Desarrolló una trayectoria única en la que mezcló la comedia, la crítica social y la reflexión sobre la condición humana. Su capacidad para analizar la realidad española desde la ironía le convirtió en una de las voces más respetadas del cine nacional.
A lo largo de su carrera dirigió títulos tan recordados como La corte de Faraón, Divinas palabras, Suspiros de España (y Portugal), Tranvía a la Malvarrosa o Los muertos no se tocan, nene. En todas ellas dejó patente una forma muy particular de narrar, siempre apoyada en diálogos afilados y personajes llenos de matices.
Su gran reconocimiento internacional llegó en 1978 con Las truchas, película que le valió el Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín y que consolidó su nombre dentro y fuera de España.
Desde aquí les enviamos nuestras buenas vibras a sus familiares y colegas.
"Crear, pensar y vivir con humor".