Consentido del Tumor

Elisa Gagliano, Licenciada, humorista escénica y docente de Stand Up y comicidad en Córdoba, Argentina
Copyright © Elisa Gagliano. Publicado en Humor Sapiens con el permiso de su autora. Reservados todos los derechos.

 

¿Para qué nos reímos? ¿Por qué? ¿Cuál es la necesidad del humor, su urgencia?

Cuando hay preguntas complejas es prudente, en busca de pistas, mirar hacia atrás. El comienzo de lo que ya se transformó. La etimología de la palabra broma, nos cuenta de moluscos marítimos que devoraban lentamente las maderas de los barcos hasta hacerles agujeros. Los inmensos navíos se volvían pesados por el accionar dañino de las bromas. La etimología entonces nos da la pista. El sentido del humor es terrorista, la única forma de resistencia de los pequeños.

Y si el afuera es espejo del adentro, la batalla se libra contra uno mismo, aceptando la irrevocable derrota. Para ser humorista hay que olvidarse de ser gracioso, el trabajo está en otro lado. Se trata más bien de encontrar una mirada alegre y nihilista. Alegre por nihilista y nihilista por alegre. Reírnos del fracaso como sociedad, del fracaso ante la inmensidad del universo, ante la razón, ante los propios mecanismos de la comedia.

Al comienzo del libro “Las palabras y las cosas”, Foucault cita este pequeño texto de Borges donde está escrito que "los animales se dividen en: a]  pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas".

El filósofo reflexiona a propósito del texto sobre la angustia primaria que esta lista nos impone. Dicha angustia se emparenta con la imposibilidad de pensar lo mismo. Hay una lógica agrietada. Ninguna otra persona habría hecho esta clasificación simplemente porque no se le habría ocurrido de esta manera.

Encontrar nuestro propio lugar de reflexión, de ruptura de la lógica. Una manera personalizada de ver el mundo, puesto que el humor es humor en tanto sorpresa. La risa estalla porque no supimos entender el recorrido. Porque no lo vimos venir. Podemos ver para aprender, podemos aprender copiando, pero solo sobreviviremos a nosotros mismos, si inventamos algo.

¿Que tengo para decir?

Será la pregunta insoportable y recurrente, qué como humoristas, no deberíamos dejarnos de hacer.