¿Qué es la Pedagogía del humor y por qué se debe aplicar?

Pepe Pelayo
Creador y estudioso de la teoría y la aplicación del humor / cubano-chileno
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“La Pedagogía del humor es aquella disciplina que, teniendo por objeto la educación, incorpora el humor como clave metodológica de sus intervenciones”, así lo define muy bien Jesús Damián Fernández, en Idígoras ed., 2002.

El humor en educación es un modelo de trabajo, marca un estilo de relación educativa, de enseñanza, de aprendizaje.

En otras palabras, lo que trata de lograr la Pedagogía del humor es reírse juntos el educador y el educando; es decir, pasarla bien mientras uno enseña y el otro aprende.

Quedando lo anterior más claro, aún algunos se preguntan: ¿por qué tengo que aplicarla? ¿La necesito en mi caso? Aquí van mis respuestas:

Nacemos con cierta predisposición hacia la diversión, la alegría de vivir, la curiosidad, la exploración y la flexibilidad y con ese espíritu transcurre nuestra infancia. Sin embargo, nuestros centros educacionales se empeñan cada vez más en acabar con todo eso.

Es histórico que los niños rechazan la vida escolar por tanta presión, expectativa, hiperseriedad. Entonces, ¿por qué no hacer de nuestro centro educacional un foco de placer y atracción para el niño? Si logramos impartir clases amenas, agradables, si resolvemos los conflictos con ingenio, gracia, si logramos un grupo cohesionado y orgulloso de pertenecer a él, si hacemos que los niños sean más creativos, más imaginativos, y todo con el tono lúdico que caracteriza la infancia, entonces podemos lograrlo. Y esa es la base de la Pedagogía del humor.

También se han comprobado científicamente los beneficios del humor para: el aprovechamiento de la jornada escolar, la tensión ante una evaluación, la imagen del docente, y un largo etcétera.

Además, se sabe que la risa y el humor son la mejor medicina para combatir el alto estrés que produce el magisterio y los miedos y tensiones de los niños.

Cuando nacemos la risa está integrada a nuestro funcionamiento natural; sin embargo después, al crecer, el miedo, la frustración, la tristeza, la ira, las preocupaciones, las obligaciones, el cansancio, el estrés, nos va invadiendo y la aguja del sentido del humor va inclinándose a cero.

Está demostrado que por sentimientos de vulnerabilidad o por los miedos, estrés, no puede existir ni memorización ni aprendizaje. Por lo tanto, el sentido del humor, al ridiculizar todo eso, lo anula y así se convierte en una importantísima herramienta para memorizar y aprender.

Ojo, los padres, docentes y los adultos en general que rodean al niño, deben darse cuenta de que ellos esperan encontrar en nosotros calidez, familiaridad, intimidad, confianza, seguridad y delicadeza. Todo lo anterior lo podemos brindar si tenemos un sentido del humor estimulado y desarrollado.

Las investigaciones y estadísticas demuestran que la mayoría de los niños y adolescentes con problemas de inadaptabilidad social, inestabilidad emocional, rebeldía, apatía, arrogancia, egocentrismo y otras malas yerbas parecidas, se deben a una infancia llena de privaciones y anhelan el juego, la diversión, la risa y el amor. Pero si se les enseñara a reír de sí mismos, verían entonces la realidad de un modo menos egoísta y dramático.

El humor ayudaría también a reavivar su viveza mental, tan inhibida o confusa debido a su infancia. El sentido del humor les desarrolla el sentido de la crítica y de la autocrítica, así como el sentido común, la imaginación y la creatividad. 

Los centros educacionales tratan de inculcarles a sus niños respeto a la autoridad y al orden establecido a través de un modo excesivamente rígido y serio. Pero los niños prefieren amar el orden establecido antes que respetarlo. Prefieren compañeros de juego y risa antes que padres sustitutos o entidades paternales. Por eso, los educadores deben tener sentido del humor y alejarse de la hiperseriedad. En la actualidad la mayoría de los centros educacionales preparan a los niños y adolescentes para que tengan confianza en sí mismos, para que sean hiperserios, competitivos y agresivos. Enfatizan el valor del individuo y su culto a la autoimportancia.

Muchos estudiantes se encuentran en una situación lamentable, al ver su incapacidad para afrontar los primeros fracasos o presiones emocionales. Es que están siendo educados en un ambiente de hiperseriedad en que los problemas son dramatizados, donde el fracaso adquiere proporciones catastróficas.

Entonces solo mediante el sentido del humor puede transformarse la rigidez de la hiperseriedad en la flexibilidad de la seriedad, la soledad en solidaridad y la competición en cooperación. Mediante el sentido del humor uno acepta el fracaso con sano espíritu deportivo.

En la vida existen las recompensas extrínsecas y las intrínsecas. Las extrínsecas son el dinero, la fama, el estatus social. Las recompensas intrínsecas incluyen la satisfacción, el alivio, la celebración. Pues la diversión proporciona su propia recompensa intrínseca. Por esa razón, cuando al fin consigamos hacer un aprendizaje realmente divertido, le aseguro que tendrá que llamar a la policía para sacar a los estudiantes de las clases.

Estoy convencido de que desarrollar un sano sentido del humor es tan importante y curricular que la casi totalidad de los objetivos pedagógicos.

Por todo lo anterior es más que necesario aplicar la Pedagogía del humor.