
Programa para crear hábito lector
¿Qué es “Leer con PP”?
Un programa para lograr que los niños lean, utilizando para ello el humor, además de hacerlos crecer como personas. El título pudiera interpretarse como “Leer con Pepe Pelayo”, su creador; pero debe entenderse más como: Leer con pasión y placer.
¿Cuáles son sus objetivos?
1-Conquistar nuevos lectores a través del humor.
2-Desarrollarles el sentido del humor a los niños participantes.
3-Capacitar a los familiares y adultos involucrados, para lograr una mejor calidad de vida en el universo que rodea a esos niños.
¿Es tan importante leer, como para justificar su implementación?
No hay posibilidades de saber, sin saber leer. Hay gobiernos, entidades y personas que se lanzan a pelear contra el analfabetismo, sin entender que la ausencia de hábito lector es otro enemigo tan peligroso como aquel. Cada niño que no aprende a disfrutar con la lectura tarde o temprano se acercará al analfabetismo funcional. En este contexto, Leer con PP parte de la convicción de que la lectura y la escritura son habilidades fundamentales para desarrollar el pensamiento, la imaginación y la creatividad. Con este programa, simplemente se intenta que los niños se apasionen y sientan placer con los libros. Creemos que la lectura hace individuos más fuertes, más capaces de enfrentarse al mundo, más felices y más libres.

¿”Leer con PP” es efectivo?
Tratar de crear un hábito lector en un niño no es tarea fácil. Ningún método o programa conocido ha demostrado lo contrario, porque no se trata de fórmulas matemáticas o recetas mágicas. Conseguir el hábito lector es una tarea lenta, lográndose poco a poco y por contagio. La finalidad es desarrollar el gusto por la lectura, no hacer por hacer. Es necesario seducir y una de las mejores armas para seducir –en cualquier campo humano- es el humor. Los proyectos de motivación a la lectura tienen por objetivo posibilitar el salto desde el saber leer, hacia el querer leer, de modo gratuito y libre. Existen muchas estrategias, muchos intentos, muchas prácticas. Todo es válido. Leer con PP también lo es, con la particularidad de que se apoya en el humor, algo que sabemos que es atractivo, “tiene demanda”, “sube el rating”, debido al placer que provoca la risa. Basados en nuestra experiencia, la especial herramienta que se utiliza en este programa, el humor, ha dado y sigue dando magníficos resultados, por lo que se podría asegurar un alto grado de efectividad.
¿Por qué el humor?
El humor nos permite desacralizar todo lo que se necesite “bajar del pedestal”, desdramatizar la experiencia, defendernos de la mala autoridad, vencer los miedos, darnos fortaleza al ver las incapacidades de los demás y reírnos de nosotros mismos. El humor es una forma de enfrentarse al mundo con un distanciamiento ingenioso, con un estado de ánimo positivo y especial para afrontar y soportar situaciones adversas. Como señala Jacqueline Held, esa toma de distancia que es el humor ayuda a juzgar en vez de padecer, observar con perspectiva nuestros problemas constituye una actitud activa opuesta a la resignación.. Además del placer que provoca, utilizar el humor, es imprescindible para trabajar el lenguaje. Usar el humor es saber mirar algo desde dos o más puntos de vistas. Nos ayuda a ser críticos, lúcidos sin dejar de estar alegres. Desarrollar el sentido del humor en los niños, es desarrollarles la creatividad, la inteligencia, la sensibilidad, el sentido crítico, el sentido común. Es hacerlos crecer espiritualmente. Es hacerlos mejores. Y asegurándonos que lo hagan en un medio alegre, sano, festivo, atractivo y placentero. El sentido del humor, como el sentido estético e incluso el sentido común, se educa a través de juegos de palabras, adivinanzas, disparates, canciones, onomatopeyas, utilizando la fantasía y manejando siempre el lenguaje. En clase, el desarrollar un sano sentido del humor tendría que ser más importante y curricular que la casi totalidad de los objetivos pedagógicos. Ojo: percibir el humor que nos rodea, expresarse y afrontar contrariedades con humor, aprender ciertas técnicas de creación de humor y divertirse, son objetivos a los que los libros infantiles deben colaborar. Además, la importancia del humor en la vida del cuerpo, la mente y el espíritu ha sido señalada en distintas épocas por grandes pensadores y maestros, pero sólo en los últimos años se ha producido una especie de descubrimiento explosivo del humor como factor de plenitud vital. Este descubrimiento se está manifestando en numerosos estudios, investigaciones, experimentos y aplicaciones muy diversas que van fundamentando científicamente las intuiciones de otras épocas y mostrando, en muchos casos, resultados palpables. Lo mismo en el campo de la salud, la comunicación humana, la educación y en toda la vida laboral. Se han obtenido ya datos concretos que demuestran que la risa y los estados de ánimos provocados por el humor tienen efectos beneficiosos sobre el organismo. En general, la acción beneficiosa de la risa, en el plano fisiológico, afecta diversos sistemas orgánicos-inmunológicos, cardiovascular, muscular, endocrino, nervioso y respiratorio, y hay motivos para suponer que su impacto positivo sobre el organismo humano es total. Los beneficios en cuanto a salud, el combate al estrés, la pedagogía, la mejora en las relaciones interpersonales, las aplicaciones del humor a la vida en general, son también focos importantes de atención de este programa. En fin, el desarrollo personal y el enriquecimiento de la calidad de vida logrado a través del humor también es un objetivo de Leer con PP.

¿Por qué el humor puede atraer a los niños sin hábito lector?
La educación básica casi nunca forma niños con hábitos lectores. Lamentablemente, es una realidad. Y en la casa y en el barrio tenemos la fuerte competencia del mundo electrónico, los bombardeos de imágenes de dudoso gusto, o niños entregados al mal ocio, la indiferencia y a las actividades pro delictivas, etcétera. Actividades donde el niño encuentra placer. Por ello hay que hacer mucho esfuerzo para atraerlos a la lectura. No luchando contra esas actividades señaladas, sino primero compartiendo con ellas, brindándole otro placer con las lecturas. No obligando, no presionado, no censurando. Claro, no es fácil. Resulta que un niño es un lector muy diferente al adulto. Un adulto muchas veces se lee obras que no le gustan, que encuentra pesadas, pero hace el esfuerzo. El niño no. Y lo peor, los adultos les ofrecen a los niños sin hábito lector, libros aburridos que les frustran los deseos de leer. Aunque hay que decir que también les ofrecen buena literatura, pero mal seleccionada para el nulo nivel lector, su edad, etc.. Muchos de los libros que hoy se catalogan como clásicos de la literatura infantil y juvenil, en su origen no fueron concebidos como libros para niños, sino para adultos. ¿Qué ocurre? Que son demasiado densos para el público infantil sin hábito lector y principalmente para el niño de hoy, que es más inquieto, más activo, y además, está muy acostumbrado al lenguaje visual que es muy rápido. Insistimos, hablamos de niños de siete u ocho años a trece, sin hábito lector, que hay que atraer y convencerlos de que leer es trascendental en sus vidas. Pero, ¿cómo competir y salir airosos? Ofreciendo placer. Y el humor es la clave. Nuestra experiencia y la de otros colegas así lo avalan.
¿Por qué se aplicará el programa solo a niños y niñas entre esas edades?
Porque es la edad ideal para comenzar a trabajar con el humor más complejo y elaborado. Con los mayores es mucho más ardua y difícil la tarea porque se agregan otras razones. Con el afianzamiento de la lectura a partir de los siete u ocho años, el niño domina en mayor medida los recursos lingüísticos que sustentan el humor. Si los fonéticos son los que primero producen regocijo, casi desde que se aprende a hablar (onomatopeyas, repeticiones, concatenaciones), en la edad que señalamos es cuando comienzan a disfrutar de irreverencias y situaciones absurdas. Y se pueden adentrar en los morfosintácticos, muy explotados por el nonsense (derivaciones, composiciones, acrónimos y otros) y los semánticos (antítesis, hipérboles, metonimias, metáforas, entre otros), los de más difícil elaboración y comprensión. Pueden aventurarse sin problemas en la creación de un simple retruécano, o calambur, paronomasia, oxímoron, o simples palíndromos, anagramas, etcétera. Todo en clave de humor, por supuesto. Los libros de humor que manejan esto pueden ayudar a crear más fácilmente el hábito lector, a causa del placer. El placer creativo, el estético y el placer humorístico son muy parecidos al placer lúdico, porque el arte y el humor son puro juego, ¿no?

¿En qué consiste este programa?
Consiste en trabajar con los alumnos de centros educacionales, o niños de barrios marginales, campamentos, o hijos de trabajadores de un empresa, u otros planes, y desarrollar sesiones de lecturas en voz alta, lecturas silenciosas, comprobaciones de lecturas, juegos, narraciones de cuentos, momentos de reflexión y debate sobre conceptos afines, regalos de libros dedicados por el autor para hacer que vean esos libros como un objeto de valor especial. También estimularlos a crear con ejercicios diseñados para tal efecto en la escritura, en el dibujo y en el humor; tanto en la clase como en la casa, con la ayuda de sus familiares. Ir desde libros de humor (chistes), pasando por libros de relatos breves y chistosos, hasta llegar a la literatura humorística. Todo teniendo al personaje infantil Pepito como protagonista. También se sensibilizará a los familiares de los niños con el programa. Y si se aplica éste fuera del centro educacional del niño, hay que intentar comprometer en este trabajo a los profesores y bibliotecarios. Se trata de involucrar en esta labor a los seres queridos de los niños y todo su entorno, porque está comprobado que el humor es un elemento fundamental para mejorar las relaciones humanas, la convivencia familiar, los estados de ánimos, la salud psicosomática, el control de las emociones; en fin, la calidad de vida.
¿Qué tipo de libros se utilizarán?
Se comienza con un libro sólo de chistes breves, sacados del folklore oral infantil y de la creación del autor de este programa. Se pasa a un segundo libro que contiene breves historias con mucho humor. El tercer y último libro es de literatura, pero abiertamente humorística, aunque sin chistes ya. En fin, un recorrido que va del simple, pero demandado libro de chistes infantiles, hasta una historia cómica y más extensa. Una graduación cualitativa de la risa y cuantitativa de lectura. Pero siempre unidos por el personaje central, bien atractivo para ellos: Pepito. En estos momentos (último trimestre de 2009), se han publicado 21 libros de este personaje, comercializándose en varios países latinoamericanos. Y se proyecta entre fin de año y principios de 2010, editar 4 libros más por la Editorial Alfaguara. Los títulos específicos se seleccionan con los datos del nivel escolar y de lectura de los niños a participar. Hablamos de niños sin hábito lector y hablamos de libros con efectividad ya probada. Porque si ofrecemos libros totalmente contrarios a las características y preferencias de cada niño o material de escasa calidad humorística y literaria, los destinatarios no sólo se aburrirán, sino que rechazarán la lectura. Por eso consideramos tan importante la selección adecuada de los libros de humor. Siempre teniendo en cuenta que los libros para niños deben ser tan excepcionales como los de los adultos. Los libros para niños no son inferiores. De hecho, en nuestra experiencia hemos comprobado que los adultos disfrutan de igual manera con esos libros, lo cual por sí solo es una excelente herramienta más de motivación a la lectura. Por supuesto, otra razón por la que se escogieron los libros del creador del programa fue por el obvio dominio del autor con su obra y lo probado que están sus libros en Chile y en varios países de Latinoamérica.

¿Por qué un libro de chistes?
La tradición oral es parte de la historia de un pueblo. Denominamos literatura de tradición oral a la palabra como vehículo de emociones, motivos, temas en estructuras y formas. Está en nosotros, en la familia y en la escuela la responsabilidad de valorar y recuperar las tradiciones orales. Chistes como los colmos, cómo se llama la obra, ayer pasé por tu casa, qué le dijo, además de las adivinanzas, trabalenguas y piropos humorísticos y un largo etcétera. Hay que saber escuchar, premiar con sonrisas, asociar ideas, descubrir significados ocultos, guardar y sacar palabras de los cofres secretos de las mentes infantiles. El humor que caracteriza a este tipo de literatura, sobre todo en sus variantes más recientes, es una forma altamente eficaz de relacionarse con el lenguaje y la realidad. Hay un tipo de literatura oral que circula entre los niños, sin pedirles permiso a los adultos, en sus juegos y en la relación entre ellos. Esa es la que debemos rescatar.
¿Por qué a los niños les atraen tanto los chistes?
Porque divierten, obvio, porque causan placer. El humor está muy ligado al juego. Para que surja lo cómico la persona tiene que poder jugar con las cosas y disponerlas de distinta manera. El humor, al igual que el juego, se desarrolla en la imaginación. El juego es una manera de entender y manejar el mundo, los chistes son una manera de entender mejor el mundo y de manejar las reglas de este mundo y las reglas del lenguaje. Porque para que haya risa tiene que haber un conocimiento mínimo de contexto, de reglas de comportamiento y de lenguaje. Es posible reírse cuando algo se trastoca, se ve de otro punto de vista. Cuando los niños se ríen de un chiste, es porque están comprendiendo el mundo y lo logran porque el humor les muestra el mundo desde otro ángulo y ríen.
Un chiste encierra una poderosa unidad de sentido, y es por eso que cuando el niño se ríe, se ríe, además, del placer que le produce darse cuenta que está entendiendo, que comprende, que domina algo. No olvidemos también que el chiste se logra con la mayor economía de palabra y brevedad de tiempo, elementos bien atractivos para el niño.

¿Cómo se llevaría a la práctica el programa?
Etapa No. 1.- Capacitación y preparación.
Se seleccionarán entre 10 y 12 niños a participar en el Taller. Edad: de 8 a 13 años. Sólo niños sin hábito lector. No importa si por el número de participantes haya que mezclar los terceros básicos con los cuartos básicos, etcétera. Pueden organizarse varios Talleres a la vez.
Las sesiones se realizarán en otros lugares distintos a las salas de clases o espacios hogareños, pero ojalá en el mismo centro educacional o entorno habitacional.
Los docentes y bibliotecarios, si es un centro educacional, o encargados sociales si es en un barrio, etc., tendrán un encuentro con PP para explicarles el método y sensibilizarlos. El trabajo con los niños lo llevará a cabo la Sra. Mireya Silva, facilitadora del Taller y coordinadora del Programa.
Pero podrían impartirlo también los profesores, o dirigentes sociales, o grupos de voluntarios, o personal especial remunerado, según sea el caso. A esas personas los llamaremos: Pepitores y todos serán capacitados por PP., formándolos para realizar cada una de las actividades del Taller, incluídas las de seguimiento una vez finalizado el mismo. La Sra. Mireya Silva se encargará de la revisión y control del trabajo de los Pepitores, en esta variante. Los Pepitores autorizados no pueden ser más de 10 en cada capacitación.
También PP impartirá una charla-taller a los padres y apoderados de los niños que se inscriban, porque es necesario conseguir su apoyo, compromiso y su participación activa en las actividades que los niños realizarán en sus casas. Por supuesto, se les explicará la importancia del humor aplicado a la familia, a la formación de los niños, a las relaciones personales, a la lectura, etcétera.
Etapa No. 2.- Desarrollo.
La facilitadora y/o un Pepitor, trabajarán directamente con los niños en sesiones de una hora cada una. El número de sesiones varía entre nueve y doce, dependiendo de las características de los participantes.
Mediciones.
Se le aplicará a cada niño participante un test para conocer el nivel de lectura, así como sus expectativas ante lo que van a vivir, pero también conocer el grado de estimulación y desarrollo de su sentido del humor y su humor como estado de ánimo permanente, ciertos rasgos de su personalidad, etcétera.
En cada sesión se anotarán en una especie de bitácora, que llamaremos Pepitácora todos los incidentes relevantes, las observaciones del Pepitor, sugerencias, etc. y una breve evaluación al final de cada sesión con su firma y fecha. Ahí se archivarán todo lo resaltable que dice y hace el niño en cada sesión, más sus creaciones productos de los ejercicios y tareas para la casa, etcétera; para poder ver claramente así su evolución al final del Taller.

Actividades balanceadas en cada sesión:
Lecturas en voz alta: No es lo mismo que el Pepitor haga lecturas correctas, pero planas y aburridas, que lecturas estimulantes, entretenidas, que animen a leer. Unas sin teatralizar, sólo con la entonación, los silencios, etc. Y otras lecturas más histriónicas, aunque también con el libro en la mano. Y si la sabiduría popular dice que: “el cuento es la conversación más larga que se puede mantener con un niño”, pues compartamos la lectura con ellos, pero de la manera más graciosa y entretenida. Por último, hacer que ellos lean en voz alta hasta mejorarlos en esa habilidad.
Lecturas silenciosas: Aprovechar el estímulo para que los niños lean, con la expectativa de que habrá más placer. Tendrán el compromiso de leer -como todos sus compañeros y ante el Pepitor- para no quedarse atrás en los próximos juegos, en las venideras risas. Y con ello comienza, de a poco, el proceso del hábito.
Comprobaciones de lectura: Sabemos que hay una diferencia entre leer y entender lo que se leyó. En nuestra cotidiana labor hemos aprendido que a través del juego y sobre todo del humor es más fácil que los niños entiendan y asimilen los contenidos, y de la misma manera es más fácil aún comprobar si los comprendieron correctamente.
Juegos: Sabemos que a esas edades el juego sigue siendo prioridad en ellos. ¿Por qué no buscar juegos relacionados con las temáticas de los libros, las historias, con la lectura y al mismo tiempo que sean juegos relacionados con el humor? ¿Por qué no hacerlos partícipes de esos momentos de disfrute que produce lo lúdico y la risa para que de sólo pensar en un libro enseguida lo asocien a diversión y placer?
Narraciones de cuentos: Con las técnicas del cuentacuento, ser capaz de comunicarles una historia de forma atractiva y graciosa. Lograr desarrollarles la atención, la concentración y el interés por las historias y cuentos que están en los libros.
Ilustraciones: Se leerán cuentos de Pepito y los niños plasmarán en papel cómo se imaginan las escenas, los personajes, etc. Se les darán indicaciones para mejorar esa habilidad y se analizarán sus trabajos en relación con el creado por el ilustrador de Pepito, Alex Pelayo.
Regalo de libros: No hay nada mejor para provocar una lectura segura, que regalarles libros a cada uno de los niños sin hábito lector. Siempre, en la casi totalidad de las actividades –buenas o no, efectivas o no-, sobre animación y motivación a la lectura, presentaciones de libros, charlas de autores, etcétera, al final se acercan los niños pidiendo de regalo el libro en cuestión y ante la negativa, se retiran frustrados y aún más escépticos en el tema, por la imposibilidad de poseerlos. Algo que va en contra del valor agregado que supone la acción de coleccionar algo importante, la valorización del libro-objeto en sus manos y de su propiedad, la autoestima por poseer algo que se merece y la materialización de las letanías de los adultos diciéndoles de la importancia del libro y la lectura, y al final, por problemas económicos u otros no le llega físicamente a sus manos, para mostrarlo orgulloso a su entorno, como el tesoro que es. Y obvio, hacerles ver que esos libros suyos no son un peso muerto en un estante, porque se les enseñará a que con ellos compartan los chistes y las historias con sus familiares y amigos. Por último, es importante demostrarles a muchos niños que merecen poseer un libro de calidad y no el pésimo libro pirata o el indignante libro fotocopiado que tantas veces llegan a sus manos. Pero es cierto que no se puede regalar un libro de calidad así como así, como caído del cielo. Se podría obtener un efecto contrario. Por ello, desde la primera sesión al niño se le dará el libro en préstamo y cuando termine con todas las actividades relacionadas con él, tanto en el Taller como en la casa, y sólo si se nota que el niño se ha esforzado y ha cuidado el libro, entonces como premio y estímulo, en la sesión donde termina la labor con el libro, el autor se presentará ante ellos y les dedicará el libro personalmente. Esto sucederá en las tres entregas de libros a lo largo del Taller.

Reflexiones y debates: Lograr momentos de conversaciones distendidas para estimularlos a reflexionar y a que expongan sus opiniones, sobre temas como: el humor en la convivencia social, lo dañino de las burlas despiadadas, las bromas, las exageraciones y parodias; o cómo crear un chiste, o la importancia de reírse de sí mismos, o el ridículo, las formas humorísticas, los distintos tipos de risas, de humor, etcétera, además del análisis de los contenidos de los libros que leen y de la misma necesidad de leer. Todo sin caer en densidades y en momentos aburridos.
Ejercicios creativos: Aplicarles ejercicios tanto en la clase como en la casa, para incentivarlos a la creación literaria-humorística. Instaurar pequeñas fábricas y laboratorios de juegos de palabras y chistes, para que descubran el placer por ellos mismos, mientras le desarrollamos el lenguaje y el sentido del humor. Y para acercarlos más al libro, a tenerlo en sus manos y al hábito de la lectura, por supuesto. Sin contar los momentos creativos de complicidad y unión que se formarán en el ambiente hogareño con las risas y el juego.
Teatralizaciones: Se llevará un libreto extraído de uno de los libros y se les montará a los niños del Taller, así como otras piezas que podrán crear y montar ellos mismos, con la ayuda de sus familiares. Esto como otra herramienta de estimulación por el placer que produce el reconocimiento a un esfuerzo y el aplauso del resto.
Tareas para la casa: Lecturas entre una sesión y otra, que harán en familia. Además, tendrán que recopilar chistes infantiles en los mismos formatos que aparecen en el libro, ayudados por todos en sus casas. Creación de chistes en co-autoría con la familia. Creación de historias breves con esos chistes. Creación de nuevos finales en las historias señaladas. Además, se dividirá el Taller en grupos y cada uno de ellos traerá actuado el fragmento más cómico que decidan, en un montaje hecho también por ellos, ayudados por las familias. Y traerán otra historia escenificada de tema libre (ojalá sobre su vida personal y su entorno). Todas las tareas se revisarán, provocando análisis y debates sobre las mismas.
Al final del Taller, la facilitadota y/o el Pepitor liderará un análisis de todo lo que ha sucedido en la sala de clases, en sus casas y dentro de ellos. Opiniones y debates.
Gala: Frente a todos los invitados, incluyendo al autor, y ojalá al resto del universo escolar del centro o de los habitantes del barrio, los niños representarán todo lo montado teatralmente en el Taller.
Etapa No. 3.- Cierre.
Mediciones finales y evaluación.
A los niños participantes se les aplicará un test de cierre del programa, con los mismos parámetros a medir como al inicio, para comprobar posibles logros en los objetivos.
Al final del Programa Leer con PP se hará un análisis evaluativo del mismo, tanto sobre el hábito de la lectura, como sobre su implicancia social. El análisis se apoyará en el contenido y las estadísticas de los test; el estudio de la Pepitácora; las experiencias del Pepitor; la evaluación de los familiares y demás adultos comprometidos, e investigaciones a través de entrevistas directas a todos.
Nota: Los Pepitores quedarían capacitados y autorizados para impartir estos talleres a otros niños, o replicar el primero con el objetivo de profundizar y obtener un mayor éxito, sólo con la asesoría y el control de la Sra Mireya Silva y PP.
Seguimiento
A cada biblioteca se le donarán otros títulos humorísticos, ya sean del personaje Pepito, de PP o de cualquier otro autor, que no fueron utilizados en el Taller. Por tanto, el Pepitor o responsable tiene que hacer después un trabajo parecido con cada libro, según la capacitación previa ofrecida por PP.
PP, o la Sra Mireya Silva, estarán en estrecho contacto con el Pepitor o responsable, por cualquier duda y también ellos visitarán ocasionalmente esas futuras sesiones de trabajo, amén de mantener siempre la asesoría por teléfono o e-mail. Por supuesto, se le dejarán por escrito y bien explicadas, un listado de nuevas actividades para que el Pepitor las aplique en la etapa post Taller.
El seguimiento directo del programa termina cuando se note un sustancial avance en el niño. Como cualquier método o programa, será un éxito aunque sea un sólo niño el que a causa de nuestro esfuerzo adquiera el hábito lector. Aunque somos mucho más optimistas, debido a la experiencia que tenemos con el humor como motor impulsor.
Club Leer y reír con Pepito
Otras de las actividades enmarcadas en el seguimiento que se le hace al grupo de niños/as una vez finalizado el Taller, es la creación de un Club –de forma voluntaria-, con los niños y niñas dispuestos a reunirse con cierta frecuencia, con el objetivo de leer nuevos libros que les ofrece el Pepitor o la Sra. Mireya e intercambiarlos, analizando ese día sus contenidos, jugando, y realizando otras actividades como una muy relevante: los integrantes del Club serán trasladados a lugares donde se produzca estrés, como atochamientos de autos, largas filas para gestionar algo, o a pacientes en hospitales, etc. y llevando los libros de Pepito, les leerán a la gente chistes para hacerlos reír y así ayudarlos con las emociones negativas. También se tratarán de conseguir beneficios para los miembros del Club como rebajas en entradas de teatro humorístico, libros, revistas, etc.
Consiguiendo recursos mínimos se pueden mantener estos Clubes por mucho tiempo. El Club Leer y reír con Pepito se puede convertir en la mejor manera de continuar el trabajo iniciado con los Talleres y de finalizar con éxito los objetivos de este Programa.

Pepe Pelayo
Creador del Programa, escritor, comediante, ingeniero civil y especialista en humor.

Mireya Silva
Coordinadora del Programa, facilitadora del Taller, ingeniera comercial y representante del autor.
(56) 09 3308577
mireyaester@gmail.com
