el arte de la superficie” en cuanto es el arte que piensa los “ruidos, sensaciones, afectos y singularidades” de los cuerpos que luego se relacionan entre sí. En esta definición leo una reactivación del cuerpo para contestar a la propuesta del humor. ¿Hay un intercambio de sensaciones más vívido y más fluido de los lectores con los autores humorista o no?

DD: En lo que se refiere a la comunicación entre autores y “usuarios” sin duda se da ese intercambio, pero más a través de lo que publican ellos cotidiana o semanalmente en diarios y revistas, que crea la ilusión de un diálogo, que del contacto con las recopilaciones de esos materiales en libros.

 

Coincido con Divinsky en cuanto que los encuentros semanales con la tira de Inodoro que se publicaba en los 90s en la tirada del domingo del diario Clarín proponían una charla con este gaucho perceptivo y crítico de la situación nacional y sus alternativas del momento en los comentarios específicos de Inodoro, las respuestas ingeniosas de Mendieta o los remates inesperados de “la” Eulogia o de los taimados loros de las pampas. La narrativa de Fontanarrosa, en cambio, abre las puertas a contextos masculinos como la cancha de fútbol, el café, los vestuarios o recrea paródicamente discursos canónicos como el de la crónica histórica y los hallazgos científicos. Intento indagar en sus influencias.

 

CB: ¿Qué lecturas, autores o estilos reconocía Fontanarrosa como influencias en su escritura de narrativa?

DD: En muchos reportajes reconoció la influencia de los narradores norteamericanos del siglo XX: Hemingway, Dos Passos, Faulkner. Además le encantaban los libros de entrevistas, incluso las entrevistas a escritores de la Paris Review y leía mucha ficción siempre que tuviera muchos diálogos.

A esta preferencia por la recreación del discurso oral hace alusión el propio Fontanarrosa en una entrevista del 2013 cuando explica que “los historietistas –es más, creo que todos, no sólo los historietistas– somos hijos del cine. El cine es como una mitología moderna”4 En esta mitología de la oralidad que propone en sus cuentos, Fontanarrosa nos acerca íntimamente a situaciones autóctonas recreando los diálogos entre amigos (hombres) con un tono coloquial que transmite autenticidad y picardía en contextos de permanente competencia masculina teñida de afecto. En todos, sin embargo, un personaje es condenado de manera inequívoca, nunca se salva y siempre termina aislado, solo y hasta aniquilado.

CB: En toda la narrativa de Fontanarrosa aparece un personaje maldito que no admite redención: “el plomo”, al cual él parece caracterizar como la persona que se adjudica autoridad de discurso definitivo cuando no la tiene. ¿Les tenía fobia?

DD: No se trataba de una fobia personal, sino de un efectivo recurso cómico, que se anclaba en la experiencia que imaginaba tenían todos sus lectores de personajes así.

Sospecho una intención bergsoniana de corrección a la rigidez tanto en la repulsión de Fontanarrosa por el personaje solemne y autoritario del plomo que dicta cátedra sobre todos los temas como en su tendencia a la parodia de los anquilosados discursos canónicos del saber académico como el de la crónica histórica y el del descubrimiento científico. El mismo Fontanarrosa explica algo de su predilección por la duplicación irreverente implícita en la parodia: “por un lado, es un laburo; pero por otro lado, es más fácil, porque, al ser una parodia, tenés un ejemplo. Un tono. Hay que seguirlo, modificarlo, agrandarlo, achicarlo, pero tenés un tono.”5

CB: En la narrativa del autor rosarino veo dos tendencias claras en cuanto al tipo de humor: cuentos bien costumbristas con diálogos vívidos y cuentos donde se parodia de manera alocada ciertos discursos normativos. ¿Por qué le interesaban estos a Fontanarrosa, contra qué reaccionaba?

DD: Conociendo como conocí al autor y completado el panorama con sus respuestas en varios reportajes, es lícito afirmar que no tenía ningún propósito preconcebido ni reaccionaba contra nada en ninguno de sus cuentos: tenía una idea básica que definía por escrito en tres o cuatro frases, que luego desarrollaba en el estilo que le sugería el tema. En su libro póstumo, Negar todo y otros cuentos, además de los cuentos que completó y fueron publicados tenía una lista de otros posibles cuyo tema resumía en una breve frase como ayuda memoria.   

A la muerte de Fontanarrosa en julio de 2007, llevaban con Divinsky décadas de amistad y trabajo compartido, con sus 12 tomos de cuentos editados originalmente por Ediciones de la Flor. Le pregunto más a Divinsky sobre su papel como editor en la escritura de este autor tan querido por los argentinos.

CB: En una entrevista a la revista Gatopardo del 2013, en referencia a los textos de Fontanarrosa, Ud. afirma: “Una parte de esos libros es mía. El Negro me entregaba ideas brillantes, remates increíbles, pero el editing lo dejaba en mis manos.” ¿Nos puede comentar un poco más a qué se refiere esto? ¿Qué implicaba este proceso de edición?

DD: Mi afirmación en ese reportaje es, cuando menos, exagerada y debí haberla limitado. Él creaba vertiginosamente y no le gustaba releer lo que había escrito, lo que generaba todo tipo de desprolijidades: en su novela La Gansada un personaje cambiaba de nombre en la mitad del libro, por inadvertencia. La sintaxis y la ortografía no eran su fuerte y tenía una tendencia a introducir las líneas de diálogo con variantes del “dijo Fulano”: “comentó”, “gritó”, “reaccionó”, “afirmó”, que no eran necesarias. O sea que se trataba de un pulido que en nada modificaba ni la narración ni los parlamentos, era puramente formal. En el libro póstumo, que dictó para que lo tipeara su ayudante, no muy letrado, aparecía en uno de los cuentos un personaje innecesario cuya presencia no tenía luego ningún desarrollo. De común acuerdo con Daniel Samper Pizano, el humorista colombiano y gran amigo del Negro con quien hicimos el trabajo de editing, ese personaje fue suprimido en beneficio del relato.

Así como esa colección de cuentos puede verse como un legado póstumo a Fontanarrosa de este editor/amigo, el catálogo de Ediciones de la Flor sigue siendo un legado muy significativo para todos los lectores de habla hispana. Recordando sus épocas de exilio en los años setenta Tomás Eloy Martínez dijo de sus directores: “Hacían lo único que se podía hacer: sostener en alto el lenguaje, mientras la realidad se ahogaba”6. Hoy la editorial sigue ofreciéndonos sustento a los que disfrutamos y valoramos el humor como expresión de nuestras identidades culturales y como herramienta de resistencia, rebeldía y disfrute.

 

Bibliografía

Bergson, Henri. La risa. Madrid: Espasa Calpe, 1973.

Deleuze, Gilles. Lógica del sentido. Barcelona: Paidós, 1994.

Fernández, Macedonio. “Para una teoría de la humorística.” Teorías. Buenos Aires: Editorial Corregidor, 1990.

Pirandello, Luigi. “On Humor”. Trad. Teresa Novel. The Tulane Drama Review. 10.3 (1966): 46-59.

 

 

1 Abdala Verónica. “Entrevista a Daniel Divinsky.” Revista Cabal Digital. Publicación digital. 17 de febrero de 2015.

2 Yemavel Mónica. “El último de su raza”. Gatopardo.com. Mayo 2013. Publicación digital. 10 de enero de 2015.

3 Salva Paz, Marco. “Quino está aburrido de decir las mismas cosas: entrevista a Daniel Divinsky.” DarioPublicable.com. 29 de septiembre de 2014. Publicación digital. 12 de febrero de 2015.

4 Sanchez, Camilo. “Roberto Fontanarrosa: ‘el humor da otro aire’”. Revistaenie.clarin.com. 28 de abril de 2013. Publicación digital. 18 de febrero de 2015.

5 Sanchez, Camilo. “Roberto Fontanarrosa: ‘el humor da otro aire’”. Revistaenie.clarin.com. 28 de abril de 2013. Publicación digital. 18 de febrero de 2015.

6 Libros, personas, vida: Daniel Divinsky, Kuki Miler y Ediciones de la Flor (Buenos Aires 1967-1997). Guadalajara: Universidad de Guadalajara, 1997.