José de Cañizares

Madrid, 1676 - Ibídem, 1750.
humorista escénico español.

José de Cañizares y Suárez fue un dramaturgo posbarroco, creador del género dieciochesco comedia de magia y autor del mayor éxito teatral del siglo XVIII en ese mismo género, El asombro de Francia, Marta la Romarantina (1716) y una zarzuela fundamental en la evolución del género, Acis y Galatea (1708).

Fue uno de los dramaturgos más importantes de la primera mitad del siglo XVIII en España y compuso un centenar de piezas. Escribió Las tres comedias en una, estrenada en 1729. Comedias de figurón, como El dómine Lucas, El falso nuncio de Portugal o Abogar por su ofensor, y barón del Pinel(estrenada en 1715) y También por la voz hay dicha, impresa en 1755. También comedias burlescas, como No es oro lo que reluce, parodia de La más ilustre fregona, de Lope de Vega, representada en 1756 aunque se conserva un manuscrito de 1709, o De comedia no se trate, allá va ese disparate.

Sin embargo sus géneros favoritos fueron las comedias de magia, las de santos y las zarzuelas. Entre estas últimas destacaron Acis y Galatea,

En cuanto a las comedias de magia, que eran las más populares y pingües en beneficios a causa de su espectacularidad, escribió la serie Don Juan de Espina en Milán (estrenada en 1713), Don Juan de Espina en Madrid (estrenada en 1714) y Don Juan de Espina en su patria(impresa en 1730), así como la archifamosa El asombro de Francia, Marta la Romarantina (1716), la obra más representada y reestrenada en la España del siglo XVIII y que mereció tres continuaciones más, una de ellas por el propio Cañizares, y las dos siguientes por Domingo María Ripoll y Manuel Hidalgo; aun hubo una quinta por José de Concha. No menos famosas fueron las largo tiempo reestrenadas El asombro de Jerez, Juana la Rabicortona (1741) y El anillo de Giges y mágico rey de Lidia (1740).

Cultivó también los géneros menores con no poca gracia: entremeses (Bartolo Tarasca, El diluvio, El chasco del sargento, La cuba), mojigangas (Alejandro Magno, El chasco de la gallega, Los sones) y bailes (El reloj de repetición, Marín de mi corazón).

El estilo de Cañizares recaía más en su "chispeante diálogo", el cul fue alabado era alabado incluso por su enemigo Leandro Fernández de Moratín) y conocía bien los gustos de su público, a quien sabía impresionar con su dominio de la carpintería teatral y de los recursos escénicos y cómicos, por lo que pese a su falta de novedad conoció un éxito formidable, el mayor sin duda en la primera mitad del siglo XVIII.