El efecto de los chistes de los jefes

Una nueva investigación apunta que el humor también puede tener una doble cara, y que cuando los jefes cuentan algún que otro chiste, incluso aquellos que parecen más bien inofensivos, pueden hacer hundir los cimientos de la organización del trabajo. Cuando los líderes de la empresa dicen algo gracioso que se aparta de la conducta esperada están enviando señales de que está bien cruzar esas fronteras de comportamiento.

Los investigadores Kai Chi Yam de la Universidad Nacional de Singapur y Michael Christian de la Universidad de Carolina del Norte, han desarrollado el concepto de la "teoría de la transgresión benigna" que consiste en usar el humor para sobrepasar ciertas normas sociales establecidas entre los miembros de una empresa, pero no para cuando se percibe como una amenaza para la productividad o para el empleado, según informa 'Quartz'.

El estudio intentó demostrar si existía algún tipo de rédito positivo a la hora de ser un jefe cómico, y si ese es el caso, si el tipo de humor afectaba a sus trabajadores de forma diferente o a todos por igual. En otra encuesta dirigida a 700 trabajadores de Estados Unidos, se descubrió que cuando los líderes usan el humor se pueden quebrantar las normas de seriedad en la empresa pero también estrechar el vínculo con sus empleados. Los trabajadores que se sienten cómodos y felices con sus superiores suelen ser los más comprometidos, lo que mejora la productividad empresarial.

Sin embargo, la excepción surge cuando los jefes usan un humor de tipo agresivo, como sarcasmo o humillaciones, que pueden tener el efecto opuesto. "Los líderes que van de graciosos y que a su vez son agresivos son más propensos a promover la desviación y desconexión del empleado y tienen menos probabilidades de que su broma aliente el compromiso del trabajador con el equipo", señalan desde la investigación.