Paolo Villaggio

Génova, 1932 - Roma, 2017.
Humorista literario, escénico y audiovisual italiano.

Fue actor, cómico, director y escritor. Con su desacralizante y grotesca ironía, fue uno de los primeros actores brillantes en Italia que, a través de la sátira, logró hacer reflexionar sobre los problemas de nuestra sociedad. Su nombre está ligado indisolublemente a la figura del contable Ugo Fantozzi, su criatura cinematográfica más afortunada.

Participó en el programa televisivo Los del domingo (Quelli della Domenica), en el que encontrará su consagración definitiva, de la mano de sus personajes agresivos, viles y sometidos (el Professor Kranz, Giandomenico Fracchia y Fantocci, que luego se convertirá en Fantozzi).

Del set televisivo pasó a la máquina de escribir, publicando en L'espresso y en L'Europeo sus breves relatos, centrados en la figura del contable Ugo Fantozzi, hombre de carácter débil, perseguido por la desgracia y por el "megadirector" de la "megaempresa", donde Fantozzi trabaja.

En 1971 la casa editora Rizzoli publicó el libro Fantozzi, una colección de esos relatos que lleva a Villaggio a ser conocido internacionalmente. El éxito de sus best-sellers (escribirá tres, todos editados por Rizzoli) le dará la oportunidad de dedicarse al cine con éxito.

Su personaje obtiene un enorme éxito, incluso en la Europa oriental y la Unión Soviética, donde Villaggio gana el premio Gogol.

A decir verdad, Villaggio ya había trabajado en algunos filmes (se recuerda, sobre todos, Brancaleone en las Cruzadas de Mario Monicelli de 1970), pero sólo con el célebre film Fantozzi de Luciano Salce en 1975 comenzará a ser apreciado en este campo. Le seguirán tantos otros, nueve para ser exactos sobre el personaje del mítico contable.

Villaggio actuó en muchísimas comedias cinematográficas, interpretando personajes muy similares a Fantozzi. A veces, saliendo de la rutina de sus creaciones, trabajó con maestros del cine como Federico Fellini (en 1990 con La voz de la luna, junto a Roberto Benigni), Lina Wertmüller (en 1992 con Esperemos que me las arregle), Ermanno Olmi (en 1993 con El secreto del bosque viejo), Mario Monicelli (en 1994 con Queridos, jodidísimos amigos) y Gabriele Salvatores (en 2000 con Dientes).

Interpretó también el rol de Giandomenico Fracchia, un personaje similar al desventurado Fantozzi, en las películas Fracchia, la bestia humana (1981) y Fracchia contra Drácula (1985).

Entre los numerosos premios cinematográficos que recibió Paolo Villaggio, vale la pena recordar el David de Donatello conquistado en 1990, el Nastro d'Argento de 1992 y el Leone d'Oro a su carrera en 1992.

En todos esos años no detuvo tampoco su actividad de escritor: publicó libros de éxito con regularidad. Por ejemplo, Fantozzi saluda y se va (1994-1995), Vida, muerte y milagros de un pedazo de mierda (2002), Siete gramos en setenta años (2003) y Estoy furioso como una bestia (2004), antes de volver a publicar con la Rizzoli Los fantasmas en 2006.

Recordado como actor de cine y escritor, fue también un buen actor de teatro: Interpretó en teatro el rol de Arpagón en el Avaro de Molière en 1996, mientras que en la temporada teatral 2000-2001 muchas veces llevó a escena el monólogo autobiográfico Delirio de un pobre viejo. Siempre en 1996, también condujo el noticiario satírico Rastrea la noticia. Y participó en la ficción televisiva Carabineros. 

En el año 2002 Villaggio publicó su autobiografía Vida, muerte y milagros de un pedazo de mierda.