Del menú de la interviú. (Tercera Parte)

Pepe Pelayo
Creador y estudioso de la teoría y la aplicación del humor.
Interviu-humor

Me veo en la necesidad de repetir los primeros párrafos de la primera y segunda parte de esta serie de artículos, para que se entienda este tercero.

Disculpas les pido entonces a los que leyeron el primero y/o el segundo.

Veamos…

Desde hace más de doce años vengo entrevistando a humoristas gráficos, escénicos y literarios, así como a estudiosos de la teoría y aplicación del humor, para publicar en Humor Sapiens.

El otro objetivo (quizás el principal, lo confieso), era comparar sus respuestas en algún momento, para analizarlas y reflexionar sobra cada punto abordado y al final publicar un libro en tono ensayístico.

Por tal motivo no tenía mucho apuro. Primero entrevisté a los integrantes de mi larga lista de amigos colegas. Y éstos me iban poniendo en contacto con otros. Sin dudas, los más entusiastas, generosos y dispuestos fueron los humoristas gráficos.

A todos les apliqué un mismo cuestionario, para poder comparar sus respuestas, como ya dije. Pero como he tenido tantos proyectos en ejecución (libros, exposiciones, ponencias, etcétera.), siempre fui desplazando éste, hasta ahora que se me ocurrió ir publicando las respuestas una por una, por lo menos para que se conozca qué piensan los colegas sobre esos temas.

No confundir: también he realizado entrevistas para Humor Sapiens, pero con otras características. Las he llamado “Diálocos con humoristas” y el objetivo ahí es calar mejor la obra y los pensamientos de los creadores o estudiosos del humor.

Volviendo a estas entrevistas, decidí no hacer aquí un análisis de las respuestas, porque se extendería demasiado este artículo. Sin embargo, pienso que de igual manera puede resultarle atractivo a todos los humoristas, estudiosos del humor e interesados en general.

Para que se tenga una idea de la magnitud del trabajo, entrevisté a 157 colegas. De ellos, 106 son humoristas gráficos, 24 literarios, 22 escénicos y 5 especialistas en humor.

Representan a 18 países. 49 cubanos, 37 argentinos, 17 colombianos, 11 chilenos, 10 mexicanos, 8 españoles, 7 brasileros, 5 peruanos, 2 costarrincenses, 2 ecuatorianos, 2 uruguayos, 1 alemán, 1 italiana, 1 guatemalteco, 1 panameño, 1 paraguayo, 1 portugués y 1 venezolano.

La pregunta, para esta tercera parte, es 

¿Puede contar alguna anécdota que le haya ocurrido,

relacionada con su profesión de humorista o estudioso del humor?

Abela, gráfico cubano:: Déjame ver si te puedo echar algún cuento corto pa´no aburrir a tus lectores. Bueno, here I go, la cosa fue allá a mediado de los años 80, eran mis inicios haciendo el humor y se inauguraba una de las Bienales Internacional del Humor de San Antonio de los Baños donde participaba como concursante, sospecho con algún dibujito bastante flojo. Por aquellos días andaba con un amigo full time, de esos socios de andanzas, de parrandas que se llamaba, o se llama, Héctor Luis pero que cariñosamente todos le decíamos "El Fisherman" y que no tenía nada que ver con el humorismo, solo era mi mejor amigo y punto. Pues parto con mi inseparable escudero a la inauguración de la Bienal en San Antonio, que por cierto, en aquel momento era un evento de mucha calidad, un indiscutible referente de lo mejor en materia de humor gráfico latinoamericano y mundial, además que se pasaba requetebién en un ambiente de fiestas muy bien surtiditas, era la época de la bonanza donde en cualquier evento de participación internacional, ya sea de humor, que de Oftalmología, tiraban la casa por la ventana. El jurado de la Bienal siempre lo integraban importantes caricaturistas y personalidades del humorismo internacional como Quino, Fontanarrosa, vaya, la crema y nata y en aquella edición había venido como jurado un caricaturista que ahora no recuerdo de que país, ni como se llamaba, solo que era todo un personaje muy pintoresco, de barba tupida y pañuelo en la cabeza, tipo motociclista de Harley Davinson. Estando en el acto de inauguración donde oficialmente presentaron al jurado, me percato que mi amigo “El Fisherman” que por aquel entonces llevaba barba, se parecía bastante a aquel señor y terminado el acto, se nos ocurre ponerle al Fisherman un pañuelo en la cabeza y colgarle mi credencial en el pecho y divertirnos un ratico, lo que no sospechábamos fue que a partir de ese momento la cantidad de cosas que hicimos en aquel pueblo fue como para venderle el guión al mismísimo Tarantino jejeje... eso es jodedera mía. Solo te voy a contar un par de ellas, la primera fue irnos a casa de la novia de Boligán, Sandra que vivía allá en San Antonio, tocamos en su puerta, por supuesto, el Boli y yo nos escondimos detrás de unos árboles y dejamos solo a mi socio, el doble del jurado. Cuando Sandra abre, inmediatamente mi socio comenzó a bajarle una jerigonza y una verborrea de disparates, que Sandra se puso tan nerviosa que comenzó a gaguear, no le salían las palabras, realmente el Fisherman estaba estresante porque además de hablar enredado, lo hacía en un tono muy alto. En medio de aquella locura, Sandra decide llamar a un primo que estaba de visita en su casa y que hablaba inglés para a ver si lograban sintonizar con mi socio que seguía ladrando. Después de algunos minutos intentando entenderse, el primo se vira para Sandra y le dice: no way, este señor debe estar hablando alemán o quizás alguna lengua rara de los países nórdicos. Mi socio demostró tener una sangre fría pues en ningún momento se río, ni titubeó y aquel par de guajiritos han pasado un mal rato que por nada se cagan, sobre todo el primo traductor. Otro momento simpático fue en un show donde habían preparado unas gradas especialmente para que el jurado y personalidades invitadas al evento pudieran disfrutar de un espectáculo donde dos comparsas tradicionales competían, creo una era la charanga de bejucal. Esa tarde estábamos algo aburridos y decidimos irnos a ver el show y cuando llegamos al lugar, un cordón de seguridad de varios policías, te juro que esto es verdad, nos abrió paso dejándonos llegar hasta donde estaban las butacas vip y allí nos sentamos al lado de Fernando Birri, que cuando aquello era el director de la escuela internacional de cine de San Antonio. Habían otros señores, supongo, ilustres visitantes y aquella tarde disfrutamos de la función que incluía servicio 5 estrellas y hasta conversamos con Birri. En los siguientes días de la Bienal, otros nóveles caricaturistas se nos fueron uniendo para disfrutar de los "privilegios" del jurado. Para terminarte el cuento, recuerdo ir caminando por el pueblo y los lugareños invitándonos a sus casas y brindarnos café, dulces caseros, etc. También bebimos gratuitamente en varios bares, tabernas y cafeterías. Pepe, esa fue la semana más divertida y barata de toda mi vida, llegamos a cogerle tanto el gustico a nos atendieran tan cariñosamente, que ya ni nos interesaba aclarar la broma. Al final, creo estuvimos incursionado dentro de las tendencias más novedosas del arte contemporáneo, vaya, que tiramos hasta nuestro performancito en la bienal.

Adán, gráfico cubano: La número 9​.

Adela, literaria y teatral argentina: A veces me preguntan si yo soy Adela. Entonces pido que esperen un minuto. Tomó mi documento de identidad, miro la foto y el nombre y después me miro en un espejo que casualmente tengo en la mano. Recién entonces digo “sí, soy Adela”.

Adrián, gráfico argentino: A mí siempre me costó ir a mostrar mis trabajos a revistas de humor que antes existían en Córdoba. Me daba mucha verguenza (era muy joven además). Un día me animé a hacerlo, entré a la redacción de la Revista Hortensia (una revista de Córdoba exitosa, de tirada nacional que surgió en los 70 y se consolidó en los 80 (después desapareció). Estaba muerto de miedo no sabía ni como mostrar un trabajo. Me atendió el director, le gustaron mis cosas, me dio unos consejos para mejorar mi estilo que aun hoy utilizo y me dijo que volviera. Pero tuve tanta mala suerte que al poco tiempo cerró la revista. Cosas que pasan en Argentina.

Alarcón, gráfico mexicano: En alguna ocasión unas niñas que fueron de visita al periódico me hicieron un examen para ver si realmente era caricaturista y en un hoja me pidieron que dibujara a Mickey Mouse, creo que reprobé.

Alex Pelayo, gráfico cubano-chileno-español: Recuerdo cuando aún estaba en el colegio participé en un concurso de humor gráfico, mi primer concurso. Aunque era más bien de historieta. El guión era de mi padre, cuando no estaba ni remotamente la idea de formar un dúo creativo con él. Camino al lugar de la entrega, cruzando Alameda, que es la principal avenida de Santiago de Chile y unas de las más anchas, me percaté de que se me había caído una de las páginas. Enseguida me doy cuenta de que estaba en la acera del frente, bajo el zapato de un distraído señor. Como el semásforo estaba en rojo no podíamos recogerlo y mi papá comenzó a gritarle al tipo a vivo pulmón: ¡Animaaaal! ¡Animaaaaaaal! (entre otras cosas más fuertes) Pero el hombre ni se enteraba. Finalmente dio la luz verde y corriendo recuperé el dibujo. Eso sí, con una huella de zapato que tuve que disimular con una goma de borrar. Fue mi primer premio.

Alexis Ceballos, escénico cubano: Bueno, aquí a veces hago espectáculos imitando a José Feliciano, cantando con músicos en vivo, y todavía me asombro de ver cómo la gente se cree que yo soy el de verdad, se tiran fotos conmigo, parados al lado mío. En la ciudad de Cuenca hace un año, el dueño nos pidió que no fuéramos a decir que yo no era Feliciano, porque lo iban a linchar, y tuve que hacer de ciego toda la noche.

Alexis Valdés, escénico y audiovisual cubano: El día que me casé… Jaja… ¡qué risa!

Alfredo Olivia, escénico cubano: Muy pocas veces han dicho bien el nombre del grupo en el que trabajo ONONDIVEPA. La Seña -tu grupo-, nos decían ANON DE AREPA, en los periódicos salieron en promociones: ONNI VIDEO, UNITIPÁ y otros más que no recuerdo, pero el que se lleva las palmas es el que nos dijeron en una presentación en el Ranchón El Cubano de Santiago de las Vegas: COJON Y PEPA.

Alfredo García, gráfico ecuatoriano: Como anécdota, lo que me dijo una madre de familia encantada porque sus hijos, que nunca habían oído de personajes míticos del Ecuador como el Tintin, la Viuda del Tamarindo, etc., ahora jugaban con estos personajes, luego de haber leído Leyendas Guayaquileñas III y le agradaba el sentido del humor que se le había dado a la historia.

Ángel Karell, escénico cubano: Hay varias. Recuerdo que estando con ustedes (tu grupo La Seña del humor) en el Teatro Karl Marx, Onondivepa estábamos en escena, después nos retiramos y debíamos coger las cruces gigantes que utilizábamos para "La despedida de duelo de Benito" y volver a salir a escena inmediatamente, pero ustedes nos habían atado con alambre las cruces a las columnas de las bambalinas, nos costó desatarlas, jaja, después salimos del Benito y debíamos ponernos nuevamente los sacos del traje para el siguiente número, pero nuevamente ustedes los habían atados uno con otros usando las mangas y...de nuevo el nerviosismo. También recuerdo que alguien se vengó y saliendo Moisés de escena para entrar enseguida con un maletín para su próximo número, este (Moisés) no podía levantarlo y tuvo que arrastrarlo hasta el escenario, cuando lo abrió delante del público para sacar la utilería se encontró que le habían metido un extintor, ja,ja. Otra anécdota fue con mi grupo, en una actuación estaba David Álvarez tocando su guitarra y cantando el antibolero, de repente se le olvidó la letra y por supuesto tuvo que parar, pero inmediatamente gritó: Alfredo y este desde la pata le recordó: ..."para colmo soy abstemio"... y muy tranquilamente David continuó con la canción partiendo de esa frase:..."para colmo soy abstemio, no he probado nunca el vino...", el público se rió pensando que formaba parte del número y desde ese día quedó así montado.

Anganoa, gráfico argentino: Bueno, no sé si como humorista, más bien como dibujante. Te comenté que estuve en la guerra, al ser tomado prisionero la cruz roja nos entregó papel y lápiz para escribir a nuestros seres queridos, yo con esos elementos tan preciados en mis manos y después de tanto tiempo de no hacerlo, me puse a dibujar, mis modelos fueron los guardias ingleses que nos custodiaban, todos ellos lucían uniformes rarisimos, con diferentes armamentos muy sofisticados, por lo que me puse a dibujar uno, después otro, y así en casi todas las hojas de mis compañeros que me pedian alborotadamente ese tipo de souvenir, hasta que me descubrieron y me llevaron a los tirones hasta un superior que me increpaba en un inglés que no entendia, algo así como que yo estaba haciendo apuntes casi de espionaje, bueno, luego de lidiar con este mal momento, me volvieron a llevar con el resto de los prisioneros, juro que temí por mi vida.

Aramís Quintero, escénico, literario y audiovisual cubano: Muchas. Una vez una, otra vez otra, y así.

Ares, gráfico cubano: Estaba en México, en la frontera con Belice y fui a la zona franca a comprar barato (cubano al fin). Había olvidado en Chetumal mi pasaporte al cambiarme de camisa y al pasar de nuevo por el puesto fronterizo me detuvieron por “Inmigrante ilegal”. Las guardias eran dos mujeres mexicanas mal humoradas y ahí quedé varado en un espacio pequeño. Luego de un buen tiempo allí llegó un hombre llamado Manuel, mexicano también, al parecer de mayor rango. Se paró a mi lado y me preguntó: ¿De dónde eres? Le respondí: cubano. “¡Ah… cubano!... y ¿qué haces?”, me dijo. Soy monero (así le dicen en México a los caricaturistas), le respondí. “Monero.. y ¿cómo firmas?”. Ares, le dije. “¿Ares? ¿El de los gordos?... ¡Tú eres medico y me gustan tus dibujos!”. Conversamos unos minutos, conocía mis trabajos que se publicaban en México. Nos reímos un poco y luego me dejó marchar. No necesité pasaporte, con mi humor crucé la frontera.

Ariel Tarico, gráfico, escénico y audiovisual argentino: Cada vez que termina mi obra de teatro, tomé por costumbre bajar del escenario para saludar al público. Siempre cerraba el espectáculo con un discurso de actualidad imitando a Fidel vestido con su traje “Adidas”. Una noche me sorprendí porque me vino a saludar un cubano, muy emocionado, para felicitarme y agradecerme porque cada vez que me escuchaba haciendo la voz del comandante le recordaba su infancia en Cuba. Y una noche hubo una persona que se enojó y me lo hizo saber. Me dijo que era una falta de respeto a su figura y un mal ejemplo para los jóvenes. Era un compatriota argentino.

Arístide, gráfico cubano: Bueno, "Subdesarrollo Pérez", el personaje que me dio la fama en Cuba, lo descubrí un día hablando con mi tío, que era tremendo descarado y me dijo que estaba muy orgulloso, porque le habían dado el carnet del Partido Comunista de Cuba. Mi personaje nació ese día y fue tan oportunista como mi tío.

Bedoya, gráfico colombiano: En Cuba, en un conversatorio sobre caricaturas, dije que los caricaturistas cubanos eran unos “berracos”, término que en Colombia, mi país, es superlativo de bueno y en Cuba es superlativo de malo.

Bermúdez, gráfico cubano: En una reunión de amigos conocí a una bella muchacha y para ganarme su admiración decidí hacerle un dibujo. La joven aceptó posar. Sería un retrato. Nervioso empecé a dibujar con esmero y profesión su rostro y así estuve por varios minutos. La muchacha sonreía y yo notaba en su cara el cansancio. Sudoroso, después de más de media hora intentando hacer un retrato fiel a su cara, le entregué el dibujo luego de comprobar que estaba perfecto, que los cánones de la academia estaban allí, etc. La joven, después de mirarlo bien, se acerca a mí, me da un sonoro beso y me dice, sonriendo: “Bermúdez, eres el mejor. Te quedó muy bien esta caricatura”.

Boligán, gráfico cubano-mexicano: No me sucedió a mí, si no a un colega que la esposa trabajaba en la calle desde muy temprano y diario venía una señora a hacerle el aseo a la casa (limpiar, cocinar, etcétera). Mi amigo como caricaturista editorial de un periódico, desde temprano también comenzaba en sus funciones desde su hogar. Un día la señora del aseo le habla a su esposa para contarle unas cosas de su esposo y le dice: “Señora, a mí me da mucha pena con usted que se va a trabajar desde temprano, pero su esposo es un huevón, no hace nada en todo el día, nomás que usted se va prende la tele y se la pasa viéndola tremendo rato (noticias); después coge y se hecha otro rato leyendo periódicos, después prende la computadora y se mete otro tanto viendo cositas, al rato me pide que le prepare un café y para colmo, después se pone a pintar muñequitos el resto del día.

Bonil, gráfico ecuatoriano: Cuando me inicié en este oficio era muy joven y en varias ocasiones que me entrevistaban, me ignoraban al principio porque pensaban que yo era el secretario o mensajero de Bonil. Siempre pensaban que yo era un viejo calvo, barrigón. Desde entonces han pasado 30 años y no estoy muy lejos de eso, pero en cuanto a edad sí, aunque más bien me conservo flaco. Pero este tiempo me ha servido para fortalecer un oficio y una convicción, que es lo que me ha permitido sobrellevar el constante ataque de un gobierno.

Camilo Triana, gráfico colombiano:​ ¡Atención todos, proximidad de frase de cajón!... ¡¡¡Muchas!!!... Bueno hablando en serio… no sé, porque al parecer, mi nombre y apellido, confunde a la gente. En un concurso en Francia me cambiaron el nombre por el de una escritora europea. Otro en Perú, me cambio el nombre a Emilio y en muchos colocan mi segundo nombre o mi segundo apellido. Nunca he sabido el por qué de esto.

Fundora, escénico y literario cubano: De nuevo volvemos al medio escénico. Con tantos años haciendo presentaciones por toda la provincia de Villa Clara y desde ahí hacia toda Cuba, en los más diversos ambientes, las situaciones disparatadas han sido muchas. Y algunas aparecen recogidas en Leña del árbol caído. Pero me viene a la mente una ocurrida como miembro de La Leña a finales de los años 90.

Habíamos coordinado unas funciones para el fin de semana en el teatro Principal de Ciego de Ávila. Entre Santa Clara y esa ciudad hay más de doscientos kilómetros y el sistema de transporte tenía (y tiene) una situación bastante complicada. Nos pusimos de acuerdo en que la mejor forma era viajar en ferrocarril, y optamos por el tren Habana-Bayamo-Manzanillo que pasaba por Santa Clara en la madrugada. Como yo vivía cerca de la estación me levanté a las 2 a.m. del viernes. Al llegar al parque frente al ferrocarril me encontré al resto del grupo, todos muy alegres. Habían pasado la noche allí, sin poder conseguir pasajes y con unos cuantos tragos de alcohol que les habían ayudado a animar la noche. Estaban divirtiéndose de lo lindo.

Llegó el tren, y como era de esperar, no dio nuevas capacidades. Nuestro productor, William Calero, estimulado por la presión de las funciones contratadas y sobre todo por la bebida alcohólica, abrió un portón lateral y nos embulló a subir a los coches. Yo era el único que estaba sobrio y me aterraba la idea de viajar de polizón, pero me daba cuenta de que era la única vía de llegar a tiempo a Ciego de Ávila. Arrastramos los maletines, incluyendo el inmenso gusano lleno de vestuario, utilería y cintas con las grabaciones del espectáculo, y nos desperdigamos por los vagones perseguidos por ferromozas que reclamaban los boletos que no teníamos. Así tuvo lugar el viaje.

Al llegar a la estación de Ciego de Ávila cada leñero bajo de un coche distinto. Ya estábamos despejados, tranquilos y relajados, dispuestos a ofrecer una buena función. Y de pronto:

-¿Tú bajante el gusano?

-¡No!

-¿Lo tienes tú?

-¿Lo cogió Baudilio?

-¡¿Quién coj… estaba con el gusano!!?

La última frase se perdió con el pito del tren que ya se alejaba en dirección Bayamo-Manzanillo en el lejano oriente cubano.

Nos quedamos helados un buen rato. Por suerte los buenos amigos del grupo avileño Teatro Primero nos ayudaron con el vestuario, los elementos escenográficos y algunos contactos en la emisora de radio para rescatar las grabaciones.

La función quedó de medio pelo, pero después del susto gozamos mucho imaginado al personal del tren: Maquinista, conductores y ferromozas, dueños ya del contenido de nuestro gusano, divirtiendo al público en las tierras orientales.

Castillejos, gráfico mexicano: En una ocasión me encontré con un gobernante del cual hice algunas caricaturas personales y me reclamó que lo dibujara tan feo, ante lo cual sonreí pensado lo que me hubiera gustado contestarle: Reclame a sus padres no a mí.

Chappa, gráfico argentino: Cuando en una revista me dijeron que necesitaban un humor más político coyuntural que el cotidiano que yo hacía. Y que no iba a seguir. Lo gracioso es que no me pagaron los chistes publicados y en el número siguiente, copiaron un chiste que me habían rechazado.

Chino Navarrete, escénico y audiovsual chileno: En cierta ocasión en el Festival de Viña del Mar (1994), era asediado por el público y en una ocasión que logré salir de mi hotel sin que la gente se percatara, dos señoras de edad madura, me vieron, me alcanzaron y me dijeron…señor una foto por favor…, con mucho gusto les dije yo… acto seguido, me pasaron la cámara para que les tomara la foto que deseaban de ellas dos. Fue un golpe a mi ego que me aterrizó para reírme de mí mismo.

Cintia Bolio, gráfica mexicana: Mis experiencias como jurado en dos salones internacionales. La primera fue integrando jurado con dos de mis maestros, grandes de la caricatura mexicana: Rius y Helioflores, esto para el 1er Salón del Humor de Mazatlán, en 2008. Una experiencia gratísima. El Salón fue un éxito de convocatoria, y esperamos que siga y siga. La segunda fue mi visita como jurado internacional a la Bienal del Humor en Cuba, en 2009. Para mí fue un gran honor ser invitada –propuesta además, por mi admirada colega Míriam Alonso!- y pasé una semana entre La Habana y San Antonio de los Baños, enamorándome de Cuba. Resultó una experiencia harto fascinante el conocer las condiciones de la isla, y vivir el espíritu local. Me encantó conocer de cerca los múltiples eventos humorísticos que se avientan cada año, coincidir con colegas que había conocido en España y Guadalajara. Me dejó una grata impresión la organización, y una interrogante también, pues en México no tenemos tantos eventos como quisiéramos, la cultura es muy maltratada.

Coco Legrand, escénico y audiovisual chileno: Les contaré dos anécdotas como humorista. Una vez en el teatro "Bim Bam Bum", subí sin ensayar a un escenario que giraba sobre su eje. Cuando giro me di un golpe y caí al público, encima de una vieja y sin soltar el micrófono. La vieja comenzó a gritar y yo le dije: "Señora, ¿es primera vez que usted tiene un coco encima?"

La otra fue en Suecia. Yo actuaba para los exiliados políticos. En medio de la actuación suena un celular altísimo. Yo miré al chileno y dije: "Se están agrandando. En Chile solo le sonaban las tripas".

Corne, gráfico argentino: Si, el año pasado (2010) estaba en la Feria del libro de Frankfurt haciendo dibujos para los fanáticos de la revista MAD. Mi horario era de una hora. Estuve durante esa hora y me quedé un poco más hasta terminar de hacerles a todos. Pero cuando me estaba yendo vino una persona pidiéndome si le podía hacer un dibujo de Los Simpsons. Yo le aclaré que no era dibujante de Los Simpsons, pero que no había problema (el dibujante que tenía que venir a la siguiente hora faltó así que el lugar estaba libre). Al instante se agregó alguien más, y más y más gente… estuve 3 horas extras haciendo dibujos (perdiendo una entrevista que tenía), pero dibujando solamente a Los Simpsons. Todos me pedían a Bart, Homero, Lisa, Krusty, etc.. Hasta que vino otro dibujante y tuve que dejar el lugar libre y pude terminar (seguí haciendo dibujos de Los Simpsons en un costado, de pie, pero solo un rato). Me gusta hacerle dibujos a la gente que me lo pide; aunque no me encanta hacer sobre personajes que no son míos, pero si me lo piden no tengo problema. Sin embargo, estar horas dibujando personajes de otros me tenía un poco cansado. Cuando voy a ver a los de la editorial, estaban con dos dibujantes de Los Simpsons (Bill Morrison y Sergio Aragonés que los está dibujando hoy en día pero con su estilo), que estuvieron durante 2 horas esperando que vaya gente a pedirle dibujos y no fue nadie. ¡Claro que no fue nadie! Dieron mal el dato en la mesa y los estuve haciendo yo. O sea, la gente se llevo mediocres dibujos de Los Simpsons y ellos un poco desilusionados de la falta de convocatoria. Igualmente todo tiene su parte buena, aproveché y le pedí a Bill dibujos de Los Simpsons para mis sobrinos y a Sergio un dibujo con sus personajes para mí (¡¡¡Es un maestro!!!).

Daniel Rabinovich, escénico, musical y literario argentino: Montones. No pienso contarlas jamás. Soy casado.

Daniel Samper, literario colombiano: Alguna vez hice un típico comentario mamagallista, y un mexicano que se hallaba en la reunión y que no estaba dotado para captar la ironía se marchó indignado dando un portazo. Entendí entonces que el mamagallismo plantea una capacidad de captar situaciones y papeles que no todo el mundo posee. En España, donde vivo, el humor es mucho más directo que en Colombia y no existe la cultura de la ironía, que si florece en América Latina.

David Vela, gráfico español: Anécdota verídica. Un tipo desnudo se acercó a mí en una parada de autobús y me dijo que me iba a cortar el cuello. Llevaba las manos ocupadas tapando sus partes, así que supuse que era improbable que el cuchillo lo llevara en el culo y pudiera cumplir la amenaza. El caso es que de veinte personas que esperaban en la parada el tipo me escogió a mí.

Delga, gráfico cubano: En una de las últimas Bienales del Humor se decidió homenajear a los caricaturistas que pasaban de 70 años. Con tal motivo se le enviaron correos electrónicos a los añejos, invitándolos a la inauguración de la exposición titulada: Expo Temba. Rene de la Nuez, uno de los invitados al ver el rótulo, dijo que el mensaje que él recibió tenía un error y decía: Expo Tumba, y se dijo al leerlo: ¡Qué humor negro el de esta gente!

Diego Vignolo, escénico uruguayo: Cuando tomé las últimas clases personalizadas con mi maestro Alejandro Angelini, en Bs. As. tuve éste diálogo:

Ale: ¿A qué viniste?

Yo: Quería que me ayudes con mi texto y mi personaje escénico porqu... (me interrumpe)
Ale: No. Vos no viajaste a Buenos Aires a pagarle al docente más caro para pedirle "que te ayude a bla bla bla..." (dice burlonamente)

Yo: ...?
Ale: Querés vivir de esto. Nadie hace lo que vos estás haciendo "por hobbie".
No es una anécdota divertida, pero es el momento en el que me empujaron por el risco de la aventura, me dijeron que había otra forma de hacer las cosas. Es una escena que tengo marcada a fuego de alguien que sabía más que yo, qué era lo que yo era, y usó su influencia sobre mi en mi favor. Y se despidió de mi diciendo "vos ya no sos mi alumno, sos mi colega" Y me fui de pecho inflado, habiendo descubierto mi camino, que para alguien que a los 27 años no tenía rumbo, fue lo más importante de su vida.

Doimeadiós, escénico y audiovisual cubano: En una ocasión actué en un teatro en Cuba e interpreté un personaje femenino ya popular en la tv y cuando terminé, que me fui al camerino, encontré a una mujer, evidentemente enferma mental que me amenazó con una tijera para que le devolviera el personaje que era de ella, decía que yo le había robado su vida y que la había grabado con cámaras ocultas.

Eduardo del Llano, escénico, literario y audiovisual cubano: En una ocasión, de viaje con NOS-Y-OTROS hacia Caibarién, compartimos ómnibus con un grupo de viejitos. Nosotros, al fondo, nos pusimos a tocar música, el Chino con una guitarra, JAPE con otra, Felipe con las claves, yo hago la percusión sobre mis rodillas. Cuando el ómnibus se detuvo por diez minutos, los viejitos bajaron todos, y yo aproveché para tomar una caja metálica que debía pertenecerles para percutir sobre ella; tocamos dos o tres canciones así, y cuando los ancianos volvieron a subir dejé la caja donde estaba. Un rato más tarde, aburridos de la música, nos pusimos a conversar con ellos, y les preguntamos qué iban a hacer en Caibarién. Todos nosotros conocimos a Longina, la mulata a quien Manuel Corona rindiera homenaje en la célebre canción. Ella acaba de morir, y su último deseo fue que sus restos fueran enterrados en su pueblo natal, así que allá los llevamos… En esa caja…

Eduardo Jáuregui, estuidoso del humor español: Las más divertidas son los eventos que montamos en torno al "Día Internacional de la Diversión en el Trabajo", una efeméride que aun no es tan famosa como las Navidades o Halloween, pero que algún día lo será. Llevamos desde 2008 promocionándola en España, y ya son muchas las empresas y profesionales que la celebran. Cada año solemos organizar un acto callejero. Creo que el más divertido fue el 2011, que organizamos "El Encierro de la Crisis", en el que la mismísmia crisis económica nos perseguía por las calles de Madrid como en el encierro de los sanfermines. Al final nos vengamos, "manteándola" en una plaza pública.​

Eduardo Triana, escénico, literario y audiovisual cubano: Acabado de llegar a este país, terminé mi actuación en un programa de tv y a la salida, entre el público invitado que se marchaba, había una pareja de viejitos americanos y ella me felicita. Le agradecí y me fijé que el señor estaba temblando tanto por el frío que hacia y le pregunte: “¿tiene mucho frío señor?” y la esposa me respondió: “No, señor, mucho parkinson”.

Edwin, gráfico mexicano: Si en una ocasión tuve que criticar con mi trabajo a un político local por la presidencia del municipio; C. Armando Ochoa Valdez, mi tío ja ja...

Enrique Gallud Jardiel, literario y escénico español: Me pasó algo muy divertido una vez, pero como no me acuerdo en absoluto de qué fue, pues no te lo puedo contar.

Enrisco, literario y escénico cubano: Acababa de llegar a España y había solicitado asilo político así que entre los lugares a los que tuve que acudir al CESID (algo así como la CIA española) a explicar "mi caso". Básicamente te citaban para analizar la credibilidad de tu historia. Me rodeaban tres o cuatro agentes, tipos que no contratan para parecer simpáticos y aquello más que una entrevista parecía un interrogatorio. Esataba contándole mi historia pero luego cambié de idea y comencé a leerles un cuento que había publicado en una revista. Podría parecer una locura ir al búnker de la policía secreta a leer un cuento pero ya al final del primer párrafo estallaron en carcajadas. Enseguida me dijeron que entendían y no me quedó claro si entendían que era humorista o que alguien que escribía cosas así merecía ser perseguido por un régimen con poco sentido del humor. Y lo curioso era que esos tipos eran muy parecidos a los tipos que vigilaban y amenazaban a uno en Cuba por leer en público esos mismos cuentos.

Ermengol, gráfico argentino: Explicaré una de varias que tengo. Es España tuvimos un presidente del gobierno conservador siniestro. Un espanto de tipo en lo personal y en lo ideológico. No acostumbro a sentir animadversión por nadie pero este personaje me producía una antipatía enfermiza. Un día me entero que en su despacho tenía un dibujo mío que le había gustado mucho. Me sentí desolado.

Évora Tamayo, literaria y estudiosa del humor cubana: Bueno, resulta que muchas personas pensaban que Evora era un hombre....y se sorprendían al descubrir que soy una mujer. Todavía no sé si es anecdótico o discriminatorio.

Félix, gráfico cubano: En un programa de radio, me preguntaron cómo ves las cosas, y dije a través de mis gafas graduadas.

Fernando Saldaña, gráfico español: Me han denunciado tres veces por chistes publicados (ninguna de ellas fue admitida a trámite) y me han nombrado persona non grata en un pueblo muy pequeño (por acuerdo de pleno) por una viñeta que publiqué una vez. ¡Ah, y el presidente de la diputación de una de las provincias donde publicaba a diario, tenía en su despacho una viñeta mía enmarcada. El problema es que era un chiste en el que salía muy mal parado. Un día que vi el cuadro, le pregunté por qué lo tenía ahí. Su respuesta me dejó pasmado: es el primer chiste que me dedicaron en mi vida. Moraleja, a algunos el ego se les sube a la cabeza con la misma facilidad con la que el pueblo consume mierda, a condición de que esa mierda sea gratis.

Ferrom, gráfico costarricense: Muchas, pero mi predilecta fue cuando hice una caricatura de la esposa de mi jefe y él dijo: “eso no es una caricatura, es una venganza”.

Fiestóforo, gráfico chileno: Una vez hice una gráfica contra los curas pedófilos, donde salía un sacerdote delante de una muñeca desmembrada y decía: "Señor, perdóname no sé lo que hago". Una señora la vio y me dijo: "Uh, me gusta esta, porque me identifica; yo tampoco sé lo que hago".

Fucile, gráfico argentino: Hace unos años, cuando hacía la serie Artistas irrelevantes (que luego fue editada en un libro) inventé a un personaje llamado Clara Darkness, una artista conceptual que inauguraba una exposición intitulada “Y nada…”. Dicha muestra consistía en una sala completamente vacía, y su objetivo era reflexionar sobre el espacio de representación en la posmodernidad y no recuerdo cuántas cosas más. En fin, una pavada típica del snobismo vernáculo. La cuestión es que dos meses más tarde sale en el diario Clarín una nota sobre Simon Pope, un artista galés que inauguraba una muestra exactamente igual: una galería vacía para “explorar las relaciones espaciales y sociales”. Para colmo la “muestra” contaba con financiación de importantes entidades y el tipo éste había desarrollado el proyecto con la asistencia de un neuropsicólogo. Obviamente tomé ese recorte y lo publiqué en el libro, como evidencia del plagio a la pobre Clara Darnkess. Esa vez comprobé cómo es eso de que la realidad supera a la ficción.

Galindo, gráfico chileno: Una noche ayudé a un tipo a empujar su auto, cuando este arrancó el tipo cerró la puerta muy fuerte y me apretó dos dedos, que me quedaron muy feos, entonces fuimos al policlínico que estaba cerca, le dije al doctor de turno que yo era dibujante y que mis dedos eran mi única herramienta de trabajo, el doctor tuvo compasión y me pidió una ambulancia, al llegar al hospital para que me hicieran la radiografía de mi mano, antes de mí había un tipo en una camilla que se quejaba mucho, le pregunté que le pasaba, levantó la sábana, tenía 8 puñaladas en la espalda, con un suspiro me preguntó que me había pasado, yo le dije que estaba esperando a mi hermano que sólo se había apretado unos dedos.

Garci, gráfico mexicano: Una vez me dieron el premio nacional de periodismo en caricatura, fue una ceremonia muy solemne, pues los galardones los daba el presidente, para recibir el reconocimiento había que subir a un altísimo podio donde estaba también el jurado en una larga mesa de manteles de terciopelo, yo iba caminando a lo largo de la mesa de premiación, saludando y agradeciendo a todos los que ahí estaban allí, y cuando llegue al último en el extremo de mesa, di un paso más y se me acabó el piso, por lo que caí estrepitosamente desde lo alto del podio con mi título y la estatuilla del premio. Esa ha sido la única vez que la ceremonia de esos premios ha sido divertida.

Garrincha, gráfico cubano: Bueno, una vez Pelayo, el que era de la Seña del Humor, ¿te acuerdas?... Bueno, una vez Pelayo me hizo una entrevista. Aquello fue de agarrar palco. Wow. Está también aquella vez con el Papa... pero, nah... lo de Pelayo. Eso. Pelayo me hizo una entrevista.
¡Whoa!

Guillo, gráfico chileno: Una vez conversando un vinito chileno con Quino, le pregunté: ¿Por qué te das tanto trabajo dibujando alfombras barrocas, grandes cortinajes y cielos profusamente decorados para ambientar un chiste que está sólo en un rincón chiquito de la página? Quino se quedó pensando un largo rato y me contestó: “Como dicen ustedes , de huevón no más”.

Gus, gráfico argentino: Apenas había comenzado a publicar algunos chistes, cuando antes de comenzar el mundial de Italia 1990, me ofrecen la posibilidad de comenzar a publicar una tira diaria en el suplemento deportivo de un diario. Comenzaria 15 días antes del Mundial y teminaria 15 días después. Casi dos meses publicando todos los días. Así que, con entusiasmo y con temor, preparé todo con mucha anticipación, era una gran oportunidad. Un día antes de aparecer la primera tira, un reconocido humorista gráfico de trayectoria, publicó en el diario de mayor tirada del país, el mismo chiste que yo. Así que tuve que preparar con mucho apuro otro material y por suerte salí airoso. Si hubieran salido el mismo día, pocos hubieran creído en una coincidencia. Con el tiempo, creo que terminé sintiéndome contento por haber tenido la misma idea que ese gran humorista a quien, además, yo admiraba.

Jape, literario, escénico y audiovisual cubano: Recuerdo muchas, como cualquiera que lleva dos décadas viviendo del y dentro del humor. Me gusta siempre narrar esta anécdota de mis inicios en Nos y otros, en que éramos esclavos de una ilusión pues apenas cobrábamos por lo que hacíamos (y que lo hacíamos con mucho amor —y humor)

Ninguno de nosotros (los de Nos y otros, ni de ningún otro grupo de entonces) era únicamente humorista. Teníamos nuestro trabajo profesional del cual vivíamos. Hacíamos teatro en la noche y muchas veces luego de laborar un largo día.

Nos presentábamos en el Cine-teatro Acapulco (los inicios del Centro Promotor del Humor) y yo hacía el papel de ómnibus (muy digno para un principiante) en el antológico skecht de La Parada.

Como cada noche cuando se acercaba el momento de mi salida me sentaba en el interior de la pata izquierda del escenario a esperar mi triunfal salida como guagua que casi atropella a unos de los actores en escena. El cansancio era tal que me quedé dormido y solo desperté cuando el actor en escena (creo que Felipe Calvo) casi gritaba ¡Hace mucho rato que no pasa la guagua!

Javier Suppa, gráfico argentino: Siempre me acuerdo de las que me piden dibujos que no tienen nada que ver con mi estilo (ja ja). Una vez me pidieron que dibujara al Che Guevara, estando en Colombia en una convención, y mi cara fue (¿¿¿qué cosa dices???), jaja. Fue muy gracioso. Creo que solo atiné a hacer una cara de un tipo con 40 años con muuucha barba, un habano y una gorra con una estrella (jaja). Fue toda una revolución en mi ese día (jaja).

Jericles, gráfico argentino: Recuerdo un época de crisis, a fines de los '80, con mi amigo y colega Ham se nos ocurrían las ideas más insólitas para vender nuestros trabajos. Por ejemplo, dibujábamos originales gigantes a color que le enviábamos por correo a Spielberg, la Reina de Inglaterra, Jimmy Carter. Les pedíamos una mínima contribución, pero por supuesto jamás nos respondieron.

Joel Sánchez, escénico y estudioso del humor cubano: A mi hija siempre le ha dado pena decir que soy Humorista. En el kínder o donde le preguntaban el oficio del papá decía; Director de Teatro, Actor, Agrónomo, etc. Desde que publiqué el libro El Proceso Creativo en la Comedia, resolví un problema existencial de mi nena, ahora se llena boca para decir; “Mi papá es ESCRITOR”.

Jorge Abasolo, literario chileno: Cuando en Aysén un profesor me dijo que una columna mía había gustado tanto, que se las había leído a sus alumnos… para luego decirles que trabajaran sobre ella (mi columna). Allí intentaba retratar como somos los chilenos.

Jorge Luis Sánchez, escénico y audiovisual cubano: Sí, tengo muchísimas anécdotas, pero ninguna es lo suficientemente graciosa como para que te la cuente en esta entrevista… Bueno, sí, tengo una que me encanta… Cuando llegué a Miami en el 2006, me invitaron al cumpleaños de la esposa de mi amigo el actor Francisco Gattorno y entre los invitados estaba Alexis Valdés y su inseparable amigo Ernesto Pino, más conocido como Mónico el Gago (tartamudo) un humorista nato en todo el sentido de la palabra… De pronto, Mónico prueba una de las croquetas del buffet y le pregunta a Alexis: Ale, ¿de qué son estas croquetas…? Y le responde Valdés: ¡Son de bacalao, Mónico…! ¿De bacalao…? ¡Co, co, co, coño, yo pensé que eran de pescado…!

Juan Padrón, gráfico y audiovisual cubano: Una madrugada, en La Pelota, esperando la confronta, se me apareció un flaco muy flaco, patilludo, con gorra, y me dijo: Rey del Mundo, regálame un ssigarrito ahí, Rey del Mundo.

Años después, lo dibujé en Vampiros en La Habana.

Kappel, gráfico argentino: No tengo grandes anécdotas, pero para cumplir con la pregunta te cuento esta: una vez hice un chiste que era una crítica al fast food Mac Donalds. Como después pensé que eso le podría traer algún problema al diario, decidí dar vuelta la letra “M” amarilla gigante, que es el logo de la empresa. Entonces quedó una “W”. Luego de publicado me di cuenta que había otra cadena de comidas rápidas llamada Wendys, así que en definitiva no había solucionado el asunto. Igual no pasó nada...

Karlo, gráfico chileno: Una vez en una firma de mis libros (en una feria de libros equis) un tipo se me acerca a decirme lo FOME que era el libro que tenía en mis manos, sin saber que el libro era mi nueva publicación… Yo le seguí la corriente y entre los dos, criticamos duramente mi propia publicación. El tipo se fue sin saber que el autor del libro en cuestión era yo.

Kemchs, gráfico mexicano: Una de las anécdotas que comento seguido, es que para mí ha sido una gran satisfacción el haber inventado un chiste para mis cartones y que después alguien en la calle me lo cuente como chiste popular. Realmente es agradable que te venga de revote un chiste que se platica en la calle y que tú sabes perfectamente que surgió de tu creatividad.

Lacoste, gráfico cubano: En una ocasión publiqué en “Palante”, revista donde trabajo desde el año 2000, un trabajo satírico sobre la gestión de una determinada empresa pecuaria estatal en la cría de búfalos. Se hizo en base a un artículo muy crítico que había salido en la prensa (periódico Granma). Yo escribí el texto donde les sugería que contrataran a Búfalo Bill para que pusiera coto al desorden que tenía aquella empresa y además hice las caricaturas, pero nunca estuvimos en aquel lugar, ni conocimos personalmente a ninguno de los trabajadores de dicha empresa.

Al cabo de los días de publicado el artículo con los dibujos, se apareció en la redacción un funcionario del ministerio de la agricultura a quejarse por el trabajo, le explicamos que la crítica también era un medio en el que se desenvolvía el humor, pero de una forma satírica y que si había salido un artículo seriamente crítico en Granma, por qué venia a quejarse precisamente con nosotros.

Cuando creíamos haberlo convencido, aquel hombre nos sale con el planteamiento de “que en definitiva lo que más les dolía no era la crítica sino que en una de las caricaturas nos burláramos crudamente del director de la empresa caricaturizándolo despiadadamente y que el compañero estaba muy dolido con dicha burla”. Resulta que uno de los dibujos representaba un ring de boxeo con dos boxeadores y un juez donde se declaraba vencedor levantándole “el brazo” enguantado al búfalo y el derrotado en su camiseta llevaba el letrero de Empresa Pecuaria. Se trataba de un muñeco cualquiera con las características de los que hago siempre: narizón, con la cabeza grande, etc, y por supuesto todo golpeado, pero que casualmente, según el funcionario ¡Era idéntico al director de la empresa!

No hubo manera de convencerlo de que fue pura casualidad y nos acusaba indignado de que nos habíamos puesto de acuerdo con el periodista que fue a la empresa, el cual seguramente nos había pasado clandestinamente una foto del director para que lo caricaturizáramos.

La sub-directora de nuestro periódico (que estaba presente) y yo nos miramos y al percatarnos de la simpática coincidencia y del gracioso malentendido, nos dio por reír y aquel hombre nos miraba atónito con las venas del cuello a punto de reventárseles y nos vociferaba: ¡Ah, pero encima de eso se ríen! ¡Es el colmo de la falta de respeto con el compañero director de la empresa!...lo que por supuesto nos daba más risa.

Aunque fue un momento de hilaridad, pasamos un mal rato por la gran tensión que se produjo, pero por suerte la sangre no llegó al río y todo se resolvió civilizadamente.

Laino, gráfico argentino: Ocurrió hace muchos años en un concurso de dibujos donde era uno de los miembros del jurado invitado. En la galería de trabajos expuestos por los participantes habían colgado obras de los jueces, y uno de los míos estaba al lado de los concursantes. Resultado final: mi trabajo ganó el premio. Naturalmente, se vieron algunas caras coloradas.

Lauzán, gráfico cubano: Un día estaba con unos amigos en el malecón de la Habana y un policía, nunca supe por qué, le estaba dando palos a un tipo. Uno de los amigos era fotógrafo y fuimos juntos al policía tirándole fotos, le pedimos que dejara de pegarle al muchacho, de lo contrario publicaríamos las fotos que le tomamos mientras lo golpeaba. El policía nos preguntó en que periódico trabajábamos, “en el dedeté” (suplemento humorístico de un diario cubano), le dije, el uniformado se partió de la risa y continuó su labor. Lo peor y lo más chistoso es que la cámara no tenía rollo.

Lenguaviva (Mario Barros), escénico, literario y musical cubano: Muchas. Recuerdo, sobre todo, que en Cuba, cuando aparecía con frecuencia en televisión con mi grupo Lenguaviva, la gente me reconocía en la calle y me pedía que hiciéramos canciones que atacaran tal o más cual problema. Fue una época en que Lenguaviva se convirtió en una especie de voz del pueblo. O por lo menos de determinado sector del pueblo. Creo que todos los humoristas cubanos que surgieron a mediados de la década de los ochenta pasamos por eso, ¿no es cierto?

León, gráfico colombiano: Tengo muchas, pero como dibujante ayudé con mi dibujo al rescate de un niño que estaba raptado. Esa imagen apareció en el noticiero donde trabajaba y se pudo lograr el rescate. Un día duró desaparecido. Como humorista gané un tercer premio, con una imagen a color y todo el catálogo era en blanco y negro...

Lombar, gráfico argentino: Debe haber muchas, pero la que viene a mi memoria siempre es la emoción que sentí estando en Bélgica, en la exposición de los trabajos de un concurso en el que había participado. Al encontrar mis dibujos, veo que debajo de ellos, además de mi nombre, estaba el nombre de la ciudad donde vivo. Sentí como que además de mis trabajos, mi ciudad había llegado a ese lugar.

Luis Felipe Calvo, literario y escénico cubano: “Nos y Otros”, el grupo de humor al que pertenecí desde 1982 y hasta su separación en 1997 tenía en sketch llamado “Ventrílocuo”, en el cual mi amigo Jorge Fernández Era hacía del muñeco y yo de quien lo manejaba. Una vez, para ligar con dos muchachas, tuvimos que hacer el sketch para ellas solas, situación en la que un trovador hubiera recurrido a cantar una canción o un poeta a declamar unos versos. Eso es lo que un teórico de la cultura llamaría la función “lúbrica” del arte.

Luis Freire, gráfico peruano: Bueno, en un diario en broma que integraba el quincenario Monos y Monadas incluí una falsa noticia que daba cuenta del grammy que había ganado Madonna con una versión rock del himno nacional del Perú. Un diario provinciano se tragó la broma e inició una furiosa campaña para pedirle a “las fuerzas vivas” del país que pidieran la extradición de Madona por insultar a los “sagrados símbolos de la patria”​.

Luis Pescetti, escénico, literario, musical y audiovisual argentino: Una en México: sala Nezahualcóytl, 2300 localidades, llena, en medio de una canción, una mamá se acercaba al escenario con su bebé en brazos, para que en ese momento, en ese mismo momento que yo estaba con la guitarra, cantando, y en la sala llena, le saludara a su niño! Y yo me reía porque decía las madres y su momento único con su hijo... son únicas.

Una en Cuba, Cine Teatro Acapulco, en La Habana, sala llena, larga cola, salgo a la vereda a despejarme y se me acercan varios a pedirme que los deje entrar, sin saber que yo era el artista: me ofrecieron dinero para que los deje pasar (los dejé pasar y no acepté el dinero).

Una en Argentina: al comienzo de mi carrera, aún no contaba chistes, estaba en el escenario de una peña del interior, cantando canciones infantiles y uno del público, que había oído un chiste mío, empezó a gritar que lo cuente... yo me negaba, pero ya se prendió otro del público y otro más. A mí me daba una vergüenza enorme contar chistes, pero con tal de que se callaran lo conté, como para salir del paso. Estalló la risa, y luego de ahí en más, eso creció, nunca dejé de hacerlo.

Luis Sánchez, literario y gráfico español: En una ocasión, hace ya muchos años, el hijo de una amiga vio un dibujo mío y le gustó tanto que se lo copió. Días después, lo mandó a un concurso escolar y ganó el primer premio (bolígrafos, lápices de colores, rotuladores, libretas...). El crío se pasó por casa y me regaló un rotulador negro.

Luis Silva, gráfico argentino: Con un amigo tenemos un personaje de historieta “el Hombre Sopapa”, que en sus dos primeras ediciones el libro fue realizado en “tela” con la técnica de serigrafía, entonces eran tiradas muy reducidas,100 números nada más, feria que lo llevábamos feria que lo robaban, en Buenos Aires en el marco de la feria “Buenos Aires no duerme” le sacaron una cadenita que tenía y se lo llevaron. El colmo fue una vez que lo llevamos a una bienal en Brasil, que fue colocado en una vitrina de vidrio, la rompieron y se lo llevaron, parece que les gusto un poco de más.

Marito, gráfico argentino: El director de una de las revistas más importantes de Argentina, llevaba a su hijo a practicar tenis a un club donde yo trabajaba como administrativo (uno de mis primero trabajos), cuando comencé a publicar mis primero dibujos en esa editorial, un día me encontré con este director en el ascensor y me dijo que se había enterado que yo daba clases de tenis en el club donde tomaba clase su hijo, por supuesto no pude decir que yo no era profesor, para no quedar mal, con el tiempo, el director de la editorial y un conocido periodista me llamaron por teléfono para invitarme a un partido de paddell, querían tener a un profesional en el partido, fue muy gracioso, nunca desmentí mi carácter de profesor de tenis, a pesar de haber hecho un verdadero papelón en ese partido.

Marlene Pohle, gráfica argentina-alemana: Anécdotas simpáticas hay muchas, así que prefiero comentar algunos hechos puntuales que se repiten en los distintos festivales o conferencias de humor y que me gustaría ver cambiados. Por ejemplo cuando durante los festivales de humor uno o una dedique un par de horas a hacer unos dibujos para el público, como compensación de que te pagaron la comida o el hotel y que vengan a pedirte que dibujes un caballo o Superman. Una como dibujante se siente mejor haciendo lo que es su fuerte, o por lo menos teniendo la libertad de dibujar lo que le place. Otro hecho importante sería que cuando se está invitado a obrar como jurado, la organización calcule con un costo adicional para honorar esta tarea que por cierto no es algo para diletantes, sino que se trata de un verdadero trabajo profesional, para el cual se requieren inteligencia, capacidad de criterio, experiencia y honestidad. Algunas entidades suelen pagar un monto aunque sea discreto, es una forma de retribuir la disponibilidad y la capacidad del miembro del jurado. Lamentablemente no está muy difundido este punto, porque mucha gente solo ve “el honor” de ser partícipe del jurado, cosa que es aprovechada por la entidad organizadora.

Marrugat, gráfico español: Muchas me han sucedido como grandes humoristas gráficos de este país: Mingote, Forges, Chumy, etc. Personalmente, cuando he soltado una frase con dos o más sentidos, con toda la lógica del mundo, y he despertado la risa en mi interlocutor. O bien, cada vez que el caricaturizado (bastante transformado) me ha felicitado efusivamente por su caricatura, aunque yo pensaba: jopé, si lo he dejado hecho unos zorros, con tooooodooo el cariño del mundo, claro.

Martirena, gráfico cubano: Como humorista no tanto, como dibujante, me paso que un día fui a la escuela de mi hija mayor, por ese tiempo cursaba el 4to grado de primaria, habían hecho un concurso de dibujo y ella me había dicho que era la ganadora, yo sabía que no era muy diestra dibujando y por curiosidad me acerque a la escuela, evidentemente participaban dibujos de mayor calidad y cuando indague por qué le daban el premio a ella, la maestra muy emocionada me respondió: ”porque es hija suya y si es hija suya debe dibujar bien”.

Melissa Baena, gráfica colombiana: Cuando se dibuja a las personas en eventos abiertos al público hay muchas anécdotas; hay que enfrentarse a un público mixto pero ese es el desafío. Una que no olvido es la de un hombre que me dijo que quería una caricatura, yo le respondí, si claro siéntese, el me miró despectivamente y dijo fuerte: nooo pero yo quiero que me dibuje un hombre. Eso fue muy… curioso. Siempre fui la única mujer del grupo de varios colegas caricaturistas.

Mello, gráfico brasileño: Bueno, no sé si puedo considerar esto como un anécdota, pero en un Salón del humor realizado en Brasil, se reunió con un gran dibujante extranjero que admiraba y soñaba conocerlo, pero como yo no hablo inglés, cuando tuve mi oportunidad sólo pude decir fue "very good".

Miriam Alonso, gráfica y literaria cubana: Siempre recuerdo esta: Una vez el caricaturista Pitín y yo fuimos a hacer un reportaje sobre los problemas de los ómnibus en las terminales y paraderos de las diversas rutas que surcaban la Habana (no diré la zona). Llegamos y en la entrada nos preguntaron. “¿Ustedes son los compañeros de la empresa?” Y Pitín, que no oye nada bien respondió: “Sí”. Y nos dejaron pasar. Pitín había entendido, debido a su sordera, que si éramos “de la prensa”). Ya adentro, dijimos que veníamos a hacer un reportaje ¡y nos pusieron de paticas en la calle! ¡Hubo un robo espectacular y esperaban “a los compañeros de la empresa”.

Morvoz, gráfico colombiano: Estaba dictando un taller de caricatura, en una escuela pública de Bogotá y mostré mi portafolio. En la muestra no podían faltar caricaturas en donde aparecía el ex-presidente Álvaro Uribe. Al finalizar la clase, la maestra del grupo, una señora ya entrada en años se acercó y apartando a los chicos que estaban rodeándome, me golpeo la mano derecha con una regla de madera balbuceando: “usted no puede dibujar al señor presidente porque El es un enviado del mismísimo Dios, por gente como usted es que el país está como esta”. Acto seguido metí la manita derecha en el bolsillo y prometí con la mano izquierda dibujar al señor presidente en lo porvenir como un santo mártir.

Nando, gráfico argentino: Además de humorista gráfico, soy historietista y soy parte de una agrupación cuyo nombre es Banda Dibujada. Una de las actividades que desarrollamos son los Talleres Escolares. Ellos son, frecuentemente, fuente de anécdotas. Un día explicando las onomatopeyas (los “efectos de sonido” de los tebeos) ejemplificamos los sonidos de los animales preguntando cómo es cada uno de ellos a la hora de considerarlos para una viñeta. La dinámica es muy graciosa con los más pequeños dado que hacen los sonidos del perro (GUAU), el gato (MIAU), etc. Cuando les preguntamos ¿Qué sonido hacen las Jirafas? Nadie supo muy bien cuál es y muchas veces llegamos a la conclusión de que no emiten ninguno. Una vez un niño (de unos 8 ó 9 años) me dijo que si hacía un sonido. Lo miré expectante y le pregunté "¿Cuál?" No me dijo cuál, pero me dio una perfecta explicación del por qué nunca lo había podido escuchar: “Es que tienen la cabeza muy arriba, y cuando el sonido llega abajo… ¡seguramente ya te fuiste!”.

Nani, gráfica colombiana: Si, allí donde voy: Bienales, exposiciones encuentros, eventos tengo que ir preparada para responder la pregunta ¿Por qué no hay mujeres caricaturistas? y me he dado cuenta que yo sólo sé que yo escogí serlo, no sé por qué otras mujeres no lo son.

Hay una anédota que he contado otras veces. Al principio de mi profesión no había Internet y para encontrar trabajo en las oficinas editoriales, a menudo lejos de mi ciudad, envié mi C.V. y una selección de copias de mis dibujos por correo. Por conveniencia, firmé solamente "M. Nardi". Una vez en Milán, llegué en una importante redacción y el caballero que se suponía que debía recibirme, me respondió un poco irritado que no tenía tiempo para mí, que ya tenía una cita con cierto señor Nardi... Respondí que en realidad ese Nardi era yo. Respondió atontado, "No es posible, ella es una mujer!" Entonces, para justificar la gafe dijo que mi signo, mi trazo le hacía engañar porque era muy masculino... Sin embargo, una vez allí, me permitió trabajar con satisfacción de ambos.

Nico, gráfico paraguayo: Muchas… La más común es cuando uno es presentado como humorista en algún encuentro social, un cumpleaños, un bautizo, una boda y ya esperan que uno abra la boca para decir un chiste, y generalmente quedan defraudados.

Ogil, literario colombiano: En cierta ocasión –bromeando– publiqué en un diario local esta ocurrencia: “Vendo el ojo izquierdo para comprarme el derecho”, y -casualmente- a los tres días, en un accidente de tránsito... perdí mi ojo derecho.

Omar Zevallos, gráfico peruano: Muchas, a lo largo de mi vida he pasado por todo tipo de experiencias, desde la censura de una exposición de caricaturas políticas y encierro en Seguridad del Estado por los militares golpistas, hasta la censura solapada de un director de periódico “democrático”. Son condecoraciones a una carrera que me ha dado a cambio, grandes satisfacciones.

Orlandito, gráfico y escénico cubano: Una anécdota simpática y triste, fue una vez en un teatro con 1200 personas, donde hicimos un número (Leandro Gutiérrez, de la Seña de Humor y yo) pero antes de la presentación, en una cena con mi colega no calculé la medida del alcohol y cuando salimos a escena se me olvido el número de cabo a rabo aunque la mayoría los finales son felices.

Orzuj, gráfica uruguaya: Muchas. En especial, en mi condición de mujer humorista, como la de ser en mis inicios y por decisión de la mayoría masculina internacional ”mr. orzuj”, hasta que me impuse, con “ms. orzuj”, así, con minúscula. Fue una manera junto con la creación del “Salón Internacional de Humor de la Mujer”, que fundé en 1994, y otras acciones, un pionerismo, en la defensa de la igualdad genérica a nivel del humor gráfico mundial.

Oscar Salas, gráfico argentino: Puff…muchas… Yo publico una tira dominical en el diario La Voz del Interior, de Córdoba. El personaje se llama Jerónimo y es el fundador de la ciudad, que ha resucitado y vive situaciones atemporales con los habitantes originarios y con los de la actualidad. En una oportunidad, durante una feria del libro, se me acerca una señora y me increpa:

-“¡Esa historieta no la hace usted, es un invento del gobierno!”

-“¿Por qué lo dice?” –le pregunto.

-“¡Porque es demasiado graciosa, la inventa el gobierno para hacernos olvidar de todos los problemas que tenemos!”

Osval, gráfico cubano: Ahora realmente no me viene una a la cabeza, pero si recuerdo una vez que compraba una pizzas en un sitio publico y una mujer le decía a otra con mucha sonrisa: viste la caricatura que salió en el periódico hoy, donde el médico aconseja a un viejo cornudo, enseguida se la enseñé a mi marido, se partió de la risa… Yo no quise identificarme como el autor pero me causó alegría que a alguien le gustara mi caricatura y la usara para bromas con su esposo, que al final nunca supe si en verdad era un cornudo.

Panchito, gráfico cubano: Fue en el 1970, después de salir de la UMAP cuando me preguntaron: ¿Construción o agricultura?... Claro, ya estaba cansado de la guataca y el machete y contesté: ¡Contrucción! Entonces en el horario de almuerzo, sobre los papeles de los sacos de cemento, me ponía a hacer caricaturas, jodederas y chistes a los que trabajaban conmigo. Un día, un técnico que estaba de visita en la obra se detuvo a mirarme. Me elogió y me preguntó si conocia "El Melaíto". Resulta que su hermano era el director del semanario. Esa historia es larga e interesante, pero lo dejo ahí.

Pattie Rodelli, gráfica argentina: Me acuerdo de una vez, a pesar que no hago muchas caricaturas, me habían pedido una para obsequiar. Un novio a su pareja o algo asi… yo le dije, preguntale a ella si le gustaría verse en una caricatura, pero él insistió que sí. La hice y por lo que sé, a la chica no le gustó verse dibujada, y ni sé como habrá terminado el tema, creo que colaboré con el control de natalidad, ja ja, mejor ni saber.

Percy, gráfico chileno: Tengo cientos de anécdotas, pero creo que lo más viene al caso es la siguiente: Se me invitó a una ciudad cercana a Santiago a participar como jurado de un concurso libre de comics para todo concursante. Decir todo concursante, significó que cientos de dibujos llegaron para participar. Después de un arduo trabajo de selección, quedaron los tres primeros lugares y de cuyos autores sólo conocimos sus seudónimos, pues sus verdaderos nombres estaban en sobre cerrado hasta el momento de la premiación. Llegó el día esperado, tanto por los concursantes como por los habitantes de la pequeña ciudad en general, ya que la premiación se celebraría en la plaza principal de ésta. El acto era toda una fiesta. Después de hacer entrega de varios premios, se llegó a los tres primeros, pidiéndome el alcalde que yo entregara el premio al primer lugar. Llegado el momento, se abrió el sobre con la expectación esperada y se dio el nombre del feliz ganador. Era un joven que me dio la impresión ser un estudiante. Mientras los aplausos no cesaban le entregué el premio y una vez que el silencio lo permitió, quise conversar con el muchacho. Le pregunté si estudiaba y me dijo en breves palabras que su situación económica no se lo había permitido y por eso trabajaba. Dirigiéndome a él con los brazos abiertos para darle mi felicitación le digo: “Este es uno de los muchos abrazos que recibirás, ya que estoy seguro todos en tu trabajo vendrán a abrazarte y felicitarte por tu extraordinario talento”... Apenas estaba diciéndole esto, una verdadera explosión de carcajadas tronó en el ambiente. Mientras tanto, yo miraba al gentío y no me explicaba que había hecho reír de esa manera a toda la gente que allí estaba, por lo que decidí hacerle la pregunta directamente a él, quien me respondió: "es que yo soy el cuidador del cementerio, señor".

Pitín, gráfico cubano: En mi estancia en Japón andaba con una cuchara en el bolsillo, me desesperaba comiendo con los palitos y no sabía.

Pito Campos, gráfico argentino: Si, una vez un lector se rió con una viñeta mía.

Ramsés, gráfico cubano: Una vez hice un chiste para la “Calle del Medio” acá en La Habana, acerca de que no había bolsitas de plástico en las shoppings y la empleada le dice al cliente: Ah, no, las bolsitas las tiene que comprar en la calle. Bueno, estando en San Antonio, en una Bienal, se me acerca una mujer y me dice: Mire, señor, en mi tienda sí que tenemos bolsitas, para que no se haga el gracioso… Así sin más ni más.

Raúl de la Nuez, gráfico cubano: Siempre recuerdo una vez que nos quedamos sin dinero un grupo de amigos en la playa de Varadero en Cuba, y a uno se le ocurrió que por qué no hacia caricaturas personales y las vendíamos. Escogí para comenzar a una señora mayor que estaba soleándose y cuando le mostramos el dibujo tuvimos que salir corriendo, porque llamó al hijo enojadísima para que tomara cartas en el asunto…. ¡Qué falta de humor en aquellos tiempos!

Reuben Morales, escénico y literario venezolano: Lo que describo a continuación, me pasa muchísimo. Suelo estar en reuniones de trabajo con clientes corporativos a quienes les voy a hacer un show por motivo del lanzamiento de un nuevo producto o una nueva política en su dinámica interna. Arranca la reunión, ellos me cuentan qué es lo primordial a comunicar en el evento y por dónde debe ir la tonalidad de los chistes. Los escucho en silencio y anoto con atención, en mi computadora o libreta, hasta que uno de los clientes rompe el ritmo de la reunión y con cierta desconfianza, me mira y dice: “¿Va a quedar chévere, no? Es que tú eres muy serio. No tienes cara de cómico”. Supongo seré el primer paciente de un cirujano estético que pida una cirugía facial antiestética.

Rol, gráfico peruano: Recuerdo que hace años, durante la década del 90 del siglo pasado, dibujé una tira cómica llamada “Rolando”, que tenía como protagonistas a un grupo de pequeños esqueletos. Fue presentada a tres periódicos que, por distintos motivos, no llegaron a publicarla. Como quiera que la elección de ese tipo de personajes denotara cierta alusión a lo macabro y a la muerte, resulta irónico que aquellas mismas tres publicaciones cerraran algún tiempo después de que la presentara en cada una de ellas. La tira nunca se publicó.

Ropoco, gráfico colombiano: Un día estando aún muy joven me encontré con un amigo, el cual estaba acompañando al papá a tomar aguardiente y a escuchar música de cuerda, el amigo me pidió que lo acompañara a la finca de ellos y efectivamente me fui. Comimos, bebimos y yo conté mis chistecitos de los cuales el viejo se reía. A la hora de pagarle a los músicos le dije al viejo: “Yo también vivo del cuento” y me pagó, es la primera y única vez que he recibido paga por mis chistes.

Rudy, literario, escénico y gráfico argentino: No recuerdo nada en especial. Quizás alguna, por ejemplo, hace unos años, la mamá de un compañero de mi hijo, que al conocerme me pregunta: ¿Y vos qué hacés? y le respondo: "Soy humorista". Y ella: "sí, pero ¿de qué trabajás?"

Sanmartín. gráfico peruano: Mi amigo Augusto Ortiz de Zevallos, hizo una reunión para presentarnos a la que hoy es su esposa, Bernardette, una hermosa chica belga que no entendía ni hablaba nada de español. Entonces, para comunicarnos se me ocurrió buscar un lapicero y unas servilletas y entablamos una conversación por medio de signos y dibujos, con humor inclusive. Nos entendimos muy bien y esa noche fui una especie de intérprete gráfico entre ella y los demás. Fue divertidísimo.

Santaella, gráfico mexicano: Cuando la gente te ve paseando mucho tiempo y te dejan de ver mucho tiempo y piensan que no haces nada para vivir. La respuesta a la profesión que tengo sigue siendo compleja para una gran mayoría. Y cuando tus sobrinas le dicen a su maestra que su tío vive de hacer dibujitos.

Seba Ozdoba, escénico argentino: Más que como humorista, como actor, pero es una anécdota que siempre recuerdo porque sintetiza muchas cosas para mí. Habíamos terminado de actuar en una escuela y la directora nos invitó a comer unos sándwiches que quedaban de la fiestita escolar. Nos sentamos en unas sillitas y mesas de alumnos de tercer grado lo cual ya era bastante incómodo. Hacía rato ya que había terminado la función pero el hambre de los actores nublaba la noción del tiempo y sólo queríamos aprovechar la oportunidad de comerrrrr. En un momento una de las maestras seguramente encargada de poner en orden el aula, entró y nos encontró a todos morfando como condenados. Tal vez con intención de que nos retirásemos, no tuvo mejor idea que preguntar: “Chicos ¿ya les pagaron?” y uno de los actores, hoy gran humorista, respondió con la boca llena y señalando los sándwiches: “Sí, estamos cobrando el aguinaldo”.

Sépi, gráfico argentino: Lo mejor que me ha pasado en mi carrera, fue haber conocido a Quino. He conocido a muchos otros grandes que me aconsejaron, pero el nacimiento de mi estilo y mi forma de hacer humor, se lo debo a Quino. Siempre cuento sobre aquel dìa en que fui con mi familia a la Feria del Libro que se hace en Buenos Aires y donde estaba invitado el Maestro Quino. Tuve el caradurismo de juntar unos 30 dibujos mìos sin texto y los puse en un sobre. Mi intención era dejárselos al Maestro para que los viera. De hecho, luego de frecuentar una inmensa fila que duró sus buenas horas, llegué por fin a estar cara a cara con Quino. Le dije que admiraba mucho su trabajo y que si me lo permitìa, le dejaba unos dibujos míos para que los viera. En el sobre figuraba mi nombre y el número de teléfono. Algunos días después, para mi sorpresa, Quino llamó a mi casa en un momento que yo no estaba y dejó un mensaje. Su voz era de un hombre muy enojado. Por la tarde, volvió a llamarme. Yo atendí, pero nunca imaginé que el propio Quino iba a molestarse en llamarme. Fue entonces cuando recibí el reto de mi vida. En esos momentos, yo copiaba a un humorista francés llamado Bosc, del cuál Quino era admirador. Y entonces me dijo que no entendía lo que yo estaba haciendo. No entendía que yo estuviera calcando los dibujos de otro, cuando seguramente yo tenía mi propio estilo. "¿Entiende lo que le digo?", me dijo. Pero a pesar de haber dicho que sí (lo entendí algún día después) yo todavía estaba flotando por el sólo hecho de haber sido llamado por Quino. Uno aprende copiando, pero es bueno soltar al Maestro. Un buen discípulo es aquél que deja a su Maestro…

Telo, escénico y audiovisual cubano: Comenzaba en el trajín del humor y en una fiesta callejera con los vecinos de la cuadra, me insisten a que haga algo de mi repertorio, decidido y con entusiasmo comencé a decir uno de mis poemas lírico-humorísticos... ¡Qué halagador sentir el sonido de la risa después de cada verso!... y qué decepción al escuchar detrás de mí cuando una señora le comenta a otra: ¡Qué falta de respeto con el muchacho que dio el paso al frente para recitar una poesía y mira como se ríen de él!... Di las gracias y me perdí en el gentío... Allí aprendí sobre la ley de la relatividad del humor.

Tony Fergo, escénico y audiovisual panameño: Una vez sustituí a un amigo escribiendo el libreto del día, bajo secreto de autor. Era favor pagando favores. Cuando el libreto llegó a manos del productor, comento: “fulano cada día escribe mejor, pero no lo entiendo”.

Ulises Toirac, escénico y audiovisual cubano: ¡Son tantas... que se atropellan (que creo es una canción de Atropello el Afrokán)! No se me olvida una relacionada con un actor muy famoso en Cuba, un supuesto huevo de atrezzo que se convirtió en uno de verdad y fue lanzado (muy en contra de la voluntad del mencionado actor) hacia un inocente espectador que no tenía la más puta idea de lo que significaba ir a un espectáculo donde trabajaba La Seña del Humor.

Virulo, musical y escénico cubano: Ocurrieron el mismo día: Iba yo por una céntrica calle de La Habana, cuando pasé por una escuela de niños entre 9 y 11 años. Los niños estaban formados y se dirigían a sus aulas en la misma dirección que yo llevaba, pero por fuera de la cerca; Al reconocerme los niños me empezaron a saludarme muy cariñosamente y con mucha admiración y entusiasmo, ellos de un lado de la cerca y yo del otro. Como el trayecto era largo, después de los primeros 20 metros se fueron apagando los saludos. Seguimos, ellos de un lado de la cerca y yo del otro, como 10 metros en silencio, hasta que de repente un negrito jodedor me gritó: “¡Virulo cara de culo!”. A partir de ahí empecé a recibir una cantidad de insultos inimaginables, acompañados de proyectiles que me lanzaban los infantes por sobre la cerca. Esto me hizo apresurar el paso y finalmente salir corriendo ante las miradas gozosas de la gente que esperaba el autobús en la calle y que fueron testigos de tan bochornosa escena. Definitivamente el público es muy veleidoso y no hay que exponerse mucho a sus miradas.

Walter Toscano, gráfico peruano: Tengo dos memorables anécdotas, si cabe la redundancia. La primera sucedió en los albores de mi profesión. Yo era muy joven, casi un adolescente, y laboraba para una revista. El pago por mi trabajo era la cantidad de tres ejemplares del magazín por cada obra que entregaba. Posiblemente eso supone un tipo de explotación. Pero algo tenía que hacer. Lo que pasó fue que al entregar un dibujo, donde caricaturizaba al presidente de turno de mi país, fui censurado por el dueño y el editor de la revista. Me pidieron que lo editara. Yo preferí irme. Ésta es la razón por la que desde ese momento decidí no trabajar en ningún medio de prensa, revista o donde exista un jefe. Quizá por ello dirijo mi propia editorial alternativa, de nombre “Piel de Camaleón Editores”, con cuyo sello he publicado las revistas Piel de Kamaleón (literatura) y PerroKalato (arte gráfico internacional).

La segunda anécdota sucedió hace muy poco. Mi obra "El juego del poder" o "The power game", que es posible verse publicada en mi facebook y mi fan page, fue hace poco (08 de diciembre de 2013 para ser más exacto) impedida de ser compartida en un grupo de artistas del humor gráfico y la caricatura. El aviso decía: “No se puede enviar tu mensaje porque incluye contenido que otras personas de Facebook reportaron como ofensivo”. Hasta ahora no encuentro la respuesta ante tal atropello. En mi obra, de humor gráfico, aparece un tipo con apariencia de todopoderoso sobre lo alto de un edificio agitando, por la cintura, a un hombre de pueblo que a su vez está sujeto por el cuello, por medio de una cuerda, a la Tierra con forma de balero. Como se sabe, este juego consiste en embocar un trozo de madera de forma alargada (el tallo) a una esfera de madera con un agujero que se ajusta perfectamente al tallo. La metáfora es clarísima, lo cual me permite denunciar todo tipo de poder que va contra la libertad del hombre, del hombre tantas veces degradado a la triste condición de subhumano.

Han pasado los días y seguirán pasando, y la respuesta queda en el aire dentro de una burbuja transparente, atrapada en su misteriosa fragilidad como los poderes absurdos. ¡Ya reventará!

Wilfredo Torres, gráfico cubano: Miles. Pero una en particular. Yo entro al Dedeté como aprendiz en el año 1970. Ya trabajaban ahí Carlucho, Juan Padron, Tomy, Virgilio Martinez, etc.. Todos tipos geniales. Hubo un momento en que no aguanté la presión y pedi la renuncia y dije que quería irme a trabajar a la marina mercante. Doy gracias a Agustin Urra, que fungía como director de la publicación en ese tiempo, que no me la aceptó y me ayudó a salir de ese trance. Gracias a él, hoy estoy aquí y activo.

Wolf, literario argentino: Varias, la última, en una de mis clases de humor, eran 12 inscriptos, yo cuento y hay 13, tomo lista a mitad de clase y aparece una alumna que no estaba inscripta, pero a pesar de eso era una de las que más participaba. Esa alumna no estaba inscripta en mi curso sino en otro del mismo instituto, Decoración de Interiores, pero le agradó tanto la clase parece que se quedó y hasta tomó apuntes. Claro que a esa misma hora debía estar en esa otra clase y se tuvo que ir, no iba a pagar por dos cursos a la misma hora.

Yovany González, escénico cubano: Jeje... En Cuba, era la primera vez que íbamos a trabajar en un club nocturno... pero de última categoría (donde el publico pide sangre), para sustituir a unos humoristas que se presentaban allí. Nosotros no sabíamos como trabajar el cabaret y salimos hacer lo que siempre hacíamos en teatro... (música de arpa)... Todo sucedió un miércoles. Llegamos al cabaret -por cierto, bien lejos que quedaba-, entramos a camerino como siempre, por disciplina. El gerente del lugar nos lleva una botella de ron y con mucha efusividad y cariño nos ofrece una mesa con todo pagado (qué buena gente). Al rato, comienza el show y oigo de una bailarina: “hay poquita gente”. Efectivamente, cuando salimos a escena vimos que solo había un aproximado de 10 personas. Empezamos con nuestros números de humor, muy teatrales, y de pronto se oye una suculenta y estruendosa trompetilla, seguida de un grito que dijo: ”¡¡FUUUEERAAAA!! ¿¡QUIÉN DIJO QUE LOS BLANCOS ESTOS SON COMICOS?!”. Me quedé petrificado, y solo atiné a decir: “¡Pues les vamos hacer humor negro!”, y resulta que los que gritaron eso eran de esa raza y lo entendieron mal. De más está decir la clase de pelea que se formó. Y para colmo, el gerente, después que se acabó todo y le dijimos que no íbamos más, nos dice: “No me hagan eso, caballeros, vengan mañana que les tengo su botellita. Coño que es de madre conseguir quien quiera trabajar aquí...” Aún nos espera.

Zuleta, gráfico colombiano: En el 2012, gané un premio en el concurso The 4th Fadjr international Festival of Visual Arts en Teherán, Irán. Dado el prestigio de este concurso fui invitado con los gastos pagos a este país. Viajé desde Colombia a Frankfurt Alemania por cerca de 12 horas, y luego 5 horas desde allí a Teherán, llegando a media noche. Aquella alegría de estar aterrizando en un país árabe y ser mi primer viaje a raíz de un premio, se vio truncado cuando me detuvieron en emigración y se me impidió entrar al país, ni la carta oficial de invitación que me había dado la organización no funcionó, y según ellos, no se consideraba la entrada a su país por el simplemente hecho de ser colombiano, cosa que fue humillante. Y luego de esperar por dos horas con mi pasaporte retenido, fui devuelto nuevamente a Alemania. Allí guardias de seguridad me esperaba a la puerta del avión y me condujeron a una oficina por dos horas para expedirme un permiso especial y poder permanecer en aquel aeropuerto por cerca de 6 horas mientras que salía un vuelo para Colombia. Así que no solo fue la triste historia de no poder recibir en persona dicho premio, también la rabia de que no se me permitiera ingresar por ser colombiano, y estar casi tres días metido entre aviones.

 

Al igual que en las dos primeras partes, voy a finalizar el artículo con algo de mi propia cosecha. En este caso, serían dos anécdotas que me ocurrieron relacionadas con mi carrera en el humor. Una en Chile y otra en Cuba. Por ese orden.

1) En una ocasión, un animador de televisión en Chile, nos pidió a mi colega Pible y a mí, escribir el guión de un sketch para actuarlo él. Llegamos al ensayo y frente al resto del elenco, camarógrafos y demás miembros del equipo realizador del programa, el animador actuó nuestro guión. Nadie se rió. Entonces, para salir de ese mal momento, supongo, se le ocurrió decir que el guión no servía. Ahí pedí yo actuarlo, y al hacerlo todos rieron. “¡Ah, claro!”, dijo en voz alta el animador, “¡funciona porque tú eres un comediante profesional!”. Ahí le comentamos que si él no era comediante seguro de sí mismo, no actuara entonces. Pues ese hecho provocó que en vez de odiarnos, nos hiciéramos grandes amigos y comprobé su excelente calidad humana y vi que aquella anécdota no era más que el fruto de su juvenil entusiasmo por hacer cosas y aprendió que un comentario como el que hizo sobre aquel guión podría, sin saberlo, joderle la carrera a un creador.

2) Estando en Casablanca, un barrio de La Habana, esperando el tren para ir a Matanzas -mi ciudad natal.

A media calle había una venta de cerveza cruda y fui hasta ahí a refrescar la larga espera. Entonces en ese lugar se me acercó un compadre en camiseta, con diente de oro y la cerveza en su mano. Y achicando sus ojos, me dijo algo con el tono y el vocabulario de léxico carcelario, que traduciré aquí: “Oye, amigo, anoche vi por televisión a la Orquesta Sinfónica Nacional tocando el tema tuyo ese de (y me entonó las notas del Bolero de Ravel, con la letra que le habíamos hecho a ese tema en nuestro sketch): “No olvidaré, esas noches que pasamos tú y yo, con el bolero que sacó Ravel de abajo de la manga”… Y al final de cantar me gritó en la cara: “¡Tienes que ponerte duro porque te están plagiando!”… Me quedé agradablemente congelado. ¡Ese compadre conoció a Ravel a través nuestro! ¡Y se sabía la letra de nuestro bolero! Por supuesto, la espera se me hizo muy feliz.

Copyright © Pepe Pelayo. Publicado en Humor Sapiens con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.