Guillén de Castro

Valencia, 1569 – Madrid, 1631.
Humorista escénico español.

Guillén de Castro y Bellvís en valenciano Guillem de Castro, fue un dramaturgo español, considerado como el más importante de la escuela valenciana de fines del siglo XVI y uno de los más señeros de la comedia nueva lopesca, desarrollada a partir de la irrupción en el teatro de Lope de Vega.

Contando sus comedias publicadas —un total de 26— y las que se le pueden atribuir, se conservan de este autor alrededor de 35 obras dramáticas. Su fama se debe principalmente a su obra Las mocedades del Cid (escrita entre 16051​ y 1615), basada en el ciclo de romances cidianos, que fue imitada por Pierre Corneille en Le Cid (1636).

Compuso gran variedad de obras teatrales. Su drama más célebre es Las mocedades del Cid, que más tarde adaptaría Corneille en El Cid. Escribió una segunda parte de esta obra, Las mocedades del Cid, comedia segunda o Segunda de las hazañas del Cid (como reza el índice de la edición de sus comedias), habitualmente conocida y editada como Las hazañas del Cid. También fue estimado por su creación de caracteres, muestra de ello sería el atildado protagonista de El Narciso en su opinión, que sería refundida después por Agustín Moretoen El lindo don Diego.

Tres de sus piezas se inspiran en obras de Miguel de Cervantes: El curioso impertinente, tomada de una novela ejemplar inserta en la primera parte del Don Quijote y convertida en una tragedia de tono cómico; La fuerza de la sangre, inspirada en la novela ejemplar del mismo título, y Don Quijote de la Mancha, en la que las dos universales figuras son solo un contrapunto cómico de humor directo de entremés a los amores cruzados de Cardenio, Luscinda, Fernando y Dorotea.

En el terreno de la comedia Guillén parte sobre todo del desarrollo minucioso de una intriga compleja, de un enredo inteligente, basado en equívocos, malentendidos, y virajes en la peripecia que, no obstante, son solucionados como premio a la virtud de los amantes. Insiste en el planteamiento de los problemas privados en el matrimonio, lo que es poco habitual en el teatro barroco español. Juan Luis Alborg8​ aduce el ejemplo de la doble insatisfacción conyugal de las parejas de Los mal casados de Valencia.