Más sobre risa y cosquillas

Los psicólogos Christine Harris y Nicholas Christenfeld realizaron un experimento de alteración de roles y estimulación inducida (armaron dos grupos de estudiantes: a unos les pasaron películas cómicas, a los otros no; después expusieron a todos a las cosquillas. Así, mostraron que la risa por cosquillas no refleja el mismo estado mental que la risa originada por la comicidad. Harris determinó, además, que las axilas son las partes más sensibles a las cosquillas, y le siguen cintura, costillas, pies y rodillas.

El neurólogo Robert Provine, de la Universidad de Maryland, autor de Laughter: A Scientific Investigation (Risa, una investigación científica), opina que el estímulo original de la risa no fue hacer bromas, sino cosquillas, y cree que esta práctica posee un arraigo profundo en la evolución humana y precede al lenguaje. La risa y la sonrisa, agrega Provine, no son medidas del humor, o no solamente, sino que son señales que enviamos a otras personas. Los seres humanos, aunque estén felices, no se pasan el día con la sonrisa estampada en la cara, ésta aflora cuando se encuentran con otros. Lo mismo sucede con la risa. Según él, la risa es 30 veces menos frecuente en una situación de soledad, que en un contexto social.