Pedagogía del humor y educación parvularia

Pepe Pelayo
Creador y estudioso de la teoría y la aplicación del humor / cubano-chileno
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Muchos me preguntan si las educadoras de párvulos también pueden aplicar la Pedagogía del Humor. ¡Por supuesto!

Veamos algunas recomendaciones para ellas:

1) Que se informen bien de la importancia del humor en los niños y niñas, en sus propias vidas y en qué consiste la Pedagogía del humor. Deben leer, estudiar y asimilar lo que en esta página señalamos, porque les sirve igual todo lo que hemos desarrollado en otros artículos sobre este tema. Claro, también deben informarse por otras vías como Internet, otros libros especializados, o por donde sea.

2) Que las educadoras logren llegar habitualmente a un estado de buen humor (ánimo), como se ha descrito en esta página.

3) Que investiguen cómo evoluciona la risa en las diferentes edades en los niños y niñas en general, pero también cuáles son las cosas que más hacen reír a sus pequeñines en particular. Ver si hay diferencias entre niñas y niños. Todo para diseñar y programar ejercicios y juegos, para que rían más y mejor.

4) Que les transmitan a sus niños y niñas valores positivos a través del humor, con lecturas humorísticas, videos, con títeres, narraciones orales, escenificaciones en vivo, canciones, juegos y cualquier otro recurso conveniente.

5) Que logren que sus niños y niñas rían mucho y fuerte, desinhibidos, sueltos, sin timidez, ni trancas ni complejos. Para lograr eso, hacerles ejericios (como los descrito aquí en la página) si fuera necesario.

6) Que investiguen específicamente qué tipo de chistes hacen reír más a sus niños y comenzar a recopilar (coleccionar) los mismos. Armar competencias y festivales de esos chistes, o “la hora de los chistes”, u otras similares iniciativas. Muchas veces los niños y niñas se aprenden de memoria un chiste, que hizo un adulto, y lo repiten sin entenderlo porque vio que hace reír, pero ese puede ser un mal chiste para él. Hay ahí un trabajo de desaprender y otro de que se aprendan chistes para su edad y lo repitan.

7) Que el ambiente físico del Jardín Infantil (local) esté lleno de elementos humorísticos como letreros, objetos, sorpresas, absurdos, etcétera, y que también se escuche mucha música estimulante, que predomine la luz y el color.

8) Que realicen muchos ejercicios y juegos de lenguaje relacionados con el humor, como trabalenguas, adivinanzas, rimas, canciones.

9) Que hagan que los niños consuman el humor a través de todas las manifestaciones artísticas sin discriminación ni positiva ni negativa. Ejemplos: “La hora del humor gráfico”, “La hora del humor visual”, “La hora del humor literario”, “La hora del humor escénico”, “La hora del humor musical”, “La hora del humor danzario” y otras inicitaivas.

10) Que les apliquen a sus niños y niñas ejercicios de expresividad, socialización, desinhibición, creatividad. Todo a través del humor, por supuesto. Sugiero que comiencen a practicar con los ejercicios que señalo en esta página.

11) Que, como seguro les enseñaron, hagan jugar mucho a sus niños y niñas. La particularidad es que recopilen juegos relacionados con el humor, como los de descoordinación que producen mucha risa

12) Que, también como seguro les enseñaron, realicen muchas actividades divertidas como la de disfraces de animales, jugar con barro, con burbujas de jabón, y sobre todo ir cambiando, por lo que deben ser muy creativas y sorprenderlos siempre.

13) Que las educadoras involucren a los padres y apoderados en todas las actividades de humor en el Jardín lo más posible, explicarles qué es la Pedagogía del humor, cómo lo aplicarán y que los sensibilicen como fundamentales para complementar este método y tener éxito. Por lo tanto, deben informarles periódicamente sobre las actividades que los niños y niñas deben hacer en familia e ir monitoreándolas. Mandar hacer tareas creativas y graciosas para la casa.

Si logran que sus niños y niñas rían más y mejor, no solo los convirtieron en seres más felices, sino que le formaron la base en sus personalidades para que sigan creciendo intelectual, emocional y espiritualmete como personas libres y sanas.

¡Qué responabilidad la de las educadoras de párvulos!