Humor y entorno

Investigación hecha por S.G. Brisland y otros científicos conductivistas (Laughter in the Basement. It´s a Funny Thing, Humor, Anthony J. Chapman, ed. New York: Pergamon Press. 1977)

En Gran Bretaña, en un edificio de la Universidad planearon y construyeron lo que denominaban “entorno humorístico”. Equiparon la zona con máquinas de diversión con las que los visitantes podían jugar, pusieron en marcha efectos sonoros decisivos y enseñaron tebeos y bromas impresas. Había ropas y máscaras para que la gente pudiera disfrazarse y pequeños juguetes que podían utilizar.

Había también elementos idóneos para la expresión creativa del humor; los que venían era invitados a contribuir con subtítulos de su ocurrencia a los dibujos de la habitación. Los sujetos que entraban en el “entorno” eran estimulados a hacer cualquier cosa que deseaban. Constantemente estaban siendo observados por un científico, que los vigilaba desde un escondite. Todo fue registrado así mismo, por una cámara de televisión oculta. A cada sujeto se le suministraba una prueba psicológica estándar para medir su estado de ánimo al entrar y otra al salir. Los resultados revelaron que la visita resultaba, en general, muy efectiva para elevar el espíritu de los sujetos. Los investigadores llegaron a la conclusión de que es posible “entornos humorísticos” similares pudieran tener un valor social para las comunidades.