A tal humor, tal honor: René de la Nuez, humorista gráfico cubano

Pepe Pelayo
Creador y estudioso de la teoría y la aplicación del humor.
René de la Nuez

De las entrevistas que les estoy haciendo a los familiares cercanos de las más brillantes estrellas del humor cubano ya fallecidas —de todos los tiempos y de todas las modalidades—, como parte de mi modesto homenaje a ellas; de estas entrevistas decía, la que tomé de base para el presente artículo es algo distinta a las demás.

Se trata de Raúl, hermano del gran caricaturista René de la Nuez. Con este amigo mío coincidimos en varios aspectos. Por ejemplo, es también humorista (aunque más talentoso, diría yo). Además, ambos vivimos fuera de Cuba (él en Estados Unidos y yo en Chile). Y algo muy importante para nosotros: conocimos tarde a nuestros medios hermanos mayores por parte de padre. Él a su René y yo a mi Nidia y ambos los quisimos como si hubiesen sido hijos también de nuestras madres.

 

Origen

RAÚL DE LA NUEZ: Yo nací 18 años después que él, fui el tercero de la cosecha de mi padre, por lo que no puedo hablar de juegos de infancia como ocurrió con el hermano intermedio. Siempre, y hasta el día de hoy, cariñosamente la familia nos apodó de Tata a mi hermano Rolando, a mí El Gordo y a René, El Macho. Así nos mencionábamos habitualmente. A René siempre le dije Macho.

Recuerdo la primera vez que lo vi o que tuve conciencia, llegó a la puerta de la barbería que tenía mi padre en la sala de la casa, llegó manejando un Chevrolet bell-air azul aqua con su inseparable compañera “Pucha” (Mercedes Carrillo).

Me gustaría detenerme un momento, pero por otra razón.

Son pocos los humoristas que conozco que hayan nacido en una familia con algún integrante humorista profesional. Sé de actores que crecieron en una familia de actores, con músicos también sucede y artistas circenses por supuesto.

Es así. Claro, casi siempre hay un gracioso/a en cada familia, alguien con buen sentido del humor, algún personaje “jodedor”, pero de ahí a hacer reír profesionalmente, son poquísimos, insisto.

Quizás esta pequeña reflexión no signifique nada, incluso puede ser falsa, porque se limita sólo a la gente que conozco. Pero bueno, que lo aclare mejor mi amigo Raúl…

 

RAÚL DE LA NUEZ: Considero que René llegó al arte y al humorismo en particular, por varias razones de su entorno, primero la influencia positiva de nuestro padre, su buen carácter y simpatía, ser barbero lo mantenía vinculado a los comentarios y chistes de sus clientes. Por su barbería pasaban gente de todo tipo, desde ciudadanos comunes hasta médicos e intelectuales y las charlas eran muy amenas. También creo que las ocurrencias de nuestra tía Rita Luisa y su visión de la vida contribuyeron a su humor.

PP: Eso dije, que quizás muchos humoristas descendamos de personas con chispa, graciosos, gente cómica naturalmente, de gran sentido del humor.

RAÚL DE LA NUEZ: Otra cosa mi padre dibujaba los monogramas, las letras entrelazadas para las bodas o bautizos de los vecinos, además de diseñarles los arreglos florales con las orquídeas que cultivaba en el patio.

 

 

René de la Nuez

 

PP: Bueno, me imagino que eso ayudó mucho a su inclinación hacia las artes visuales, así que hubiera sido también un trascendental pintor, escultor, muralista, diseñador, grabador, etcétera. Además, todos sabemos que San Antonio de los Baños era y es un foco de actividades artísticas. Siempre hubo (no sé si hay aún, porque sólo me llegan las actividades del Museo del Humor), un movimiento cultural e intelectual que de seguro influyó en la la inclinación y formación de tu hermano, en la tuya y en la de otros caricaturistas que conozco. Ah, y aprovecho para señalarte otra coincidencia entre tú y yo: soy de Matanzas, llamada La Atenas de Cuba por ser tierra de tantos artistas. Estoy convencido de que esa ciudad marcó mi vocación también, como a ustedes la suya.

RAÚL DE LA NUEZ: Claro, Pelayo, y recuerda que el personaje del Bobo del caricaturista Abela era un referente importante en la cultura del pueblo. Y tanto el Bobo como el Loquito de Nuez hoy son símbolos, cada uno en su momento, de la opinión popular.

PP: Te detengo un instante nada más. Como mencionas al Bobo de Abela y al Loquito de Nuez, le informo lo siguiente al que no está tan familiarizado con estos personajes: dice la Doctora Adelaida de Juan, en su libro Pintura cubana: temas y variaciones (Unión, La Habana, 1978): “Al igual que El Bobo, de Abela, El Loquito, de René de la Nuez, lleva un nombre que indica su condición de necesario engaño a la autoridad. Uno se hace el bobo, el otro, el loco, y en su aparente ingenuidad y simpleza esconden su firme posición. Hacerse el bobo (o el loco) representa coloquialmente al hombre inteligente que se ve obligado a enmascarar su ingenio”… Mejor descrito, imposible. Sigue hablando de tu pueblo.

RAÚL DE LA NUEZ: No, solamente quería añadir otra cosa relevante: también San Antonio de los Baños tuvo un personaje muy querido que influyó, en varias generaciones de artistas, me refiero al pintor impresionista Rubén Suarez Quidiello. Todos los pintores y caricaturistas de aquella época fuimos sus alumnos. Por ejemplo, uno de los caricaturistas más importante del mundo, Ángel Boligán también fue su alumno.

PP: ¡Grande, Boligán!... Oye, ¿ese pintor tenía alguna relación directa y manifiesta con los Nueces? (Me contengo de no hacer un chistecito de frutos secos con “mani”-fiesta y “Nueces”).

RAÚL DE LA NUEZ: Sí, se caía de la mata el chistecito. Pues sí, el gallego Quidiello era primo de mi madre Delia, y nos visitaba todos los domingos a tomar café en mi casa. Después, recuerdo que siempre estuvo presente en cada visita de René a la casa, o mi hermano lo visitaba en su taller. Y no se me olvidas que ahí las conversaciones sobre arte eran apasionadas.

Mira, la vocación artística nace con nosotros y de acuerdo al entorno la vamos desarrollando y especializándonos. De niño, mi hermano René hizo un guiñol en el patio de la casa y le cobraba botones de ropa a los vecinitos del barrio. Yo llegué a ver algunos títeres que guardaba mi padre.

PP: ¿Y a ti no te dio por hacer algo parecido?

RAÚL DE LA NUEZ: A mí me dio en la infancia por disfrazarme y jugar en la jungla del patio de la casa, hasta que un día le corté un pedazo a un abrigo de mi mamá, que era como un peluche negro para hacerme una barba (total en Cuba no hace tanto frío). Recuerdo que cuando le hicieron el comentario a mi hermano René lo que hizo fue reírse, él pensaba que yo iba a ser actor.

PP: En fin, todo lo que cuentas sólo explica que ustedes hayan sido artistas, en particular visuales, dibujantes. Pero sin caerle mal al lector, insisto en que la mayoría de los humoristas no descendemos de profesionales del humor, ¿no es cierto?

RAÚL DE LA NUEZ: Es un tema que habrá que estudiarlo más, Pelayo, ja, ja...

 

Creo que se me ha hecho tarde para contar algo que formalmente se dijo al inicio: René de la Nuez Robaina, nació el 8 de Septiembre de 1937 en San Antonio de los Baños (provincia de la Habana), en el barrio “El palenque” y sus padres fueron René de la Nuez y Hortensia Robaina.

 

¿Cómo era él?

Tanto su hermano, como sus amigos y conocidos, lo recuerdan como alguien que estaba siempre de buen humor. Siempre tenía una salida simpática en cualquier conversación. Era ameno para contar chistes, tenía “ángel”. Y siempre tenía una anécdota de los viajes que hacía.

Era esa persona típica que se conoce como “florón” o “centro de mesa”. Desde que llegaba a alguna reunión acaparaba la atención de todos. Sin embargo, no era vulgar ni tampoco chabacano, no ofendía con sus comentarios y por lo general las conversaciones eran más culturales que políticas o de chismes sobre terceros. Dicen que nunca se le escuchó hablar mal de nadie.

 

RAÚL DE LA NUEZ: René, en su época de juventud, era muy atlético. Su pasión por el mar y la natación la heredo de nuestro padre que en sus ratos libres iba al rio de mi pueblo a pescar y nadar. Mi hermano era un gran nadador y esquiaba en el mar. De hecho la casa de Baracoa (su guarida de la playa, como le decía), tenía un muelle justo al salir de la cocina y por ahí se lanzaba de clavado. Por supuesto el pescado y los productos del mar eran sus platos preferidos.

PP: ¿Era buen esposo?

RAÚL DE LA NUEZ: Desde mi punto de vista, te puedo asegurar que René fue un buen esposo, pues desde que lo conocí siempre estuvo con su mujer, Pucha, hasta la muerte. ¿Qué te puedo decir yo que me he casado tres veces? En serio, siempre fueron la pareja alegre y simpática. Y como padre, ejemplar.

PP: Pero tu relación con él era de hermano mayor a menor, de amigo, de colega?

 

René de la Nuez

 

RAÚL DE LA NUEZ: Era todo eso. Pero también era como mi padre. Mira, por ejemplo, cuando yo estudiaba pintura en la escuela Nacional de Arte, eran los años 70’s y yo era muy rebelde, estaba becado y no me gustaba. Escuchábamos a escondidas a los Beatles y a los Rolling Stones, música prohibida en aquellos tiempos y me escapaba por las noches para ir a comer croquetas a la 5ta avenida con mis amigos. Por supuesto me agarraron y me iban a botar de la escuela, pero allí se presentó René a alarme las orejas. Lo vi hablando con Orlando Llanes, que era el director y me dio mucha pena. Arreglé un poco mi comportamiento y me pude graduar y después hacer el Instituto Superior de Arte, valoré mucho sus consejos.

PP: Pero no pudo contra tu imagen de rockero, ¿no?

RAÚL DE LA NUEZ: No, pero sí siguió siendo un padre para mí. Y no siempre severo, otras veces comprensivo. Por ejemplo, un día fui a consultarle por una noticia que me tenía preocupado. Le confesé que Nancy, mi novia, estaba embarazada. Fue como una fiesta, celebraba que llegara otro “de la Nuez”. Pero sabía de preocupación y en un aparte me dijo: “díselo al viejo”. Y así lo hice y me fue muy bien.

 

La caricatura

En cuanto a su carrera, se puede asegurar que de la Nuez siempre fue caricaturista.

Ya a los 16 años publicaba en la revista “Páginas” del Círculo de San Antonio de los Baños, también en el “Vocero” del Órgano Oficial de la Asociación estudiantil ariguanabense y en el boletín oficial de la Cámara de Comercio e Industrias, que es donde comienza a aparecer el famoso personaje del Loquito.

Siendo estudiante del tercer año de bachillerato en La Habana en 1956, comenzó a publicar sus caricaturas en Zig-Zag, la publicación humorística más importante en Cuba en esa época.

 

RAÚL DE LA NUEZ: En Zig-Zag fue donde en 1957 crea sólidamente el personaje del Loquito, que enseguida se convirtió en un icono de la lucha contra el Gobierno de Batista.

PP: Te interrumpo de nuevo. Es que mencionas algo importantísimo en este homenaje a tu hermano: el personaje Loquito. Déjame describir, para el que lea esto y no lo conoce, que se trata de un hombrecito exageradamente bizco, de nariz triangular algo alargada, usando siempre un sombrerito bien infantil hecho de papel de diario. No hablaba, pero sus viñetas eran tan ingeniosas, sobre todo para vencer la censura del gobierno de Batista, que era del gusto de todos, desde el intelectual hasta el más simple de los mortales. Un clásico del humorismo gráfico cubano.

RAÚL DE LA NUEZ: Toda la razón.

René de la Nuez

 

Pero la creación de René de la Nuez fue mucho más allá del Loquito.

En 1957 también crea el personaje Napo-León para el Diario Información ya con una línea de dibujo moderna y utilizando el humor blanco.

En 1959 creó el personaje “Don Cizaño” para el periódico Revolución.

Desde 1959 hasta el 1967 hizo una caricatura diaria para el Noticiero Nacional de Televisión.

En 1961 fundó el semanario humorístico “El Pitirre” y el Rotativo “La Tarde”.

En 1965 comienza como caricaturista editorial del periódico Granma.

De 1968 hasta 1970 fue director del seminario humorístico “Palante”. Se destaca ahí por la creación de personajes como Mogollón y el Barbudo.

Se mantuvo dibujando hasta su muerte y publicando en el Periódico “Por esto” de Mérida, México.

 

RAÚL DE LA NUEZ: A propósito de los tiempos en que René dibujaba en el periódico “Por esto”, por allá por el año 2009, él había sido invitado a la casa del director del periódico en Mérida. Por otro lado, la esposa del director me había visitado en mi casa en Miami y me había invitado también invitó para esa noche. Y ahí nos reunimos también con Ángel Boligán y su esposa. Era la primera vez que estábamos juntos, René, Boligán y yo. Fue una reunión muy divertida. divertida…

 

René de la Nuez

PP: Me imagino. ¡Qué envidia! Me hubiera gustado participar.

RAÚL DE LA NUEZ: Fue literalmente una gran fiesta que nos permitieron hacer los anfitriones. Fue la oportunidad que tuvimos de estar juntos tres caricaturistas del mismo pueblo y por supuesto no faltó hacer una obra colectiva dedicada a San Antonio de los Baños. René dibujó el Loquito con la ceiba y la palmera por donde se pierde el rio Ariguanabo; Boligán dibujo el Bobo de Abela dentro del rio y un papalote del barrio de la loma y yo dibujé al gallego Quidiello, el maestro de pintura de los tres. Un recuerdo divertido de parte de nuestra historia, esa fue la última vez que vi a mi hermano René.

Aunque tampoco formalmente sea el momento para decirlo, porque no ha llegado el final de este homenaje, lo haré: René de la Nuez falleció el 6 de Enero del 2015, de un ataque cardiaco en la Ciudad de la Habana, llevaba varios años sufriendo de psoriasis y que a pesar de ello no le impidió seguir dibujando. Fue cremado y sus cenizas lanzadas al mar en su querida Playa de Baracoa.

PP: Y sobre eso que mencionas al final, copio textual aquí algo que dijo él: «No puedo vivir sin La Habana y, por ende, sin Cuba. Aquí me nutro. Me gusta muchísimo ver el mar, y si no lo veo, me muero… He pedido que mis cenizas las echen al mar, en las profundidades del golfo, no en la orilla, porque me gusta pensar que llegarán al Mediterráneo, a Túnez, a Estados Unidos, a cualquier otro lugar. Eso es algo lindo. Una forma de seguir vivo sin estarlo…».

RAÚL DE LA NUEZ: Es cierto. Eso lo decía siempre.

PP: Pero cambiemos el tema para no entristecernos. Háblame de su obra. Porque mucha gente sólo lo conoce por el Loquito y sabemos que fue mucho más amplia.

RAÚL DE LA NUEZ: Sí, el primer trabajo profesional relevante de René siempre será la serie de su personaje “El Loquito”, pero en toda su carrera artística hizo muchas obras importantes. Recuerdo una caricatura personal que le hizo a Alejo Carpentier y otra que le hizo a Nicolás Guillén, excelentes dibujos. También tiene otra obra importante costumbristas con excelente técnica y dibujo con un sello muy particular. Le gustaba experimentar con diversos materiales y muchas de las obras las realizó sobre cartón corrugado, el que se usa para hacer cajas y dibujando con una caña de bambú que le afilaba la punta. Eran formatos grandes y recuerdo una en particular: “La rendija del bohío”, todo oscuro con un toque de color en la parte de la grieta, una excelente composición y diseño.

 

René de la Nuez

Su humor

PP: ¿Sabes? Como parte de la concepción de estos homenajes míos, tengo como objetivo que el familiar cercano a la figura homenajeada ponga la parte humana y yo el análisis de su obra humorística. Pero como dije al principio, en esta ocasión me toca un familiar que es también un profesional del humor. Por lo tanto, te pido, amigo mío, que sigas abordando el tema desde tu respetable perspectiva.

RÁUL DE LA NUEZ: Gracias, Pelayo. Mira, mi hermano comenzó con la influencia de dos artistas internacionales del momento, Saul Steinberg y Chumy Chúmez español. De éste último me hablaba mucho, quizás por ser ambos portadores de una línea y un estilo vanguardista para su época. Con el tiempo mi hermano logró un estilo muy personal y una línea muy suelta que engordaba en algunos trazos del dibujo para acentuar y dar fuerza a las líneas. Siempre valoró la obra de otros caricaturistas como Quino y Fontanarrosa…

PP: Espera. ¿Conoció personalmente a esos grandes humoristas argentinos?

RÁUL DE LA NUEZ: ¡Claro! Ahora recordé una anécdota que es más mía que de él, pero viene al caso. Mira, guardo en mis recuerdos con mucho cariño, una vez ne que mi hermano se apareció en mi casa de San Antonio de los Baños, en los días de la Bienal Internacional del Humor, con el caricaturista Fontanarrosa. ¿Por qué es importante para mí? Porque yo no lo conocía y obviamente sabía que era un grande entre los grandes. Entonces resulta que yo tenía mi moto estacionada en la calle, era un Antique, una moto 4 tiempos marca Guzzi ¡y Fontanarrosa quiso montarse¡ Le di una vuelta por el barrio y yo estaba muy nervioso. Mi hermano se reía de verme.

PP: Me imagino. Yo hubiera estado nervioso igual que tú. Y te digo aquí sólo para darme aires, que yo también conocí a Fontanarrosa y es verdad como dices que era muy espontáneo y simpático.

RÁUL DE LA NUEZ: Bueno, te decía que valoraba el trabajo de otros humoristas, por ejemplo, de los cubanos Posada, David, Manuel y Tomy. Pero no quiero seguir nombrando, nunca me habló de rivales, sino de colegas, nunca vio diferencias entre los caricaturistas del “Palante” que él dirigía y el “DDT”, con su juventud y propuestas más vanguardistas.

 

René de la Nuez

 

Algo que me gusta saber y por ello les pregunto a mis entrevistados es si el protagonista del homenaje era amigo de otros humoristas en la vida personal. No sé por qué eso es importante para mí, para dar una imagen más completa.

Confieso que hubiese querido ser amigo de todo esos grandes. Saber de qué hablaban, qué hacían mientras compartían, si se contaban proyectos, si se criticaban constructivamente, etcétera. Quizás es una tontería mía, pero me gusta saber esos detalles.

En este caso, René era muy amigo del guionista de humor Enrique Núñez Rodríguez, del humorista literario Mongo P., de los caricaturistas Jesús de Armas y de Guerrero (que era primo de Pucha, su mujer). ¡Qué daría yo por haber sido miembro de ese grupito!

 

RAÚL DE LA NUEZ: Me faltó decirte para cerrar mi valoración de su obra, que considero a mi hermano un gran artista del humor gráfico cubano, por su extensa obra a la que dedicó toda su vida. Fue con sus caricaturas el cronista de toda la época que le tocó vivir, siempre activo y creador desde sus caricaturas políticas hasta los temas costumbristas, tanto campesinos como urbanos, reflejó en su obra los valores humanos y todos los conflictos de la sociedad.

PP: Pero dime, amigo mío, ¿cuál humor prefería en su fuero interno y cuál le desagradaba?

RAÚL DE LA NUEZ: René prefería un humor para crear conciencia y reflejar la sociedad con respecto y sin caer en vulgaridades o enfoques superficiales de las carencias o necesidades por las que pasamos todos estos años. Fue sincero con sus caricaturas y reflejó lo que vivimos desde el Loquito, hasta el periodo especial. ¿Qué humor le desagradaba? El oportunista, ese nunca lo haría. Creo que siempre mantuvo su propuesta humorística, el comenzó desde muy joven, casi un niño en toda la parte más romántica de la revolución y creo que también todos vivimos ese proceso de desgaste y desilusión a través del tiempo, pero te repito, nosotros nunca hablamos de política.

 

Más de su obra

PP: Añado que publicó varios libros también, como “Allí fumé”, “El humor NUEZtro de cada día”, “Cuba sí”, “Humor Amargo. La Aldea Global”, “Cubabici”, que son los más conocido, ¿no?

RAÚL DE LA NUEZ: Exacto.

PP: Bueno, y también hay que decir fue de los primeros caricaturistas cubanos en ser reconocido internacionalmente, con más de cien premios en diferentes países. Ah, y llegó a estar entre los 100 mejores caricaturistas del mundo, ¿no es cierto?

RAÚL DE LA NUEZ: Por supuesto. Fue un embajador del humorismo gráfico cubano y nos representó como artista en numerosos eventos internacionales. Y por si fuera poco, fue el fundador de la Bienal Internacional del humorismo gráfico de San Antonio de los Baños y el Museo del Humor que es el segundo del Mundo.

 

René de la Nuez

 

PP: No olvidar que se graduó de periodista. Ah, y te faltó mencionar que era un excelente cultor del humor blanco. Y especialmente de un humor universal también. Prueba de ellos es la distinción Profesor Emérito en la categoría de humorismo gráfico que le otorgó la Universidad de Alcalá de Henares, en España.

RAÚL DE LA NUEZ: Así es.

PP: Oye, insisto, todo esto es bueno aclararlo, porque para muchos René de la Nuez fue sólo un caricaturista político.

 

Caricaturista político

RAÚL DE LA NUEZ: Quizás mi hermano René esté clasificado como caricaturista político, pues dedicó mucho tiempo a hacer una caricatura diaria para un periódico con un perfil muy marcado políticamente. No es como otros periódicos en otros países donde aparece una nota que aclara que la opinión del dibujante no es la opinión del editor. Pero su obra demostró su gran pasión por el humor costumbrista, por los temas de la sociedad y del día a día que vive el pueblo, temas que no dejan de ser políticos pues son inherentes a la situación y conflictos de los ciudadanos.

PP: Cuéntame de las críticas que recibió y si le afectaron. Supongo que recibió más de una por su imagen expuesta.

RAÚL DE LA NUEZ: SÍ, estaba expuesto a la crítica y a veces le trajo problemas. Creo que los momentos más álgidos fueron en 1970 cuando dejo de ser el director del suplemento humorístico “Palante” por una portada que parodiaba unas palabras de Fidel: “A convertir la Revé en Victoria” la orquesta cubana de Elio Revé, en vez de decir la frase “A convertir el Revés en Victoria”.

PP: Más que crítica, me imagino que eso fue un disparate tonto y una acción injusta de algún dirigente extremista y con poder, porque René tuvo que dejar Palante. Y aprovecho para contarte algo que me dijo la gran Évora Tamayo, mi amiga, cuando le dije que te entrevistaría para homenajear a tu hermano. Como sabes, ella fue su amiga y compañera de trabajo en Palante y me dijo: "Mi admirado amigo caricaturista René de la Nuez, tenía un talento asombroso... tan asombroso que le costó mucho. ¡Sudor y lagrimas! Para mí, el mejor tiempo de Palante fue durante su dirección. Nuez despertaba el deseo de crear a todos los que tenía cerca. Gracias a su talento que se desbordaba y alcanzaba para enriquecer a otros. Le costó la dirección del semanario, que nunca más sirvió para mucho"... ¿Qué te parece, amigo mío?

RAÚL DE LA NUEZ: ¡Grande, Évora! Y le agradezco mucho sus palabras para con mi hermano.

PP: Bueno, ¿te acuerdas de otra crítica y/o problema?

RAÚL DE LA NUEZ: Otra crítica fue la de su libro “Havanauto de Fe” sobre el periodo especial donde reflejaba crudamente, pero con humor, las calamidades que estaba pasando el pueblo. El libro se publicó primero en España y después se editó en Cuba.

PP: Voy a recordarte otra, quizás menor, no sé, pero que le causó problemas.

A principios de 1959, los propietarios de Zig-Zag tuvieron líos y desavenencias con la Revolución triunfante y ahí empezaron también los problemas con tu hermano. Las diferencias hicieron crisis y René se fue del semanario y El Loquito reapareció en las páginas del periódico Revolución, ¿me equivoco?

 

René de la Nuez

 

RAÚL DE LA NUEZ: No, tienes razón. Pero todos esos problemas fueron productos de criticas oficiales o de gajes del oficio del humorista político. Lo importante es que desde el punto de vista del gremio de los caricaturistas nunca yo recibÍ ninguna mala crítica hacia él, ni a su obra. Todo lo contrario, siempre he recibido elogios por parte de los caricaturistas internacionales que conozco, en cualquier evento o país que he visitado y siempre lo recuerdan con mucha admiración y respeto.

PP: ¿Y a ti esa imagen de caricaturista oficialista que tuvo él, te afectó en algo?

RAÚL DE LA NUEZ: No, pero es evidente que haya alguien dolido en el exilio por sus caricaturas. Por ejemplo, cuando el éxodo del Mariel. Mira, por mi galería en Miami se acercó un día una persona preguntándome si yo era el de La Nuez que dibujaba en el periódico Granma. Tenía muy mala cara. Le dije que no, que yo era su hermano y ahí quedó todo. ¡Pensé que me iba a hacer un acto de repudio!

Considero que René fue un artista sincero y expresó en sus caricaturas lo que pensaba, desde sus inicios hasta el final de su vida, dejó una obra sólida para la historia y la cultura cubana y todo está dependiendo de qué parte de la orilla del charco desde donde se mire.

PP: Y amigo mío, cuéntame, ¿tienes el recuerdo de haber realizado un trabajo artístico profesional con él? ¿Guardas ese placer?

RAÚL DE LA NUEZ: ¡SÍ! Mira, la única exposición que hicimos juntos fue en el 1974, en laGalería "L", en el Vedado, La Habana. La titulamos: "El fascismo en Chile", aunque en la Revista Bohemia el crítico de arte, Hernán López Nussa, la llamó "Doble Nuez contra el fascismo". Considero que fue muy importante, no sólo por lo que significaba para mí haber trabajado con él, sino por la misma propuesta artística que realizamos. Recuerdo que yo presenté unos dibujos en formato grande dibujados en negro y destacando con blanco los volúmenes con la técnica del pincel seco. Convertí la galería en un espacio cercado con alambres de púas, libros quemados, paredes manchadas de rojo, las lámparas del techo cubiertas con radiografías de huesos, etcétera. Y la exposición fue inaugurada por Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Amaury Pérez que cantaron sus temas dedicados a Chile. Esa fue la única vez que expusimos juntos. Inolvidable.

 

Final

PP: Bueno, para ir cerrando, dentro del humor, ¿qué le faltó hacer a René?

RAÚL DE LA NUEZ: Mi hermano tenía un sueño y era que la UNESCO reconociera el humor gráfico como patrimonio de la humanidad. Esta idea la llevaba siempre a todos los forums que iba. De lograrse algún día seria su mayor homenaje.

PP: ¿Y cómo te gustaría que lo recordaran?

RAÚL DE LA NUEZ: Como un gran artista, como un gran caricaturista que con unas líneas de tinta sobre una cartulina logró traspasar las fronteras de su pequeño pueblo, para convertirse en uno de los grandes caricaturistas del mundo. Y que su obra sirva para que las nuevas generaciones se inspiren y sigan ese largo y apasionante viaje que es el humor gráfico.

 

Me despido de mi querido amigo Raúl, dándole mil gracias de todo corazón por dedicarme su tiempo, su atención y esfuerzo para responder mi extenso cuestionario. Y gracias también por facilitarme tantas fotos de su álbum personal.

Ojalá sienta que cumplí mi propósito de hacerle un breve y humilde homenaje a su hermano, a ese increíble caricaturista que fue René de la Nuez. Grande entre los grandes del humor cubano.

Es mi deseo que donde quiera que esté —si es que existe algún otro lado, más allá o más acá—, que siga haciendo reír con su ingenio y sus trazos.

Para mí, a tal humor, tal honor.

Copyright © Pepe Pelayo. Publicado en Humor Sapiens con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.