Investigación | No siempre la risa es sinónimo de alegría

Enviado por Humor Sapiens el Mar, 18/08/2026 - 20:32
Investigación | No siempre la risa es sinónimo de alegría

Las personas que siempre están de buen humor o se ríen por todo, suelen ser asociadas a la felicidad y el bienestar. Sin embargo, la psicología advierte que no siempre la risa es sinónimo de alegría, sino que puede usarse para ocultar emociones.

El humor en momentos de tensión no siempre es inmadurez o evasión. Según la psicología, quienes recurren al chiste constante suelen convivir con un dolor tan asimilado que se volvió invisible para ellos mismos.

El escritor Daniel Moran recuerda a un mozo en Nueva York que, tras saber que su padre murió, dijo: “La mesa 9 quiere el abadejo y mi papá se acaba de morir”. Luego, siguió trabajando entre risas.

Para Moran, ese chiste no fue una elección, sino un soporte estructural. Los psicólogos llaman a esto regulación emocional, un recurso para modificar de forma deliberada o inconsciente cómo nos sentimos. Un estudio de Stanford expuso a personas a imágenes duras. Quienes hicieron bromas bienintencionadas mejoraron su ánimo, mientras que los chistes maliciosos no ayudaron o resultaron contraproducentes.

En 1991, una investigación siguió a 85 viudos de unos 40 años. Quienes mostraron risas genuinas seis meses después de la pérdida evolucionaron mejor que aquellos que se sumieron en el enojo o el desprecio. El estudio contradijo la idea freudiana del duelo como un proceso de sufrimiento continuo. Los expertos señalan que es vital poder dejar de cargar el dolor por momentos, en lugar de soportarlo sin pausa.

Kenneth Doka acuñó en 1989 el término “duelo desautorizado” para pérdidas sin reconocimiento social, como perder una mascota o un empleo.

El psicólogo Rod Martin divide el humor en cuatro estilos. El de automejora y el afiliativo, que invita al otro con un “Dios, esto es desolador, ¿no?”, benefician el bienestar, a diferencia de los dañinos.

No obstante, no toda gracia oculta una pena. Investigaciones con médicos de emergencias revelan que el humor negro ayuda a sobrellevar la tensión, pero depender siempre de él genera un costo para la salud mental. “Dejar el peso a un lado es saludable. Insistir en que nunca fue pesado, no lo es”, advierte un estudio sobre depresión. El humor alegre falla cuando se utiliza para negar la existencia de un problema real.

Ante el chiste ajeno, se aconseja reír y no diagnosticar. Es mejor dejar pasar un instante y decir algo simple como “Eso parece mucho para cargar”, dándole al otro la opción de abrirse o de seguir bromeando.

Si uno es quien bromea, la prueba consiste en ver si hay algo debajo. Moran lamenta no haberle preguntado al mozo por su padre, admitiendo que el chiste le hizo creer, erróneamente, que todo estaba bajo control.

La risa compulsiva no siempre es una huida del sufrimiento. A menudo, representa la única forma que encuentra una persona para habitar su propio dolor y transformarlo en un lenguaje que pueda ser compartido.

(Fuente: clarin.com).

 

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