Felipe Pardo y Aliaga

Lima, 1806 - Id., 1868.
Humorista literario y escénico peruano.

Fue un poeta satírico, dramaturgo, abogado y político peruano. 

Escribió su periódico más recordado: El espejo de mi tierra (dos números, en 1840), considerado una valiosa antología de la literatura costumbrista peruana del siglo XIX. En esta publicación aparecieron cuentos, poemas humorísticos y artículos del propio Pardo: Un viaje y El paseo de Amancaes, que son en la actualidad los más mencionados. Especialmente el primero, cuyo personaje, el niño Goyito, representa al "niño bien" de Lima.

Las críticas a sus ideas no se hicieron esperar. Apareció al poco tiempo Lima contra El Espejo de mi tierra, que contaba con la colaboración de Manuel Ascencio Segura, el otro escritor fundamental de esa época. Sin firmarlas, Pardo y Segura intercambiaron letrillas satíricas, uno contra otro, para deleite de sus lectores. 

Es muy difícil separar al Pardo político del Pardo escritor, pues ambas facetas estuvieron estrechamente relacionadas en él. Su nutrida obra se agrupa en obras poéticas (líricas, épicas, satíricas y de crítica de costumbres), obras teatrales (comedias) y obras en prosa (artículos de costumbres y otros, aparecidos en periódicos).

Según observación del crítico Jorge Cornejo Polar, su obra costumbrista (comedias, letrillas y artículos de costumbres) se concentra en su período de juventud (entre 1829 y 1840). 

El lirismo de Felipe Pardo es, en buena medida, de corte satírico-burlesco. Su temperamento se acomodaba más fácilmente en la expresión festiva

Dentro del género teatral escribió tres comedias:

Frutos de la educación, comedia en tres actos y en verso, subió a escena el 6 de agosto de 1830. Satiriza la deficiente formación de los criollos peruanos. De paso ridiculiza la zamacueca, un baile entonces muy en boga entre las clases populares, a la que ve como lascivo.

Una huérfana en Chorrillos (escrita en 1833), es otra crítica de las costumbres locales. No llegó a estrenarla.

Don Leocadio y el aniversario de Ayacucho, estrenada en diciembre de 1833, es una burla a la joven república peruana.

Escribió, en diversos periódicos y publicaciones como La Verdad, El Conciliador, El Mercurio Peruano, El Intérprete y El espejo de mi tierra.

El denominador común es la crítica burlesca de determinadas costumbres criollas, con las cuales jamás estuvo de acuerdo, y que consideraba signos de barbarie cultural.