Yuri Nikulin

Smolensk, 1921 - Moscú, 1997.
Humorista escénico y audiovisual ruso.

Yuri Vladímirovich Nikulin fue un actor de cine y cómico soviético, uno de los iconos del cine de la URSS en los años 60 y 70, intérprete en numerosas y conocidas películas soviéticas y, desde 1982, director general del Circo de Moscú.

Desde pequeño, Nikulin siempre sintió interés y fascinación por el mundo del circo y especialmente por el humor de los payasos, habiendo decidido en plena adolescencia que de mayor quería dedicarse al mundo del espectáculo en el circo. Sin embargo, sus pretensiones se vieron temporalmente frustradas al ser llamado a filas en el Ejército Rojo. Manteniendo siempre su gran capacidad para los chistes, su primera experiencia como cómico tuvo lugar en 1944, cuando un comisario político de su batallón, impresionado por su talento, le encargó entretener y animar a la tropa.

Nikulin comenzó a actuar como payaso profesional en varias ciudades de la Unión Soviética junto con su amigo Mijaíl Shuydin, con el que formó un dúo cómico que le permitió ganar fama y mejorar sus técnicas y experiencias en lo que él había considerado siempre como un oficio complicado. Durante toda su carrera, Nikulin nunca perdió sus lazos con el mundo del circo, dedicándole 50 años de trabajo.

La película que le lanzó al estrellato nacional fue la comedia de 1960 El chucho Barbós en la que Nikulin actuó junto a quienes serían a partir de entonces sus compañeros habituales de rodaje Evgeniy Morgunov y Georgiy Vitsin, formando uno de los tríos cómicos más conocidos y populares, que usarán varios directores soviéticos en sus películas.

Durante los años 60 y 70 Nikulin participó en los que serían los filmes más divertidos y aclamados por el público ruso, tales como Operación Y o las nuevas aventuras de Shurik, La prisionera del Cáucaso, El brazo de diamantes y 12 sillas.

Nikulin fue uno de los pocos artistas que se atrevían a parodiar la aparente perfección del sistema soviético que se intentaba reflejar en todos los ámbitos de la cultura, buscando siempre chistes innovadores que consiguieran burlar a la censura y llegar al público de forma inocente pero sugerente. 

Hoy en día, Yuri Nikulin sigue siendo recordado en Rusia como uno de los mayores cómicos que ha conocido el país. Sus películas han envejecido muy bien con el tiempo y siguen siendo grandes estrenos en las cadenas de televisión rusas. Pese a no haberse labrado una carrera fílmica como la de otros conocidos intérpretes soviéticos, el humor de Nikulin ha sido su influencia más importante en los cómicos actuales. El Circo de Moscú lleva el nombre de Yuri Nikulin desde su muerte en su honor.