Humor y estrés

Investigación hecha por el doctor Lee S. Berk.

Este reconocido profesional publicó en el Clinical Research en 1989, un ensayo titulado: Eutress of Mirthful Laughter Modifies Natural Killer Cell Actuvity, donde cuenta los resultados de su experimento, consistente en observar que la “risa alborozada” puede atenuar algunas hormonas clásicas asociadas con el estrés y modificar la actividad natural de las células asesinas.

Por lo tanto, el eustrés o emoción positiva, puede ser capaz de inmunomodularse. El doctor S.M. Labott corroboró los descubrimientos del doctor Berk. Estudió el impacto químico y biológico de la risa y el llanto entre 39 mujeres que vieron videos tristes y humorísticos. “El estilo humorístico mejoró la inmunidad” concluyó el doctor Labott en un artículo titulado The Physiological and Psycological Effects of the Expression and Inhibition of Emotion, publicado en el Journal of Behavioural Medicine en 1990. Recientes investigaciones sugieren que quienes utilizan con regularidad la risa, el humor y el juego como estrategias ante los acontecimientos cotidianos poseen una cantidad significativa de “inmunoglobulina A” (IgA). Como informó la revista Well-being, en un estudio realizado en la Universidad de Waterloo, en Canadá. “Se puntuó a los sujetos según su sentido del humor y se detectó que quienes habían obtenido las puntuaciones más elevadas en esa categoría eran, asimismo, los que poseían niveles más altos de IgA e IgB (otra inmunoglobulina).