Conjetura Humor Sapiens sobre el chiste

Por Pepe Pelayo (Creador y estudioso de la teoría y la aplicación del humor cubano/chileno
Copyright © Pepe Pelayo. Publicado en Humor Sapiens con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

Comienzo por algo poco original; es decir, por analizar el significado de la palabra chiste que aparece en Wikipedia:

Un chistechascarrillo o facecia es un dicho, frase, historia u ocurrencia aguda y graciosa. Es una corta serie de palabras o una pequeña historia hablada o escrita con fines cómicos, irónicos o burlescos, contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa y fundado en el humor. Muchas veces se presenta ilustrado por un dibujo.

Para mí, una pésima definición, por muchas razones: es muy limitada solo al abarcar: “dicho, frase u ocurrencia, o pequeña historia y que puede ser dibujada”. Ya explicaré por qué lo afirmo más adelante, en la Conjetura Humor Sapiens para el chiste. Además, eso de “fines cómicos, irónicos o burlescos” no es exacto, según mi humilde opinión.

Pero vamos a ser más “serios” y consultar el Diccionario de la Real Academia Española. Esto se acostumbra hacer entre los que deciden escribir y reflexionar sobre un tema como el de este libro, porque ayuda mucho a resaltar la opinión del autor comparándola con algo tan “respetable” con lo dicho “oficialmente” por la Academia,  ya que se sabe que casi siempre ésta es muy conservadora y limitada también y uno queda mejor parado en sus opiniones. Veamos:

1- Dicho u ocurrencia aguda y graciosa.

2- Dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa. Muchas veces se presenta ilustrado por un dibujo, y puede consistir solo en este.

3- Suceso gracioso y festivo.

Como puede ver en este caso (y como es costumbre también en muchos otros), tratar de encapsular una definición tan compleja es muy difícil. Por eso muchas veces no nos satisface lo que nos ofrece la Academia. Sin embargo, en esta ocasión, yo la acepto. Me sorprendió. Claro, sólo en el caso de que cuando dice “suceso” se refiera al significado abarcador de sus sinónimos “incidente”, “episodio” y “evento”, ya que así amplía más el concepto (ver más adelante Conjetura Humor Sapiens, insisto).

Bueno, ya tenemos dos conocidas definiciones de chistes. Veamos otras más y algunas reflexiones, expresadas por distintas personalidades de relieve mundial, para que compruebe usted el caos teórico que existe sobre el asunto. Las ordené cronológicamente, para que vean la evolución (si la hubo) de los puntos de vista al estudiar el concepto. Ahí van:

* "Un chistoso con gracia es un ejemplar raro". (La Bruyère. Escritor francés.1645-1696).

* “El chiste es un juicio generador del contraste cómico”. (Laurence Stern. Escritor y humorista británico. 1713-1768).

* “El chiste es el cura disfrazado que desposa a toda pareja”. (Jean Paul Richter. Escritor y pensador alemán. 1763-1825).

* “El chiste es un juicio desinteresado”. (Kuno Fischer. Filósofo alemán. 1824-1907).

* "El chiste es una especie de cosquilla psicológica". (Ernst Haeckel. Filósofo y naturalista alemán. 1834-1919).

* “El chiste es la caprichosa ligadura, conseguida generalmente por asociación verbal, de dos representaciones que contrastan entre sí de un modo cualquiera”. (Kraepelin. Psiquiatra alemán. 1856-1926).

* “La persona realmente ingeniosa cuenta chistes para que el otro se sienta superior; mientras que el pseudoingenioso hace chistes para que los demás se sientan inferiores". (Elmer Wheeler. El más famoso especialista en ventas norteamericano.1878-1940).

* “El chiste, que habitualmente consiste en un más o menos feliz juego de palabras, está muy abajo en el subsuelo literario, y si le aludo aquí es únicamente porque mucha gente aberrada lo incluye en la categoría de humor y conviene la repulsa”. Wenceslao Fernández Flores (1885-1964).

* “El chiste cae dentro de lo cómico y lo cómico se convierte en humorismo desde que se le interpreta de una manera sentimental y trascendente”. Julio Casares. Filólogo español. (1877-1964).

* “Un chiste es realmente algo muy serio". Winston Churchill. Político británico. 1874-1965).

* “El chiste es un chiste”. (Noel Clarasó. Escritor y guionista español. 1899-1985).

* “En el humor, tanto la creación de un chiste como el acto recreativo de percibirlo y reírse de él, tiene que ver con el salto mental de un contexto asociativo a otro”. (Koestler. Escritor, historiador, periodista y filósofo húngaro. 1905-1983).

* "Los chistes son desafíos al control social: algo formal es atacado por algo informal; algo organizado y controlado por algo vital y enérgico; un impulso de vida según Bergson, de la libido, según Freud". (Mary Douglas. Antropóloga británica. 1921-2007).

* "El propósito del chiste consiste en reforzar la armonía y cohesión del grupo que comparte tanto el chiste como sus sobrentendidos. Los chistes tienden a reafirmar los prejuicios populares: los universales chistes étnicos, los casi igualmente universales y variados chistes misógenos o los que hacen burlas de las discapacidades físicas son buena prueba de ello". (Derek Brewer. Profesor y escritor británico. 1923-2008).

* “Tiene que haber algo de verdad en un chiste para que sea realmente gracioso". (Clifford Kuhn. Doctor, profesor, consultor y humorista norteamericano. 1952-2015).

* "La gente que lleva un estilo de vida insatisfactorio, los que no se adaptan bien a sus circunstancias, tienden a reaccionar mal o con aburrimiento a los chistes y las situaciones humorísticas". (Laurence J. Peter. Pedagogo canadiense. 1919-1990) y Bill Dana. Actor y guionista estadounidense. 1924).

Hasta aquí las opiniones de las grandes personalidades, porque no puedo extenderme más. Es feo escribir un artículo sólo citando lo que escriben otros, aunque espero que queden un poco impresionados por la cantidad de cosas que he me leído para conseguir esas citas, ¿eh?... Perdón, seguimos.

Los filósofos y grandes pensadores son difíciles de entender. En este listado encontramos con definiciones abstractas, poéticas, metafóricas, hermosas, ingeniosas. Muchas veces son frases para el mármol. Pero realmente no son definiciones “técnicas”, por decirlo así. No nos explican el concepto para entender realmente qué es el chiste. Por ello decía que este mundo teórico es un caos. Claro, se agradecen de todas maneras esos preciosos pensamientos.

Pues bien, no obstante el maremágnum de opiniones distintas y con frecuencia contradictorias que existen sobre qué es y qué no es chiste, parece haber consenso suficiente respecto a su economía y brevedad. Eso sí lo he visto con frecuencia en mi humilde investigación.

Ya sé que en castellano la propia palabra “chiste”, si se quiere, representa al fenómeno con cierto matiz onomatopéyico: ¡chist!, ¡chitón!, ¡ni chistar!, que son sonidos tajantes y significan algo también enérgico, brevísimo y dicho al oído. De ahí viene que se le llame chiste sólo al contado. Pero no podemos quedarnos con que el chiste es nada más el que escuchamos. (A propósito, ese “chist”, “chitón” y “ni chistar”, de donde procede la palabra “chiste”, surgió en la oscuridad del Medioevo, cuando el contenido de ese susurro gracioso era casi siempre libertino u obsceno, para que no llegara a oídos de la represora Iglesia).

También hace mucho rato es oficial –como vimos-, también se acepta que un chiste pueda ser escrito y hasta dibujado. Por último, existe otra palabra que podemos tomar como sinónimo de chiste ―pues no significa otra cosa―, es el gag, acuñada en inglés, inicialmente en el music hall, y luego en el medio cinematográfico.

Ahora es el momento entonces de nuestra definición de chiste. Esta aparece publicada en el libro Bienaventurados los que ríen (Humor Sapiens Ediciones, Uruguay, 2006), escrito por mi amigo y colega Aramís Quintero y por mí. Dice así:

Chiste es todo aquello que provoca placer humorístico, pero observando además las siguientes características: 1) Es relativamente breve, pues se produce con la mayor economía de elementos. 2) Es autosuficiente para provocar el placer y, por así decirlo, de una sola pieza. Es decir una especie de átomo, una unidad indivisible. Tiene un contorno bien delimitado en el tiempo (un chiste verbal, por ejemplo), y a veces también en el espacio (un movimiento físico), a veces en una imagen plana (un dibujo), etcétera, etcétera”.

En este último “etcétera” incluimos mucho más (ver más adelante Conjetura Humor Sapiens, no se lo digo más, bueeeno..).

Podría añadirse otra característica en nuestra definición: la sorpresa. Pero no convence del todo. Primero, porque más que al chiste solo, la sorpresa es una expresión de comicidad en general; y segundo, ¿cómo se explica que siga siendo “sorpresa” cuando uno se ríe del mismo chiste varias veces, aún conociendo de antemano dicha “sorpresa”?

Conjetura Humor Sapiens para el chiste.

¡Al fin llegamos a la dichosa Conjetura!

Mire, en el libro Psicología del Humor. Un enfoque integrador (Orión Ediciones, España, 2008) del psicólogo e investigador del humor canadiense Rod. A. Martín, encontramos la definición de “proceso cómico”. Ahora la leerá recreada por nosotros:

Una persona en un estado de ánimo lúdico recibe la siguiente información: ve un dibujo de un mendigo sentado en la acera, donde en su sombrero roído puesto para las donaciones se lee “Se aceptan master card, visa, etc.”. Esta información es incongruente con la información que tenía en su cerebro, de que los mendigos solamente reciben monedas o quizás algún que otro billete en su sombrero. Es ilógico que acepte tarjetas de crédito, porque ¿cómo procesa ese dinero? ¿Tiene una maquinita guardada para pasar la tarjeta? ¿Tiene un mendigo, supuestamente sin dinero, formas contractuales con un banco?

El cerebro de la persona, en “microdiminésimas” de segundos comienza a procesar esa incongruencia. En una parte de su cerebro sus neuronas se vuelven locas traspasando información y análisis, hasta que resuelven el acertijo: es un chiste, no es real, ellas ven que hay una intención de jugar. Entonces, para “celebrar” se segregan endorfinas, se siente un placer sui géneris y se produce la risa o la sonrisa

Lo anteriormente descrito es lo último hasta ahora estudiado en la psicología integral, repito (que sepamos, claro.)

En nuestra Conjetura Humor Sapiens, elaborada por mi hijo Alex y por mí, confesamos que ese “proceso” tan bien descrito por Rod A. Martin (el ejemplo del mendigo es nuestro), nos satisface bastante.

Entonces, cada vez que ocurre un “proceso cómico”, ya usted debe saber de memoria que es porque nos encontramos con una incongruencia que resolvemos, sentimos placer y nos da risa. Y gracia a gracia, se va conformando cualquier comunicación humana, y se puede conformar así una obra humorística (sin importar calidad, profundidad, etcétera), de la manifestación artística que sea.

Ojo, lo que acaba de leer usted es fuerte de creer, de aceptarlo. Por lo tanto, no será fácil que consigamos aval. Y no solamente por lo novedoso, sino porque echaría abajo muchas teorías y un buen número de señoras y señores pondrán el grito en el cielo. Pero nos gusta y nos “cuadra” bastante la idea.

Por lo tanto, vayamos más allá, ¿por qué no pensar que cada gracia de cada incongruencia es un chiste? Si leemos una frase de un erudito escritor, si contemplamos un trazo de un excelso caricaturista, o si observamos un mínimo gesto de un clásico del cine, los cuales nos provocan una sonrisa o una sonrisa interior y a la vez nos hace pensar y sentir mucho más, ¿por qué no aceptar que son chistes? Como los son también la caída de un payaso, un pastelazo en la cara, o cuando nos cuentan una breve historia simplona. ¿Por qué? Porque todos los ejemplos anteriores tenían la intención de provocarnos el proceso cómico de hacernos reír de alguna manera.

La diferencia está sólo en la calidad. Pero cada gracia, independientemente,  tuvo que provocar un proceso cómico en nuestro cerebro. Una a una, porque es imposible hacer dos o más procesos cómicos al mismo tiempo.

Por lo tanto, estamos conjeturando que una obra humorística, de la manifestación artística que sea, está conformada por una secuencia de chistes. Ejemplo, vemos una película de Chaplin y nos da risa un gag, reímos (eso es un chiste de situación en el que él actúa, pongamos por caso); nos da risa una expresión de su rostro o movimiento de su cuerpo y nos sonreímos (eso también es un chiste. Ojo, es un chiste que no estaba en el guión, es una  incongruencia en la interpretación que provoca también el proceso cómico) y nos da gracia la reacción de un burro que él desea montar, la inocencia como recoge una bandera y de repente dobla por la esquina una marcha de protesta y ahora él aparece encabezando la marcha y enarbolando la bandera sin saber nada. Y nos carcajeamos, nos reímos, y nos sonreímos con cada chiste que van sucediendo uno tras otro. No olvidemos que para ser chistes, la comicidad que portan es debido a una incongruencia que provocó el proceso cómico. De a una en vez también.

En fin, todo humor expresa lo cómico y se basa en chistes. Del chiste cómico que descubrimos en nuestro cerebro, pasamos al chiste humorístico que usamos como mensaje para que el otro receptor vexperimente el proceso cómico también. Por supuesto, este chiste humorístico se diferencia del cómicoporque llevaría la carga subjetiva de las intenciones, la creatividad de la fuente, etc., sin perder su cualidad de cómico.

Mensajes con chiste que van desde lo más básico a lo más elaborado y profundo artística e intelectualmente hablando.

Claro, para que se acepte esta Conjetura, hay que vencer ciertos obstáculos. Por ejemplo, dentro del mencionado enredo de opiniones, tenemos al que restringe el concepto de chiste, como ya mencioné, al simple juego de palabras, como el escritor español Wenceslao Fernández Flores, en el prólogo a su Antología del humorismo en la Literatura Universal (Editorial Labor, España, 1957), y tenemos al que lo amplía nada más que para incluir hechos gráficos y de lenguaje, como la académica española Ana María Vigara Tauste, en su ensayo Sobre el chiste y la comunicación lúdica: lenguaje y praxis (Espéculo: Revista de Estudios Literarios, ISSN-e 1139-3637, No. 10. 1998-1999). El padre del psicoanálisis, el austriaco Sigmund Freud, sin embargo, aunque se refiere al chiste como hecho verbal, en algún momento admite que nada nos impide ampliar el campo de uso de este término para abarcar con él "a todo artificio que nos haga surgir a la luz una franca comicidad". Lo expresó así en su libro El chiste y su relación con el inconsciente (Editorial Ercilla, Chile, 1936.)

Nosotros nos acercamos más a Freud y atrevidamente vamos más allá, como acabamos de plantear, porque no vemos razones para limitar el concepto de chiste.

Un chiste puede ser improvisado o no, pero de cualquier modo y sin importar el lenguaje a través del cual se manifieste, cumple con nuestra definición: “El humor es la expresión de lo cómico”. El chiste es el mensaje con la comicidad en su interior (depende nada más de si el receptor experimenta su proceso cómico con él).

Como quiera que se elabore el chiste siempre cumplirá con el requisito de tener la intención de provocar el placer cómico en otro u otros, y cumplirá con las condiciones de la brevedad y la unicidad.

Así que todo lo que cumpla lo anterior es un chiste. No sé cómo no se puede aceptar como chiste una gracia musical (un sonido extraño colado en una frase melódica, una equivocación en la entrada de un instrumento, etcétera), o una gracia danzaría (un error evidente en un paso coreográfico, un paso de otro baile en medio de una música no apropiada, etcétera), o una gracia audiovisual (un mal encuadre de la cámara adrede, un actor grabado hablando con alguien en vivo, etcétera), o levantar las cejas sin causa aparente, o un rasgo discordante en una escultura, por poner sólo algunos ejemplos. ¿Por qué delimitar el chiste a tan poco campo, si cada uno de estos “sucesos” (como vimos que dice la RAE), cumple con el proceso cómico, igual que el chiste oral, escrito o dibujado? ¿Por qué no ampliar ese concepto, logrando la incorporación de ejemplos en otros lenguajes que cumplen con ser breves, con tener unicidad, como es la definición de chiste? ¿En qué nos cambia la vida con ello? ¿Por qué perder la amistad por eso?

Mire, si se quiere, usemos apellidos para clasificarlos; es decir, “chiste verbal”, el que se trasmite de forma oral; chiste gráfico, el que aparece dibujado, chiste musical, al que se haga en ese arte, y etcétera, etcétera. Así todos felices, ¿no?

Y ahora aclaro algo importante: muchas de las cosas que nos provocan risas o sonrisas no es humorr y eso tiende también a confundir qué es un chiste y qué no.

Por supuesto –puntualizo una vez más-, esta Conjetura es perfectible, incluso por nosotros mismos. Y más aún, cuando año tras año se suman los resultados de nuevas investigaciones y estudios que “descubren” elementos que no se habían tenido en cuenta antes. Y sabemos que esta avalancha de investigaciones no se detiene.

Por ello, no podemos asegurar que lo planteado en nuestra Conjetura es la pura verdad, como tampoco podemos afirmar que las teorías contrarias tampoco sean definitorias y definitivas.

Pero, ¿por qué conjeturar sobre algo que no estamos seguros ni tenemos pruebas científicas que lo avalen? Amigo lector o lectora, porque hemos estudiado, y al ejercer la especulación esta Conjetura nos satisface.

Y si esperamos a que lleguen los descubrimientos finales, no estaremos vivos para expresar nuestras reflexiones y análisis, los cuales hasta pueden servir para que alguien demuestre científicamente lo contrario, basándose en lo nuestro, o que la avale aunque sea parcialmente. Por último, nos importa mucho provocar el debate y hacer pensar. Eso también vale, ¿no?