Investigaciones científicas sobre el humor

Les mostramos aquí la síntesis de los resultados de variados estudios y experimentos realizados por especialistas del mundo entrero sobre la Risa y el Humor.

Hemos recopilado ya 75 investigaciones. Le agradeceríamos –si conoce alguna otra-, que nos la envíe para enriquecer el listado. Aseguramos darle el crédito, si así lo desea.

En cosquillas, alegría y burla, la risa es ditinta

Una nueva investigación descubrió que los diferentes tipos de risas hacen que nuestro cerebro reaccione de diferente manera.

Los científicos de la Universidad de Tubingen, Alemania, que investigan la percepción de la risa, encontraron las partes de nuestro cerebro sensibles a las reacciones de una risa de alegría o de burla, así lo publica The Daily Mail.

Sin embargo, las regiones de nuestro cerebro que son más sensibles a registrar los sonidos más complejos, reaccionan más a la risa del "cosquilleo".

El reírse de alguien y el reírse con alguien conlleva diferentes consecuencias sociales, aseguró el líder del estudio, el Dr. Dirk Wildgruber. Su investigación confirma que el cerebro es capaz de reconocer la diferencia entre los tipos de risas.

Risa y mapa cerebral

Estudios ubican la zona del cerebro para la risa. Vinod Goel, de la Universidad de Alberdeen, en Estados Unidos, y Ray Dolan, del Instituto de Neurología de Londres, publicaron en Nature Neuroscience una investigación sobre este rincón cerebral: se trata del córtex prefrontal medial, detrás de nuestra frente. Los científicos comprobaron, por medio de resonancia magnética, qué sucedía en el cerebro de 14 voluntarios a quienes se intentó hacer reír contándoles 60 chistes de dos clases: unos basados en palabras de “doble sentido” y otros literales: la información se procesaba por distintos caminos neuronales, pero confluía en el córtex prefrontal medial.

Los investigadores registraron imágenes de los cambios en la oxigenación sanguínea que, cuando hay risas, acompañan la actividad mental. Las neuronas reaccionaban con mayor intensidad cuanto más gracia les hacía el chiste, el cual primero se “entiende”, o sea, se procesa a un nivel cognitivo. Cuando esa señal llega al córtex, arriba también la respuesta de placer emocional, el humor, la risa. Uno de los datos cruciales es que en esta zona del cerebro viven sus más sofisticadas funciones, las que nos vuelven humanos. La risa está conectada con el hemisferio derecho, responsable de la creatividad, la intuición, el arte y el juego.

Más sobre risa y cosquillas

Los psicólogos Christine Harris y Nicholas Christenfeld realizaron un experimento de alteración de roles y estimulación inducida (armaron dos grupos de estudiantes: a unos les pasaron películas cómicas, a los otros no; después expusieron a todos a las cosquillas. Así, mostraron que la risa por cosquillas no refleja el mismo estado mental que la risa originada por la comicidad. Harris determinó, además, que las axilas son las partes más sensibles a las cosquillas, y le siguen cintura, costillas, pies y rodillas.

La connotación social de la risa

A veces se ríe tu compañero del trabajo o de salón, y luego el otro y el otro y así se inicia una contagiosa epidemia. Esto tiene una explicación científica. Investigadores ingleses encontraron evidencia del contagioso “virus” de la risa. De forma similar a como lo manifiesta el neurólogo Robert Provine, el cerebro es un “ente” sociable y responde con una sonrisa a las carcajadas de otro. El estudio, realizado en el Colegio Universitario de Londres y publicado en Journal of Neuroscience, sostiene que cuando vemos un rostro sonriente, se nos activa un conjunto de células nerviosas llamadas neuronas espejo, que impulsan la propia sonrisa. Esto es muy fácil de observar en los bebés, que responden de la misma forma a quien les sonríe. Pero las neuronas espejo también reaccionan de forma auditiva.

Los investigadores seleccionaron sonidos vocales que correspondían a emociones positivas, como la diversión y el triunfo, y negativas, como el temor y el disgusto. Con estudios de resonancia magnética funcional, monitorearon las respuestas cerebrales de un grupo de voluntarios. Las neuronas espejo se activaron reaccionando a todos los ruidos y los músculos faciales se prepararon para actuar, y la reacción más intensa ocurrió en el caso de las risas y voces triunfantes. El estudio afirma que tenemos un cerebro social, que asegura una plataforma biológica que transmite más lo positivo que lo negativo y favorece la comunicación empática. Nos hacemos bien los unos a los otros al reírnos

Los animales ríen.

Nicholas Dodman, investigador de la Escuela de Veterinaria Cummings Massachusetts, asegura que los animales comprenden con claridad, que los mamíferos experimentan emociones primarias como el miedo, la tristeza, la ira y la felicidad, y hasta emociones secundarias como los celos y la vergüenza

Dodman dice que los perros hasta tienen sentido del humor y se ríen con una especie de chiflido. El científico describe un estudio que examina como la grabación de este sonido logra calmar a los perros recluidos en un refugios para animales.

En In the Shadow of Man, la antropóloga Jane Goodall, que documentó una larga convivencia con una comunidad de chimpancés, afirma que los grandes monos ríen, pero no vocalizan la risa: los orangutanes exhalan a cierto ritmo cuando les hacen cosquillas. En este sentido, un chimpancé ríe como un bebéEn la naturaleza, las cosquillas y la risa como respuesta son parte de los juegos de aprendizaje relacional.

La risa es fundamental para el éxito de una empresa

Una reciente investigación realizada en colaboración con Steffanie Wilk, profesora asociada en el departamento de Economía de la Universidad de Ohio, examinó la relación entre el estado de ánimo de los trabajadores y su dedicación. Grabaron, a lo largo de tres semanas, a un grupo de agentes comerciales al comienzo del día y en otros momentos de la jornada.

Después de tener en cuenta la personalidad de cada empleado y la actitud de los clientes hacia ellos, descubrieron algunos patrones que se repetían según cómo se encontraran al comienzo de su turno. Los que estaban contentos permanecían así a lo largo del día y tendían a ofrecer un mejor servicio en las llamadas. Sin embargo, aquéllos que llegaban al trabajo tristes o enfadados solían empeorar después de interactuar con las personas que estaban al otro lado del teléfono. Su productividad descendía un 10%, debido a que necesitaban tomar más pausas.

Por tanto, reflexionar sobre cómo fomentar el buen humor en los trabajadores ayudará a dar dividendos, tanto a corto como a largo plazo.

 

La risa enriquece las reuniones de trabajo

Las reuniones divertidas conducen a una mejor comunicación y a nuevas ideas, según un estudio de la Universidad de Amsterdam y la Universidad de Nebraska en Omaha.

Nale Lehmann-Willenbrock, autor principal del estudio, y su equipo observaron 54 vídeos grabados de reuniones de empleados en dos empresas alemanas. Estas reuniones mensuales fueron organizadas por los equipos dentro de la organización y sus supervisores generalmente no estaban presentes.

Se observó que los patrones de humor-risa-humor abrieron las líneas de comunicación. Es decir, cuando esos momentos de diversión terminaron, los equipos fueron más propensos a proponer nuevas ideas y de hacer preguntas más constructivas.

Se encontró una relación entre las reuniones con humor y el rendimiento: mientras más humor había en las reuniones, mejor era la calificación del equipo. Y esto aplicaba inmediatamente después de la reunión y a futuro, por lo menos los dos años que duró la investigación.

Los perros saben de buen humor

Por primera vez se comprueba científicamente que el perro es capaz de distinguir cuando los humanos están de buen humor o mal humor, a través de gestos de la cara de las personas, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Current Biology.

En este estudio se entrenó a los perros para discriminar entre imágenes de la misma persona con expresiones faciales de emociones negativas y positivas.

“Nuestro estudio demuestra que los perros pueden distinguir expresiones de enojo y de alegría y felicidad en los seres humanos y que pueden hacer eso no solo con sus amos, sino con desconocidos también”, dijo Ludwig Huber, autor principal y jefe del grupo del Instituto de Investigación Messerli de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena.

Las investigaciones suponen que al ver ellos una risa, por ejemplo, en el rostro de un humano, lo interpretan como algo positivo.

 

El vino y el buen humor

El vino tinto mejora la memoria y el humor como estado de ánimo en la segunda madurez y en la tercera edad, afirma un nuevo estudio de científicos de varias instituciones estadounidenses y publicado en la revista 'Nature'. El trabajo revela que la razón de esa propiedad estriba en un componente presente en la piel de las uvas rojas, el resveratrol. Se trata de una fitoalexina o compuesto antimicrobiano natural que tiene propiedades antiinflamatorias y angiogénicas, es decir, que ayudan a formar los vasos sanguíneos.

El estudio realizado en ratones en edad avanzada muestra que el tratamiento con resveratrol mejoró las funciones de aprendizaje, memoria y el buen humor. Además, los ratones presentaron mayor desarrollo neurogenético y microvascular. El resveratrol puede modular la plasticidad del hipocampo y suprimir la inflamación crónica de bajo nivel en el mismo, que son las causas principales de las alteraciones perjudiciales de dichas funciones.

Estado de ánimo y productividad

La Universidad de IZA Bonn, de Alemania, y Warwick, del Reino Unido, presentaron en febrero anterior los resultados de un estudio sobre la relación entre la felicidad, el buen humor, y el desempeño laboral.

La investigación reveló que un grupo alegre y feliz aumentó su rendimiento entre un 10 % y 12%.

Además, la Universidad de Harvard en reiteradas ocasiones ha llevado a cabo estudios que demuestran que los progresos de los trabajadores ocurrieron el 76% de los días en que se encontraron de mejor estado de ánimo.

Por el contrario, las equivocaciones solo sucedieron en el 13% de los días de buen humor.

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