Recomendaciones | Filosofando con humor

Enviado por Humor Sapiens el Lun, 12/10/2026 - 20:47
Recomendaciones | Filosofando con humor

«Lo trágico y la ironía dan lugar a un nuevo valor, el humor […] el humor es el arte de las superficies y de las dobleces, de las singularidades nómadas y del punto aleatorio siempre desplazado, el arte de la génesis estática, el saber hacer del acontecimiento puro o la “cuarta persona del singular”- toda significación, designación y manifestación suspendidas, toda profundidad y altura abolidas», se lee en Logique du sensde Gilles Deleuze que consideraba la risa como forma de subversión y resistencia frente al dogmatismo y a los tonos gran señor en filosofía, de los que hablase Kant y en su senda Jacques Derrida (en su deleznable lenguaje, en opinión del autor del libro del que voy a hablar), tono presente igualmente en otras disciplinas, con pretensiones de ordenar todo e imponerlo. De contra-códigos que provocaban carcajadas en los lectores sentenciaba en otro lugar el mismo Deleuze, refiriéndose a la risa que provocaban, o debían hacerlo, los textos de Kafka, quien por cierto estallaba en carcajadas cuando leía sus historias a sus amigos, o los de Beckett o…de Nietzsche, la gran risa. Cualquiera que asistiese a sus cursos o los haya visto videos de ellos, habrá podido observar que no faltaban los chistes, empapando la teatralidad su discurso.

En el libro de Bernat Castany Prado (Barcelona, 1977), «Una filosofía de la risa» no aparece en el bibliografía el pensador francés, ni tampoco Martin Heidegger, quien sin embargo ocupa un papel destacado al aparecer en la portada con la pinocha de payaso, roja ella; con el mago de la Selva Negra, poca risa; cierto es también que su nombre aflora en una par de ocasiones o tres en el libro de manera un tanto circunstancial. Alguien ponía en la boca del autor de Ser y tiempo, a sus cinco años, que «La risa me da mucha risa y no sé por qué»; sea como sea, a la risa dedicó algunas líneas acerca de su carácter liberador y/o evasivo en su analítica existencial del Dasein, ocupando su lugar, la risa, junto al cuidado (Sorge), en el estar-siendo-en-el-mundo. Conste, faltaría más, que estas faltas no las señalo con el fin de pasar lista, pues la lista de los presentes es abundante ad abusum; bendito abuso, pues la mirada escrutadora del ensayista hace interrogarse ¿a dónde no llega Castany Pardo?, ya que si el libro contuviese un índice onomástico, las casi cuatrocientas páginas se hubiesen ampliado hasta límites insospechados.

Bajando de los cerros de Bizancio, que me voy, aterrizo en el libro que motiva estas líneas. No es lo peor que se pueda decir de un libro, al contrario quizá sea lo mejor que se puede decir: se abra por donde se abra el volumen, la risa está servida, valoraciones de la risa aportada por escritores y filósofos, caos tomados de la mitología, la literatura, la filosofía, la teología y las certeras coletillas del propio autor del libro que la verdad es que no tiene desperdicio, en un cúmulo de citas y ocurrencias, lejos de la insignificancia, conste. Bernat Castany Prado deja ver su habilidad a la hora de hilar ideas de numerosas luminarias del pensamiento y de las letras, en una travesía llena de perlas y píldoras para degustación reflexiva. Eso sí, quien no se ría, me atrevo a decir, es que es un empedernido agelasta, por naturaleza o por imposición ideológica, o tiene problemas gesticulares, maxifaciales, orales, o…yo qué sé.

Se ha solido decir con frecuencia que el humor no gusta a los regímenes autoritarios (Platón expulsó de la polis a los poetas y también a los cómicos y con Hitler y Stalin…poco chiste, lo que no quita para, citando a Zizek, sostener que la propia nomenklatura difundiese chistes para hacer más llevaderas las cadenas de los siervos, que diga ciudadanos)), lo que habría de apostillarse diciendo que en general no gusta al Estado, a la Universidad, a la Iglesia y a otras instituciones que dicen dedicarse a cosas muy serias, lo que hace que la risa no tenga cabida en tales lares. También se ha dicho habitualmente que la música amansa a las fieras, que en este caso podría sustituirse con la risa como antídoto de la excesiva seriedad empleada a modo de parachoques con el fin de evitar ser alcanzada por los dardos de la crítica, a modo del latín que empleaban los curas; diré al pasar que hace falta ser san Francisco de Asís para amansar al feroz lobo, de Gubbio, y convertirlo en dócil y amable hermano lobo, eso sí, haciendo la señal de la cruz. ¡Así cualquiera!

El libro que está estructurado en cuatro partes (Ridere aude, Nabucodonosorcitso, Live, Laugh, Love y La uvas de la risa) avanza construyendo un andamiaje en el que son moneda corriente los puentes, los pasadizos, que unen diferentes cuestiones, y sus contrarias, uniéndolas como las aguas unen y separan las islas que componen los archipiélagos. La risa como herramienta crítica y freno frente al dogmatismo, contra las creencias fuertes, y derivas acerca de la ignorancia, del creer que se sabe, de la conciencia de las propias limitaciones, en una incansable travesía que nos conduce al conocimientos de diferentes posturas y posicionamientos de clásicos, y no tan clásicos, de la filosofía y la literatura: Sócrates, Demócrito, Diógenes de Sínope, Luciano, Christine de Pizan, Montaigne, sor Juana Inés de la Cruz, Voltaire, Diderot, Jane Austen, Nietzsche, Joyce, Chesterton, Cervantes, Spinoza; y la compañía de expertos risólogos como Bergson, Freud, Pirandello, Pliessner, Minois, Berger o Cipolla…conste que me quedo corto en la nómina, en una firme reivindicación del humor y de la risa, tan denostados a lo largo de la historia, y, sin embargo, tan necesarios en su papel de distanciador de las ideas heredadas, de postulados inflexibles y creencias inamovibles…la risa como vacuna, y la función destacada de la comicidad, no «de cualquier tipo de comicidad, sino sólo de una comicidad filosófica capaz de depurar y potenciar nuestras formas de conocer, de ser, de vivir y de convivir. Una comicidad compleja, abierta, dinamizadora, alegre, tolerante, justa y emancipadora», enfrentada con las risas crueles propias del cinismo moderno (no confundir con el antiguo, que con el fin de distinguirlos usaba Sloterdijk el término quinismo), guiado por las pasiones tristes, que se ríe de los débiles, de los vulnerables, de los diferentes, y de quienes muestran formas de solidaridad y ayuda a los que se califica con sonrisas de superioridad autosuficiente como buenistas, woke. No se han de obviar las delimitaciones conceptuales, históricas y etimológicas que va salpicando en autor de manera certera, ni la diversidad de tipos de comicidad, siguiendo a Spinoza o a Freud, sin obviar las diferentes comicidades según las épocas; y…el saber, la verdad, la felicidad, la duda, la ironía, la tolerancia, el respeto a los otros, la melancolía, la democracia radical, el neoliberalismo y el tardocapitalismo, la apuesta por la pluralidad, la agresividad, las batallas culturales, el lenguaje, el conocimiento, los sentidos y la razón, el escepticismo, etc., etc., etc,

Una rotunda reivindicación de la risa como actitud ante la vida, basada en un ruptura de las posturas que se pretenden por encima de los demás con autosuficiencia, y que abre las puertas a la duda, al disenso y a las opiniones otras, ajenas a las impuestas por el uso y el abuso…a la sombra del humor de la antigüedad clásica, greco-latina, y sus continuadores humanistas e ilustrados. Usando la frase de Raoul Vaneigem; nada es sagrado, todo se puede decir…todo se puede reír, y el alegre Bernart Castany Prado da sobradas muestras de estar sembrado y de detectar las siembras ajenas…en un recorrido que supone, a la vez, una cura de humildad para ombligos satisfechos.

En fin, el profesor universitario y escritor entrega un libro francamente serio, bromas aparte o por la abundancia de ellas, que da mucho que pensar.

Aviso a navegantes: el libro es de lectura ágil, sin complicaciones, lo que hace que no se haya de pertenecer al gremio de los filósofos de profesión, de Sócrates funcionarios hablaba Pierre Thuillier, para sacar provecho de la obra, y de reírse a mandíbula batiente…los del ramo también se reirán e igualmente aprenderán al verse transitando pagos no pisados habitualmente. En fin, para el viaje propuesto nadie habrá de tomar biodramina, ni tampoco deberá esnifar óxido nitroso. Dicho queda.

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Me permito incluir un par de intervenciones acerca de posturas que reivindican el humor y la risa en el campo de la filosofía:

https://kaosenlared.net/el-filobromista-zizek/

https://kaosenlared.net/la-risa-arma-de-combate/

 

Por Iñaki Urdanivia (12/10/2026)

kaosenlared.net

 

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