Humor y fisiología

Investigación hecha por los doctores Stanley Schaachter y Ladd Wheeler (Epinephrine, Chlorpromazine and Amusement. Journal of Abnormal and Social Psychology, No. 65, febrero 1962, pp 121-128).

Se dividió en tres grupos a un número de sujetos experimentales. Al primer grupo se le puso una inyección de hormona epinefrina (adrenalina): al segundo, una de agua con una pequeña concentración de sal, y a los miembros del tercero se les inyectó una droga llamada clopromazina (un tranquilizante de efectos potentes).

Lógicamente, a ninguno de los sujetos se les informó de la sustancia que habían recibido o si existía alguna diferencia con lo inyectado a los otros. La epinefrina actúa sobre el cuerpo como estimulante y debía aumentar el nivel general de excitación de los individuos que la recibieron; el agua salada es neutral a este respecto y no debía aumentar no decrecer el nivel de excitación; la clopromazina, como tranquilizante, debía decrecer el nivel de excitación de los individuos que la recibieron. A todos los sujetos se les pasó una película y se les pidió que la clasificaran de acuerdo con lo que se habían divertido. Los inyectados con epinefrina la consideraron más divertida, los inyectados con agua salada dieron unos niveles medios de diversión y los otros no apreciaron el humor del filme. La implicación más intrigante de este descubrimiento es que hasta el humor, algo que generalmente consideramos psicológico y emocional, tiene una relación profunda con los estados fisiológicos del cuerpo.