Diáloco con Boligán

Por Pepe Pelayo (escritor, comediante , fotomontajista y estudioso de la teoría y aplicación del humor).
Copyright © Pepe Pelayo. Publicado en Humor Sapiens con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

Importante ejemplo en el humor de equilibrio entre contenido y forma

A Boligán, laureado humorista gráfico a nivel internacional, lo conocí junto a Ares, Abela y otros, a finales de los años 80 en las Bienales organizadas por el Museo del Humor de San Antonio de los Baños en La Habana. Y también en otras presentaciones de mi grupo La Seña del Humor de Matanzas. Recuerdo que Boligán Nos hizo una caricatura grupal, obra que fue distinguida en una de las Bienales. Por suerte nunca hemos perdido el contacto. Hasta hemos coincidido en eventos internacionales. Además, siempre ha estado dispuesto a asesorarme cuando incursioné por primera vez en el humor gráfico, cosa que le agradezco mucho. Dudo que alguien que esté dentro o en los alrededores del universo del humor gráfico no conozca a Boligán. Su carrera como humorista gráfico es reconocida a nivel mundial. En resumen, me considero su amigo, soy admirador de su obra y es un placer tenerlo aquí “dialocando” conmigo.

PELAYO: ¿Cómo ha sido la evolución de tu obra desde tus inicios hasta ahora? Haz un breve recorrido por todas tus etapas como creador de humor.

BOLIGÁN: Creo que no muy diferente a la de otros autores del género, salvo algunos detalles que trataré de resumirte:

Soy un artista gráfico en función del periodismo. Me formé desde las Artes Plásticas, por lo que en mi obra la forma siempre juega un papel importante, acompañando el mensaje con la sutileza, elegancia o fuerza que el tema requiera. En este aspecto, y consciente que una caricatura es buena cuando tiene un buen equilibrio de contenido y forma, después de largos años de trabajo cuando logre con frecuencia esto, se pueda hablar de evolución.

Te cuento brevemente las que considero son mis etapas como creador:

Era 1979 en mi pueblo natal, San Antonio de los Baños, Cuba, cuando se inauguró el Museo Internacional del Humor, el cual reunió la obra original de la historia del humor gráfico cubano y a la par se convocó, a manera de concurso, la 1ra Bienal Internacional del Humor (evento que aún se celebra). Entonces era un adolescente de unos 13 años que había vivido una infancia feliz y agreste, donde el dibujo, como todo niño, estuvo presente en la mesa del comedor en mis ratos de ocio casero, fuera de horario de comida o cuando llovía. Esta Bienal fue mi primer contacto visual directo con la caricatura y sus autores; además, supe en ese momento que en mi pueblo habían nacido varios de los más importantes caricaturistas de la isla, de ahí el haber sido escogido para este Museo y Bienal. Desde entonces es conocido como San Antonio de los Baños, “La villa del humor”.

Para 1980 ya estaba vinculado al Museo del Humor como joven aficionado. En 1981 en la 2da Bienal ya participé en el mural colectivo junto a varios consagrados autores, dando la primera pincelada como el caricaturista más joven. Puedo definir esta como mi primera etapa de descubrimiento e introducción en este mundo de trazos y humor.

En 1983 comencé a publicar en la prensa regional y nacional cubana. En 1987 me titulé como Profesor Instructor de Artes Plásticas, y también comencé a obtener algunos reconocimientos nacionales e internacionales. Fueron años muy activos que, junto a otros jóvenes caricaturistas, tuvimos una época de aprendizaje, experimentación y participación en cada festival, concurso, exposición y evento que nos fuera posible, por lo que nos consideran como la generación de los 80. Esta es la segunda etapa de mi aprendizaje.

En 1992 viajé a la Ciudad de México a realizar una exposición en el Museo de la Caricatura, y de inmediato tuve la invitación a colaborar en varios medios mexicanos, entre ellos el diario nacional El Universal, con el que desde entonces colaboro y en el que he tenido las mayores oportunidades de crecimiento como artista, al tener importantes espacios como ilustrador y como cartonista de opinión durante tantos años. Traer una formación plástica desde Cuba y acoplarla al ritmo y rigor del diario me llevó durante la década de los 90 a otra etapa de aprendizaje y crecimiento al lado de grandes caricaturistas mexicanos; esta es mi tercera etapa.

A partir del 2000 y en especial el 2006 hasta hoy, y gracias también a las redes sociales, mi obra ha tenido una mayor presencia tanto en México como a nivel internacional. Trabajo sobre temas y noticias del momento, pero también sobre los temas y mensajes que más me interesan como autor. Me considero un cronista gráfico de la época que nos ha tocado vivir; aún estoy en esta etapa.

 

PELAYO: Tu curriculum habla por ti. Sin dudas, pasas a la historia del humor gráfico cubano. Y ahora, sin modestia ni falsa modestia, dime con franqueza; ¿sientes que has logrado un nivel altísimo en tu carrera y que por lo tanto es justo que hayas pasado a la historia?

BOLIGÁN: Amigo mío, yo te agradezco mucho ese criterio sobre mi trabajo, creo que esa isla ha dado grandes artistas del ramo y seguramente muchos aparecemos en tu “Diccionario del humor”, otros los albergará el museo de mi pueblo, pero siempre serán los conocedores los que nos juzguen, califiquen y den nuestro lugar, no se debe ser juez y parte.

 

PELAYO: Te especifiqué que era sin modestia. Era un simple ejercicio. Por ejemplo, yo puedo decir que soy buen humorista, uno no debe presumir ni ser soberbio, pero es obvio que uno sabe si o es es o no. En tu caso, solo por tu curriculum es obvio que lo sabes. Lo feo sería ponerse a comparar tus logros con los de otros. Pero bueno, tienes la libertad de responder o no y sabes que no pasa nada. Así que voy a otro tema. Mira, tú te has especializado en viñetas editoriales y en humor general. ¿Cuál te es más difícil de hacer? ¿Con cuál de ellos disfrutas más en tu creación? ¿Cuáles son las diferencias entre ambas?

BOLIGÁN: El vivir y trabajar en México me dio un ritmo muy alto de trabajo y seguimiento de las noticias, este es un país con una gran tradición y respeto por el humor político.

Disfruto dibujar sobre un hecho, una noticia, y trato de descubrirla y plantearla desde otro ángulo, otro punto de vista que no sea precisamente al que nos quieren llevar la nota.

Pero creo que disfruto más proponiendo mi propio tema, encontrando en el andar, a mi alrededor, en lo cotidiano, en el comportamiento humano, en la vida misma los absurdos cotidianos que nos rodean y que no precisamente tenga que coincidir con las noticias del día.

Me gusta fusionar temas duros de opinión con humor o viceversa, hacer humor sobre temas aparentemente blandos, pero que rascándoles un poquito debajo, siempre encuentras una intención, una reflexión.

El humor de opinión lleva implícito eso, tu opinión sobre un tema por lo general de política, economía, etc., el humor general, o blanco, o gag, no precisamente tiene que opinar sobre algo, es el juego del chiste ingenioso, fresco y una situación jocosa que siempre busca provocar la risa.

 

PELAYO: Sin dudas, disfrutas más el humor de opinión, como le llamas, pero también te he visto incursionar en el humor blanco y lo haces muy bien también. Pero lancémonos a dialocar sobre algo más teórico. Por ejemplo, ¿cuál es tu opinión sobre las diferencias en el humor gráfico? ¿El humor gráfico es un “paraguas” que cubre la caricatura, la caricatura personal, la tira cómica, la historieta cómica, la viñeta editorial, etc., o corren por carriles distintos todos esos conceptos?

BOLIGÁN: Este tema está un poco “rega'o”. Suele pasar que en cada país le llaman o interpretan de diferentes maneras, por ejemplo: desde Cuba siempre me presenté como caricaturista y ahí entraba todo, pero realmente caricaturista es quien hace caricaturas personales (al presentarte, enseguida alguien te pone a trabajar pidiendo le hagas una caricatura), tal vez sería más adecuado presentarme solo como humorista gráfico, para que ahí quepa la caricatura, los dibujos de opinión y humor blanco que también hago, ¿pero y las historietas y tiras cómicas y las viñetas e ilustraciones? En México también se entiende caricaturista como nombre genérico a los que hacemos humor gráfico, pero en la prensa maneja el término “Cartones”, para nuestras secciones de dibujos de opinión; o sea, somos Cartonistas, pero para colmo se nos conoce también y muchos se definen con el término “Moneros”, pues hacer “monitos” que es hacer muñequitos… realmente soy todo esto: caricaturista, humorista gráfico de opinión y humor, historietista, viñetista, ilustrador, cartonista y monero.

Tal vez deberíamos ponernos de acuerdo y escoger una sola palabra que defina o sirva de paraguas y donde debajo quepa todo eso, pero podríamos perder todas estas gamas y colores que al final son lo mismo y es humor.

 

PELAYO: Por eso hago este tipo de preguntas, porque me interesa mucho el tema. En mi libro “La Metahumorfosis” sugiero que el “paraguas” sea “humor gráfico”; pero en fin, sabemos que no es fácil ponerse de acuerdo, entre otras cosas porque muchos piensan que no vale la pena perder el tiempo en la teoría. Yo creo que sí lo vale, por eso me alegra que a ti también te interese, aún cuando no te importe que te clasifiquen como quieran. Teorizar sobre el humor es así, muy complicado. Y en este punto te confieso que me es imposible no preguntarte: ¿cuáles son los límites del humor, si los tuviera?

BOLIGÁN: Lamentablemente hay muchos límites impuestos por nosotros mismos, los gobiernos, las ideologías, las religiones, los fanáticos, lo políticamente correcto, los brutos con poder que no tienen humor, etc., etc.. Pero ese es el reto del buen humorista: llegar lo más lejos posible.

Hay una línea imaginaria (la raya) que se supone no debemos pasar, y he ahí el reto, llevar esa línea lo más lejos posible. No nos detienen las leyes, ni la censura, ni la violencia, ni las balas, solo podemos lograrlo con el buen humor, sin caer en lo burdo y chabacano; provocando y criticando con inteligencia, pero respetando a la vez, y claro, empujando la raya un poco más allá cada vez que cierren los ojos para reír.

 

PELAYO: Eso último sonó casi a consejo (coincido contigo en el planteamiento), por ello me provoca ahora preguntarte: ¿qué le aconsejarías a esos jóvenes creadores que te ven como gran referente? ¿Qué le dirías a los colegas consagrados que te admiran? ¿Y a los colegas consagrados que te envidian? ¿Qué le dirías al público que te sigue? ¿Y al público que en general le interesa el humor gráfico? ¿Y qué le dirías al público que no consume esta modalidad? Y también, ¿qué le aconsejarías a Boligán? ¿Y qué me aconsejarías a mí? (Para que no quede nadie sin tu consejo).

BOLIGÁN: Y te respondo…

* A los jóvenes les aconsejo la perseverancia, la tenacidad y buscar la mayor cantidad de buenas referencias de colegas de todas partes del mundo. Al final somos una esponja, nuestros estilos no son más que la fusión de lo mejor que hemos aprendido de nuestros mejores referentes.

* A los colegas consagrados que me admiran les agradezco, es un acto de nobleza y humildad que no todos logran sentir y reconocer, también admiro a muchos colegas consagrados y no consagrados.

* A los colegas consagrados que me envidian también les agradezco, eso significa que estoy haciendo las cosas bien o que tengo éxito; de lo contrario no la sentirían. Si la envidia es benigna, no es grave; si es maligna e incontrolable, a punto del ridículo y la obsesión, habla mucho más de la calidad de lo que hacemos, pero no deben olvidar aquella frase que dice: “GRANDE ES AQUEL QUE PARA BRILLAR, NO NECESITA APAGAR LA LUZ DE LOS DEMÁS”.

* Al público que me sigue igual les agradezco y mucho, me comprometen a trabajar duro al saber que hay muchos ojos esperando.

* Gracias también al público interesado en el humor gráfico, la caricatura, historietas, ilustraciones, cartones o monitos, ¡esperamos no decepcionarlos!

* A los que no consumen el humor, me preocupan; el humor es salud y se puede consumir con exceso y sin medida, no engorda, solo puede producir patas de gallina al lado de los ojos.

* A mí me aconsejo seguir haciendo y consumiendo humor a diario.

* A Pelayo le aconsejo lo mismo que a mí al derecho y al revés, al menos 3 veces al día. Somos muchos ojos esperando su “Seña de humor” y nuestras patas de gallina.

 

PELAYO: Sigo tu consejo al pie de la letra, amigo mío. Y para ir cerrando: ¿qué te gustaría hacer o lograr dentro del humor que no hayas hecho o logrado aún?

BOLIGÁN: Creo que siempre falta mucho por hacer, solo el andar te lleva a encrucijadas y nuevos caminos que explorar y conquistar, sólo quiero seguir andando y asumir los retos de los nuevos caminos, si es que llegan.

 

PELAYO: Todo eso lo lograrás, sin dudas. Pero yo me refería a que si te gustará hacer otra cosa como escribir, actuar, etc., pero sé que eres feliz con lo que haces y no necesitas nada más, ¿no es cierto? Bueno, cerraré este diáloco como siempre lo hago: ¿se te ocurre una pregunta que deseaste te hubiera hecho? Y si es así, ¿puedes responderla?

BOLIGÁN: La verdad no se me ocurre ninguna, creo que hablamos bastante y podemos aburrir a los lectores, mejor aprovecho y te agradezco por la entrevista, por tu talento y constancia como promotor del humor en todas sus ramas, pero principalmente ¡agradezco tu amistad y confianza!

 

El agradecido soy, amigo mío. Espero que sigas obteniendo premios; espero como siempre, seguir disfrutando tus obras por Internet y espero que coincidamos de nuevo en eventos por esos mundos. Disculpa por robarme un poco tu tiempo, pero los lectores van a estar felices de acercarse más a ti, de conocer un poco más al artista que está detrás de tantas obras que prestigian al humor. Un abrazo.

 

Nota aclaratoria: Un diáloco es un diálogo entre dos locos; o lo que es lo mismo, entre dos personas que se dedican de alguna manera al humor.