Sugerencias de animación lectora con humor. Segunda Parte

Pepe Pelayo (Creador y estudioso de la teoría y la aplicación del humor / cubano-chileno)
Copyright © Pepe Pelayo. Publicado en Humor Sapiens con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

Repito lo que señalé en la Primera Parte: compartiré aquí algunos ejemplos de lo que hago yo en mis Conciertos lectores y demás encuentros con niños y niñas, con el objetivo de motivar a leer a través del humor.

Citaré un libro en cada caso y señalaré de qué se trata, para que quede claro por qué escojo esa actividad de animación lectora.

La experiencia me dice que siempre hay que realizar una actividad que le produzca risa, o sea, placer en general, antes, durante o después de la lectura. Por supuesto, me refiero a niños y niñas sin hábito lector, porque si ya leen nada de esto tiene razón de ser.

Por último, aclaro bien que yo sólo trabajo con libros míos (por razones obvias) y ese es el motivo de que aparezcan aquí como ejemplos.

Comienzo en tones...

 

Libro Ni un pelo de tonto, el cual escribí con mi hijo Alex, de la Editorial Alfaguara… (Para lectores de 4 años o más).

Sugerencia de animación lectora:

Como no tengo espacio aquí para extenderme contándole lo que hago con cada uno de los otros libros-álbum que hemos publicado mi hijo Alex y yo (como "Lucía Moñitos", "Trinos de colores", "Sipo y Nopo", "El cuento de la Ñ", etc.), solo me referiré a "Ni un pelo de tonto".

Al terminar la lectura del libro, les informo a los niños que el Rey de nuestra historia, creó una fórmula mágica para matar piojos (en el libro el rey aparece con piojos), y que se las enseñaré con el compromiso de que lo hagan lo más serio y responsable posible, porque si no lo hacen bien puede traer problemas por la magia. Les digo que a sus padres les encantará esa fórmula para matarles los piojos que ellos o sus hermanos llevan a la casa a cada rato. Y el proceso es el siguiente: coloco el libro "Ni un pelo de tonto", después de la lectura, sobre una silla que estará a mis espaldas. Entonces cantamos muy lento: “Hay un libro en la silla que hay atrás”… (Y ahí mismo se dan dos palmadas) Plas, plas. (Se repite) “Hay un libro en la silla que hay atrás”… (Se dan dos palmadas) Plas, plas… “Hay un libro, hay un libro”…. (Ahora se canta con mucha velocidad) “Hay un libro en la silla que hay atrás”… Plas, plas… Es importante que cuando todos cantemos la palabra “libro”, hagamos un movimiento con las manos como si tuviéramos un libro de verdad en ellas y pasáramos las hojas. Y cuando cantemos la palabra “silla”, señalemos la silla donde está el libro, con nuestro pulgar por encima del hombro, hacia atrás. La canción sigue así: “Hay una hoja en el libro, en la silla que hay atrás”… (Se repite todo igual que la primera parte), pero cuando cantemos la palabra “hoja”, mostremos la palma de la mano abierta, con los dedos bien unidos, girando la mano y poniendo la palma al frente y después el dorso, al frente y al dorso y así varias veces. Recuerde que la canción es lenta, pero la última frase es bien rápida. A continuación se canta: “Hay un chiste en la hoja, en el libro, en la silla que hay atrás”… (Se repite todo siempre). Y cuando cantemos la palabra “chiste”, con ambos dedos índices nos estiramos la boca para formar una sonrisa amplia. Después seguimos cantando: “Hay una frase, en el chiste, en la hoja, en el libro, en la silla que hay atrás”... (Idem a los anteriores). Entonces, al cantar la palabra “frase”, hay que hacer con la mano como si escribiéramos algo en el aire. Y por último, se canta: “Hay un piojo, en la frase, en el chiste, en la hoja, en el libro, en la silla que hay atrás”… (Se repite como siempre). Y al decir la palabra “piojo”, con ambas manos separadas unimos cuatros dedos (menos el pulgar) y los movemos juntos, como imitando unas alitas. En este final, cantamos la parte rápida y en vez de terminar con los dos aplausos plas, plas, lo que hacemos es dar una sola palmada, porque la segunda se la dan fuerte en la cabeza. Así -les digo a ellos-, nos aseguramos de matar los piojos. ¡La fórmula mágica del Rey protagonista del libro siempre funciona!

Libro "El mosquito Pepito", de la Editorial Alfaguara… (Para lectores de 8 años o más):

Sugerencia de animación lectora:

Cuando leo fragmentos de este tipo de libro, o comento sobre ellos en mis visitas a centros educacionales, me ha dado muy buen resultado -en mi objetivo de motivar a leer con humor-, un juego-ejercicio que llamamos “Mímica-concepto”. Se trata de dividir el grupo en dos bandos y a un miembro del equipo X le digo en secreto el nombre de un objeto, o un animal que apareció en el libro en cuestión. Ese niño o niña entonces le tiene que representar el objeto a su bando, con pura mímica y éstos deben adivinarlo en uno o dos minutos, de lo contrario toma el derecho a adivinarlo el otro equipo. De a poco voy complicando el juego, porque escojo un niño y en secreto le digo otro objeto, pero ahora con una cualidad. Por ejemplo, una mesa de cinco patas. Ya se va tornando difícil la mímica. Pero peor es cuando les digo un objeto del libro con una cualidad más abstracta como por ejemplo, representar un vaso celoso o envidioso. Ahí la dificultad de la representación es tanta que la risa no se hace esperar. Por lo general yo ayudo a los niños y cuando los veo que no saben qué hacer, les soplo al oído que realicen más acciones, gestos y expresiones, o hasta les digo cuáles hacer, para ayudarlos a comunicarse mejor. Sseguro que este tipo de juego-ejercicio es muy eficaz para nuestros objetivos.

Libro "Ada, madrina y otros seres", de la Editorial Alfaguara… (Para lectores de 8 años o más):

Sugerencia de animación lectora:

Algo muy chistoso y participativo: llevo pegado a una página del libro "Ada, madrina y otros seres", un breve texto que les leo, pero que no está exactamente escrito así en el libro. Está resumido. El engañito es para conseguir el efecto deseado y he comprobado que nunca me han reclamado que lo que leí la vez que los visité no aparecía así en la historia. Pero sí me han confesado que se divirtieron mucho cuando les leí el fragmento y que eso los motivó a leer el libro. Entonces primero le pido colaboración para lograr un ambiente de terror y misterio como el que aparece en el libro, por tanto, nada de risas, de conversar, etcétera, porque deben estar bien atentos, concentrados y sobre todo, participando. ¿Qué tienen que hacer? Algo fácil. Por ejemplo, cuando yo diga la palabra “Yoyito” dentro de mi lectura, ellos deben decir a coro: “¡guao!”. Cuando diga la palabra “Ada”, deben cerrar la boca, sacar un poco la lengua entre ambos labios y soplar fuerte para emitir el sonido: “trurtutrutru….”. Y cuando diga “cadáver”, levantar los brazos, poner las manos en garras y moverse (sin levantarse de sus asientos) hacia mí, asustándome con el grito de "Uuuuh". También les explico que cuando diga “lluvia”, imiten el sonido de la lluvia al caer, lo mismo para cuando diga “trueno”, "pasos", etc. Y comienzo a leer: “Era de noche y llovía (ellos hacen de lluvia), el cielo era iluminado por los relámpagos” (ellos, inevitablemente hacen el sonido del trueno y me hago el enojado por no verlos concentrados y les hago repetir la secuencia. Después continúo como si nada). “Entonces Yoyito (ellos hacen “guao”), fue a buscar a su hermano Ada (ellos hacen “trutrutru”) y fueron hasta el viejo caserón abandonado donde les habían dicho que se encontraba un cadáver” (ahí me asustan, pero yo los regaño por hacerlo tan débil y les pido que lo hagan más intenso para la próxima y continúo). “Llegaron hasta la vieja puerta de madera y la empujaron suavemente” (les indico con la mano que me imiten con el sonido del gemido de las bisagras oxidadas, mientras con mi mano empujo la puerta. Pero no me detengo y sigo abriendo la puerta hasta donde me de la mano y acto seguido la relevo con la otra hasta recorrer 360 grados (todos ríen del disparate y yo explico que era una puerta giratoria y sigo, ahora con el objetivo de crear una tensión grande y romperla con humor, por eso comienzo a leer susurrando y remarcando las intenciones). “Al entrar, los hermanos vieron unas pequeñas lucecitas al fondo del salón y se acercaron en silencio. Enseguida se dieron cuenta que esas dos lucecitas provenían de dos ojitos, dos ojos que reflejaban una mirada malévola, asesina…” (ahí dejo el susurro y grito a todo pulmón) “¡¡Era un cadáver!!”. Por supuesto que se asustan mucho, pero a la vez se ríen de mi broma y de sus reacciones. Además, les regaño por no asustarme (porque casi ninguno recordó a esa hora que tenía que hacerlo y eso da más risa). Sin dudas, es un recurso muy agradecido. Hágalo y móntelo con ensayo, para que le salga la lectura actuada con la calidad idónea.

Libro "Sube el telón de Pepito", y el libro "El agapito de Pepito", ambos de la Editorial Alfaguara en su Colección "La risa de Pepito"… (Para lectores de 7 u 8 años o más):

Sugerencia de animación lectora:

Sin dudas, el mejor recurso para animar la lectura con estos libros de y sobre teatro, es organizar representaciones teatrales, donde se van repartiendo fragmentos de los diálogos de las obras entre todos los niños y hacerlos actuar, mientras leen con el libro en sus manos. Esta lectura teatralizada se puede enriquecer proponiéndoles que al que mejor lo haga, el que sea más creativo al usar la voz, las expresiones, los gestos y los movimientos, se le dará un premio (quizás que hiciera de protagónico en la próxima obra, o con los mejores montar la obra para un público más amplio, o algo así). Siempre en esto de los premios debemos tener cuidado. Es mucho mejor premiar al que “le puso más interés”, que al que lo hizo mejor, porque tienes mejores cualidades interpretativa en este caso. No debemos herir susceptibilidades jamás.

Libro "Lucía Moñitos, corazón de melón", de la Editorial Alfaguara… (Para lectores de ocho años o más).

Sugerencia de animación lectora:

Se sientan todos los niños formando un rectángulo con sus asientos. Menos uno, que es “el chistoso”, que se queda de pie, en el mismo centro del grupo. Primera regla: si “el chistoso” cuenta un chiste de humor blanco (infantil, sano), sobre cualquier tema, todos se levantan, van hacia su derecha, dejan vacío el asiento de al lado, y se sientan en el segundo que encuentran en su desplazamiento. Segunda regla: si “el chistoso” cuenta un chiste de humor absurdo, de cualquier tema, todos hacen los mismo, pero ahora hacia la izquierda. Tercera regla: si “el chistoso” cuenta un chiste de humor negro, todos tienen que correr a sentarse en los asientos que están frente al suyo en el rectángulo. Cuarta regla: todos los movimientos se hacen cuando el guía o profesor da una palmada después de escuchar el chiste. Quinta regla: “el chistoso” tiene que aprovechar cada desplazamiento que se realiza después de cada chiste, para sentarse como pueda y dejar sin asiento a alguien, el cual ahí mismo se convertirá en “el chistoso”. Sexta regla: todos tienen que desplazarse obligadamente. Para eso está el juez (el guía o profesor). Cuando alguno es “el chistoso por tercera vez, se “castiga” con una penitencia cómica. Séptima y última regla: todos los chistes que se cuenten tienen que ser protagonizados por los personajes del libro. La diversión está asegurada con ese juego. Y algo más, ya que verán la confusión que se aramará al principio por estas divididas las opiniones de cómo catalogar este chiste o este otro y ahí el guía o profesor tendrá que explicar una y otra vez hasta que aprendan, lo que lo convierte tambien en un gran ejercicio mental.

Libro "El numerito de Pepito", de la serie "Pepito matemático", de la Editorial Alfaguara en la Colección "La risa de Pepito"… (Para lectores de 7 u 8 años o más):

Sugerencia de animación lectora:

Como es un libro de literatura, humor y matemáticas, hago un juego afín.

Reparta un número para cada niño. Es mejor comenzar la numeración por el 473, o por el 3961, o algo así, para lograr más equivocaciones.  Entonces se señala a un niño o niña para que de inicio al juego y que tiene que decir en voz alta y clara su número, pero dos veces seguidas, y enseguida el número de otro jugador –el que quiera-, también dos veces seguidas. “Pierde” (sale del juego o le quitan puntos), el que no responde, o se demora en hacerlo, el que habla sin que debiera, el que se confunde al decir sus números o el del otro. También si menciona el número de un jugador que ya perdió antes y salió.

Otro juego “matemático”, es: formar círculos o filas y señalar a un niño con el dedo y éste tiene que decir en voz alta “uno”, después señala a otro y éste dice “dos” y así hasta llegar al que debiera decir “cinco”, pero no lo puede decir, porque en este juego pierde el que diga “cinco” o un número múltiplo de “cinco” (como diez, quince, veinte). Entonces al que le toque uno de esos números y lo señala usted, debe decir: “Pinky” (por inventar algo). Y “pierde” si no lo dice, obvio y tiene que salir. El juego se complica, porque en un momento, usted puede decir: a partir de ahora, pierde también el que diga “tres” o un múltiplo de “tres” (como seis, nueve, doce), por tanto, cuando yo lo señale y le toca uno de eso números, debe decir: “Cerebro”. Por supuesto, a mayor velocidad, más equivocaciones.

Libro "Ortega & Gasset", el cual escribí con el amigo y colega Rudy, de Humor Sapiens Ediciones…  (Para lectores jóvenes o adultos).

Sugerencia de animación lectora:

Este es un libro para estudiantes de Enseñanza Media y más. Cuando tengo encuentros con jóvenes, evidentemente no me pongo a jugar o hacer ejercicios creativos como los aquí sugeridos hasta ahora, aunque a veces he logrado que "se quiten la máscara de adultos" y se entreguen al juego, pero reconopzco que no es fácil. Frecuentemente solo me pongo a conversar con ellos y sacarles sus opiniones, armar debates, etc. Sin embargo, voy a indicar algo para que ojalá se realice en el trabajo de motivación a la lectura. Se le puede decirl a esos jóvenes que entre todos elaboren o una carta expresando sus opiniones, o una entrevista con las dudas y curiosidades que tengan sobre la lectura del libro, sobre el humor, sobre mí como humorista. Entonces me envían por correo electrónico esa carta o entrevista y yo les respondo en cuanto pueda. Me comprometo aquí, públicamente. Nunca he llevado a la práctica esta idea, pero puede ser un interesante recurso de motivación.

Éxito en su trabajo de motivación lectora si comienza a llevar a la práctica todos estas actividades que he compartido hasta aquí. Gracias.