La mente es un mecanismo de tortura

Manny de la Portilla (Psicólogo y estudioso del humor / cubano-norteamericano).
Copyright © Manny de la Portilla. Publicado en Humor Sapiens con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

"The problem is the way you see the problem"

(El problema es la manera en que ves el problema)

 

Nada como el humor para pintar las tragedias humanas:

-¿Sabes por qué se suicidó el libro de Matemáticas?

-No, ¿por qué?

-Porque tenía muchos problemas.

 

-¿Sabes por qué el mango fue a ver un psiquiatra?

-No, ¿por qué?

-Porque tenía mucho complejo de pulpa.

 

Estos chistes reflejan conductas y sufrimientos humanos, que son el pan nuestro de cada día para los profesionales de la salud mental. Pero veamos: si el libro de matemáticas y el mango conocieran los mecanismos de la mente y su relación con las reglas de la vida, ni tuvieran tantos problemas, ni tanto complejo de pulpa… perdón de culpa.

Es increíble la capacidad que tenemos los seres humanos de crear nuestros propios instrumentos de tortura mental. El grillete de un verdugo es un juguete inofensivo comparado con muchos de los que voluntariamente somos capaces de ponernos:

Depresión.

Ira.

Angustia.

Ansiedad.

Dependencia.

Inseguridad.

Aislamiento.

Con estos conceptos negativos creamos un acrónimo para que sirva de aviso: DÍA A DÍA.

Porque es así como "día a día" se nos va lo mejor de nuestra vida dándole cabida a tanto sufrimiento inútil. Fíjense que dije "sufrimiento inútil", anoten esto porque más adelante, en artículos venideros ampliaremos estas diferencias.

Albert Ellis, el segundo psicólogo más influyente del Siglo XX y creador de la Escuela de Terapia Racional Emotiva, dijo que el ser humano tenía un talento especial para echar a perder su propia vida, o sea para crear su propia infelicidad. Sin embargo, también dijo que el fin de todo individuo no era otro que ser feliz.

Pero, ¿cómo si somos unos perseguidores natos de la felicidad, podemos ser a la vez los creadores de nuestra propia infelicidad?

La respuesta está en nuestra mente. En el conocimiento o desconocimiento de sus leyes y mecanismos. En lo que decidimos poner en ella y de qué la alimentamos.

Una vez, un niño de cinco años me preguntó qué cosa era la mente. ¡Cómo le explicas a un niño de esa edad algo tan complejo! Entonces se me ocurrió comparar la mente humana con una alcancía y le respondí: "La mente humana es como un "Piggy Bank" (el famoso cerdito-alcancía), según lo que echas dentro, eso tendrás".

El niño me miró y haciendo un gesto con la cabeza me dijo:

"¡Oh Dios! ¿Entonces tengo que devolver todo el dinero que le he robado a mi abuela?”

Sin dudas, nuestra mente se pude convertir en un grillete. Y nos podemos librerar con una llave universal: el humor.

Pero no lo dude, la mente humana es una alcancía.