Entrevista a Alexis Valdés

Entrevista a Alexis Valdés

"Un premio de mis colegas cómicos, de aquellos con los que empecé, sería hermoso"

Nunca he coincidido actuando con Alexis Valdés en un escenario o en un set (solo me entrevistó en su programa de TV en Miami y yo lo entrevisté para Humor Sapiens anteriormente), pero siempre he seguido su carrera, y lo admiro y respeto como uno de los mejores comediante cubanos de todos los tiempos.

Hoy tengo el placer y el honor de “dialocar” aquí con el. Y como no quiero hacerle una presentación tipo Wikipedia, comenzaré tratando de que lo haga él mismo.

PELAYO: Alexis, ¿puedes presentarte tú mismo de forma breve? ¿Cómo te definirías?

ALEXIS: Creo que soy ante todo actor. Un actor que ha explorado mucho su arista cómica. O quizás así empecé y hoy en día puede ser que sea más un cómico, que es lo que más hago, pero que lleva dentro un actor. Y lo de ser cómico o comediante me ha llevado a la escritura porque considero que lo primero que debe tener un comediante es un punto de vista propio. Y lo de dirigir es mi contribución a los otros cómicos y el deber de transmitir lo que aprendí.

PELAYO: Estamos de acuerdo que eres un actor, y de los excelentes, agregaría yo, pero creo que fuiste algo tacaño en tu presentación, porque sé que eres multifacético, ya que dominas la conducción, la animación, la composición, y además eres guionista, cantante, contador de chistes, productor, etc., etc. y últimamente sabemos que también has triunfado a nivel internacional como poeta. Pero aquí quiero ceñirme solo al humor, obviamente. Así que dentro de este género, ¿cómo ha sido tu evolución desde que comenzaste hasta ahora?

ALEXIS: El hecho de emigrar me obligo a abrir mi propuesta como cómico. Y sobre todo España, un país con una tradición de comedia de varios siglos, creo yo que me pulió mucho. Y me aportó un background que yo tenía. Imagínate conocer a Gila o a José Luis Coll. Trabajar con ellos. Lo que traía de Cuba creció mucho en España. Cuba me dio alas pero España me dio timón. O cartas de navegación.

PELAYO: Sí, se nota lo que dices al ver tus trabajos en Cuba, en España y en Miami. Entre paréntesis, te envidio por haber conocido a Gila. Y siguiendo este mismo punto, ¿cómo te sientes con el alto nivel que has logrado en el humor, tanto de público como de crítica? ¿Te lo imaginaste alguna vez?

ALEXIS: Jamás. Imagínate que las primeras veces en Cuba me dijeron “dedícate a otra cosa”, “tú no tienes gracia”. Pero creo que más que la gracia, la comedia lo que lleva es inteligencia, observación, sagacidad... y otro punto de vista. Y como comprenderás, también he tenido mucha suerte o mucha indulgencia de público y critica. Lo digo de verdad.

PELAYO: Te creo eso de que algún ¿despistado?, ¿mediocre? Cubano te haya dicho que no servías para eso. Modestamente he tenido esas experiencias cada vez que incursiono en un lenguaje nuevo para hacer humor. Por suerte, esa gente casi nunca tienen razón. Lo que sí no estoy de acuerdo es que en tu caso hayas tenido suerte con el público y la crítica. La suerte no funciona ahí. Te lo ganaste tú con trabajo y talento. Eres una estrella, amigo mío. Eres estrella en Cuba y en Miami, pero también has triunfado en España y en otros países. Quiero entonces que me confieses con toda honestidad, ¿crees que te mereces el premio nacional de humorismo en cuba? (Yo te lo daría, por supuesto). Pero, ¿lo aceptarías si te lo dieran?

ALEXIS: Por supuesto que lo aceptaría. Es mi tierra. Y tengo derecho a disfrutar lo bueno. Si sufro lo malo merezco lo bueno. Además un premio de mis colegas cómicos, de aquellos con los que empecé, sería hermoso. ¿Pero crees que eso sería posible? Quizás. Soy un tipo de fe. Proponlo, quizás les parece un buen chiste.

PELAYO: Aunque te dije que votaría por ti, sabes que no tengo ninguna influencia en esos premios –por vivir “afuera” como tú-, y en mi opinión, no creo que eso sea posible, por lo menos por ahora. Quizás algún día entiendan que todos nosotros también somos cubanos. Pero eso es otro tema. Ahora quiero cambiar de tema para ponerme más denso. Te haré una pregunta algo larguita. ¿El humor se puede definir por los juegos de palabras y disparates de tu personaje Cristinito, o por las burlas (ironías y sátiras) a la contingencia que abordas en tu stand up comedy, o por las bromas que les haces a tus compañeros o invitados a tus programas, o por los chistes que cuentas, o es por todo eso junto, o es por todo eso y más?

ALEXIS: Mi estilo de humor es un batiburrillo de muchas cosas. De todo lo que admiré y admiro y me influenció, más lo que yo soy. Y ahí está mi padre (Leonel Valdés) y Cantinflas y Leopoldo Fernández y Chaplin y Peter Sellers y Louis de Funes y Gila y Carlin y Les Luthiers y Monty Phyton. Hay mucha gente ahí. Y me interesa todo. Desde el chiste más pequeño hasta lo más elaborado. No menosprecio nada. Y admiro a todo el que es bueno en cualquier estilo de humor. Eso sí, me matan los que además lo hacen con elegancia.

PELAYO: Coincidimos en esos gustos y principios. Como dices que te interesa todo en el humor, te debo preguntar: para ti, ¿hay límites en el humor? ¿Tienes alguna experiencia donde hayas vivido la censura? ¿Y autocensura?

ALEXIS: Viniendo de Cuba ya sabes que si. Tuvimos que ser audaces pero también muy listos para jugar con la cadena pero no con el mono. El humor siempre es riesgo. Con el público. Con el poder. Con uno mismo. Yo creo que todo tiene límites. Creo que no debo hacer algo que hiera profundamente a mi audiencia. Al menos yo no lo hago. Yo quiero hacerles más felices. Ese es mi trabajo, hacer feliz a la gente.

PELAYO: De nuevo estaos en frecuencia, porque sabes que además de crear humor, me dedico a mejorar la calidad de vida de la gente a través del humor con mis cursos, talleres y charlas, así que me alegra mucho que ese sea también el objetivo de tu trabajo. Y para ir cerrando este diáloco: ¿Qué le dirías a los humoristas que están comenzando? ¿Y a los colegas que admira tu trabajo? ¿Y a los colegas que te critican? ¿Y al público que te sigue incondicionalmente? ¿Y a mí, para no quedarme fuera?

ALEXIS: Les diría que he sido un afortunado. Pero también le diría que si algo aprecio de mí mismo, es que he sido tozudo, consistente y valiente. Les diría a los que empiezan que se preparen. Que aprendan. Que vean a los grandes. Que jamás crean que se lo saben todo. Y que aunque a veces la función sea un desastre, mañana queda la siguiente. A los que me critican les diría que seguramente a veces tienen razón. Este es un arte muy difícil para acertar siempre. A mis incondicionales, que tienen un gusto exquisito y que les debo la vida. Y a ti, que gracias por dignificar el oficio haciendo estas cosas. Para que no se siga pensando en el humor como arte menor. Y el que lo crea que se suba al escenario.

PELAYO: Y que dibuje, haga cine o videos, o radio, o Tv, o escriba guiones o haga literatura, etc.. Claro que es muy fácil decir que el humor es un género menor. Por supuesto, eso lo afirman los ignorantes, los envidioso y los agelastos. Por lo tanto, no debemos hacerles caso. Ah, y gracias por tus palabras hacia mí. Oye, ¿se te ocurre alguna pregunta que hubieras querido que te hiciera? Y si es así, ¿la puedes responder aquí antes de cerrar el diáloco?

ALEXIS: La pregunta es: ¿qué es eso que después de 40 años de humor te conozcan en muchos países por un poema? Y yo respondería: Eso “es un chiste”, pero el chiste más perfecto de todos, porque yo siempre fui un cómico que quería además de hacer reír, tocar el corazón de la gente. ¿Me puse muy serio?

PELAYO: No, porque lo contrario de humor no es la seriedad, pienso yo. Y también creo que lo que hiciste con ese ya famoso poema lo vienes haciendo desde hace muchos años en tu carrera. Porque la alegría y felicidad que le has dado a la gente con tu obra humorística es otra forma de tocarles sus corazones.

ALEXIS: Un abrazo a ti, Pepe, a todos los cómicos colegas y sobretodo al público que nos ha permitido la osadía de creer que sabemos algo de esto. Cuando nos demuestran cada día, que son ellos los que más saben de humor. Y lo del premio insiste que ya me toca. Jajajaja.

 

Gracias, amigo mío. Te felicito por tu obra, tus éxitos y deseo muy sinceramente que sigas triunfando en todo lo que te propongas. Y, por supuesto, gracias por dejarte robar tu precioso tiempo para este “diáloco”.

(Voy a mover los caracoles para que te den el premio, te lo prometo).