Ares, un humorista supermegaultrahiperpremiado

Por Pepe Pelayo (escritor, comediante y estudioso de la teoría y aplicación del humor).
Copyright © Pepe Pelayo Publicado en Humor Sapiens con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

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Ares en su estudio.

 

Sobre el humor gráfico cubano, puedo decir que de niño siempre disfrutaba de las caricaturas que publicaban en las últimas páginas de la revista Bohemia y fui creciendo con "Zig Zag", "El Pitirre", "Palante", "El sable", "La Chicharra", "Dedeté" y "Melaíto". Y vi caricaturas de Landaluze, Horacio, Prohías, Frémez, Guerrero, Muñoz Bachs, Sergio, Abela, Raúl de la Nuez, René de la Nuez, Adigio, Fornés, Chago, Fresquito Fresquet, Val, Pitín, Betan, Miriam, Évora Tamayo, Cardi, Delga, Wilson, Ñico, José Luis, Betanzos, Felo, Pecruz, Mitjans, Rosen, Alexis, Lillo, Pime, Milan, Lloró, Chevo, De Armas, Alba, Perfecto Romero, Blanquito, Arístides, Behemaras, Posada, Chamaco, Ardión, Virgilio, Urra, Jerez, Carlucho, Manuel, Ajubel, Juan Padrón, Tomy, Torres, Hernán Hernández, Tonel, René, Pedro Méndez, Douglas Nelson, Martirena, Roland, Panchito, Polo, Linares, Delga, Felix, Janier, Lázaro, Laz, Boligán, Simanca, Carrillo, Lauzán, Tamayo, Abela (nieto), Acebo, Agramonte, Castillo, Avilés, Emilio, Grant, Guille, Lumat, Migue, O. Tejedor, Peroga, Quiala, Quintana, Romero Pino, Testón, Tomaso, Urguellés, Ramsés, Adán, Omar Santana, Osval, Lacoste, Roger, Garrincha, Villamil, Falco, Bermúdez, Toledo, Jánler, Zardolla, Orlandito, Joseph y otros colegas que seguro se me olvidan, ya que estoy apelando a la memoria y a la investigación de mi entrevistado. Por lo tanto, pido mil disculpas por alguna omisión. Pero esta lista no la hice por gusto. Fue para darme la oportunidad de rendirles un homenaje a todos los humoristaa gráficos cubanos (estén en esta lista o no), por ofrecerme tanto disfrute con sus obras y por ayudarme con ellas a mi formación. Gracias mil.

Pues de lo mejor de lo mejor del humor gráfico cubano, seleccioné a uno que no nombré anteriormente a propósito. Amigos, tengo el honor y el placer (y no son palabras protocolares en este caso) de entrevistar aquí al requetegalardonado caricaturista, ilustrador, pintor y psiquiatra cubano, mi buen amigo Arístides Esteban Hernández Guerrero, conocido mundialmente como “Ares”, porque así firma sus obras.

 

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(2004) Premiado en Brasil, Italia y Turquía.
 

PP: ¿Qué diferencia el Ares de los inicios al de ahora? No me refiero a la experiencia adquirida, a la madurez; sino a si tuviste cambios de conceptos en el humor, tanto en forma como en contenidos.

ARES: Muchas cosas me diferencian de aquel Ares de los inicios y eso lo considero una fortuna, si continuara haciendo lo mismo que concebía hace treinta y cinco años estaría liquidado. Cuando comencé, y tras algunos tanteos, creo que hallé bastante rápido una manera personal dentro del dibujo de humor. Ese comienzo está marcado por un chiste centrado en el gag que evadió el texto y por una figuración bastante limpia, algo ingenua y con personajes que yo definiría como bonachones que evolucionaron en un par de años hacia aquellos gordos que marcaron mi estética.

Como resultado de un proceso habitual que ha estado ocurriendo en mí durante años mi humor mudó de lo cándido a lo ácido y la figuración de mis personajes se movió a lo grotesco como una consecuencia inevitable de la transformación en los contenidos, que considero más pendientes del tiempo y el mundo que me rodea.

Otra arista de las diferencias entre esos Ares ha sido la disolución de la frontera que delimitaba mi humor gráfico, lo cual se evidencia en la diversificación de las expresiones artísticas en las que me muevo y de las técnicas que manejo en ellas. Si al inicio solo realizaba caricaturas con tinta sobre cartulina, ahora, sin abandonar  jamás esta técnica, utilizo también la acuarela, el acrílico sobre cartulina, lienzo o madera, la serigrafía, las técnicas digitales y realizo lo mismo ilustraciones para libros, carteles, pintura, murales, esculturas, instalaciones….

Pero me parece que a pesar de todos esos cambios la matriz conceptual de toda mi obra ya se hizo evidente desde mis primeros trabajos. Ahora tengo menos pelo y más barriga, parezco otro pero sigo siendo el mismo.

 

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(1987) Premiado en Cuba y Colombia.
 

PP: Además de ser un creador de humor gráfico tan galardona como señalé con justicia en el título de esta entrevista, sé que te interesa la historia del género en Cuba y hasta le dedicas tiempo al rescate y promoción de nuevos valores. Y encima inauguras exposiciones y haces de jurado por el ancho mundo. ¿Cómo haces para cumplir con todo eso, sin dejar de ser un ser familiar y social?

ARES: No tengo horarios ni espacio especifico para trabajar. Algunos colegas míos comienzan a crear a las ocho de la mañana y la familia no les molesta hasta que terminan, te aseguro que no es mi caso. Hay días que no tengo un minuto para hacer obras, en otras ocasiones desplego jornadas de creación de dieciséis o más horas diarias sin parar durante uno o varios meses. Dice también mi esposa que mis insomnios son los más productivos que ella conoce.

Cuando no puedo concentrarme en dibujar o pintar me pongo a escribir y organizar los textos e imágenes que se transforman luego en mis libros. Mientras estoy en reuniones dibujo sin parar y hasta utilizo esas imágenes en exposiciones, cuando no estoy creando sigo viviendo y en mi vida está el origen de mis ideas.

Estoy acostumbrado a crear contra el tiempo y bajo cualquier circunstancia. Comencé a publicar dibujos cuando tenía veinte años y era estudiante de tercer año de medicina, recuerda que durante quince años simultaneé mi creación con los estudios en la universidad, mi servicio social en las montañas de Guantánamo, la dirección de un hospital rural, partos, consultas, guardias  médicas,  estudios de mi especialización en psiquiatría, investigaciones médicas, mi trabajo como psiquiatra en el Hospital Calixto García y en el Combinado del Este (el centro penitenciario más grande de Cuba).

Mi trabajo, mi vida social y personal son solo partes de un algo único, que soy yo. Están imbricadas por todos los lados y eso es algo que sufro y disfruto. Mi familia es generadora de muchas de mis creaciones, disfruto además con ella inauguraciones, conciertos y más actividades que son de nuestra vida social y mi vida creativa. Mis amigos, aficionados, estudiantes y otras muchas personas circulan por casa en tráfico interminable, las fiestas y actividades conjuntas son espacio de diversión pero también para nuevos proyectos. Y de lo que dices de los jóvenes valores, yo solo ayudo y promuevo a los que creo con talento, esos a la vez se convierten en parte de mi grupo de amistades por lo cual es cierto que yo siempre estoy entregando, pero también siempre estoy recibiendo.

 

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Historia del humor gráfico en Cuba. Libro realizado en coautoría con Jape,
publicado por Editorial Milenio de España

 

PP: Tanto en tu línea, tu estilo, como en tus contenidos, ¿crees que tienes influencia definida, clara, de colegas cubanos vivos o históricos?

ARES: Sí, tengo influencia de mucha gente lo que no sé si es clara o definida. Nada nace de la nada y todos cuando comenzamos buscamos cánones que nos sirven para enrumbar el camino, ya sea en la estructuración de la personalidad como en la formación como artistas que es una parte fundamental de esa individualidad nuestra.

Siendo muchacho y antes de publicar algún dibujo copiaba miméticamente en libretas de escuela caricaturas publicadas en Palante, Dedeté, Bohemia… así como las historietas del personaje “Naoh” que dibujaba Roberto Alfonso. También me inventaba ingenuos remedos del comic americano, a lo Dick Tracy y dibujaba personajes de las películas de samuráis, cowboys y de guerras que veía con mi padre; creaba personajes, hacia caricaturas de colegas y profesores. Recuerdo también haber visitado en Bellas Artes una pequeña muestra de Picasso y no olvido que ese contacto sacudió mi espíritu.

Cuando comencé en serio con el humor gráfico lo que más me interesó de lo que existía en Cuba en ese momento era la estética del Dedeté. Ese primer camino bebió de Carlucho, de Manuel, de Tomy, de Ajubel… Algunos colegas y críticos consideraron, por mis personajes regordetes, que tenía influencias del pintor colombiano Botero. En ese caso específico te comento que no es así, tenía veinte años no conocía su obra en ese momento pues por ser autodidacta era un desconocedor absoluto de muchas expresiones y artistas del arte cubano y universal.

Luego, la participación en eventos internacionales me hizo descubrir otras maneras y sentí inclinación por algunas líneas de humor gráfico que se reproducían en los catálogos. Me resulta bastante difícil enumerar todos los nombres que me han marcado de algún modo, son muchos, pero puedo decirte que mis influencias no se han restringido al dibujo de humor sino que abarcan también otras áreas de las artes visuales.

 

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(2016) Cartel serigráfico realizado con motivo de la visita de Obama a Cuba.
 

PP: Los humoristas gráficos hacen caricatura personal, o editorial o costumbrista, etc., porque su intención es hacer reír o sonreír, aunque algunos –como tú-, también unen esa intención con la de pensar, pero sin dejar de provocarlo con el humor por muy conceptual que sea la idea, porque de lo contrario no serían “humoristas gráficos”. ¿Estás de acuerdo con eso?

ARES: Estoy de acuerdo contigo. Yo digo que mi humor es esencialmente serio, conceptual tal vez… pero eso es una definición general. Tengo muchas obras que pueden causar mucha risa e incluso carcajadas. El humor está en todas las cosas que hago, pero está primariamente dentro de mí, yo no puedo evadir hacer comentarios o asociaciones que generan la carcajada en cualquier espacio, eso me define como persona y ahí está la base de toda la obra que hago.

A la hora de realizar mi trabajo como humorista gráfico trabajo con la sorpresa y utilizo la imagen como mediadora. Yo pienso que lo conceptual está dado porque busco en toda la información visual y de contenidos que circula dentro de mí la manera de realizar asociaciones en las que los puntos de origen de los elementos que las conforman sean distantes y paradójicos, los vínculos cercanos son más comunes, se les ocurren a cualquiera y creo que en ese proceso de tener información, buscarla y hallarle el engranaje en tu conciencia es en donde está el quid de la cosa.

Ni siquiera sé si respondí tu pregunta, aunque sé que es inevitable en este intercambio con otro humorista no terminar teorizando sobre el tema, ahora… para mí siempre es más fácil decir que cosa NO es humor que definir porque otra cosa SI lo es.

 

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(2016) Cuba, Acrílico y metal sobre madera.
 

PP: Pregunta de moda: ¿hay límites en el humor?

ARES: ¿Te colocas en la situación del editor de una publicación…? ¿Ya? Entonces… ¿Haces o aceptas publicar dibujos ensalzando la superioridad de una raza sobre otra? ¿Haces o aceptas publicar chistes a favor de la pedofilia?

Resulta, según veo, que ningún dibujante acepta tener límites y eso ciertamente en la posición de espectador me causa risa. Los dibujantes que juegan en el tablero con las fichas blancas hacen muchos chistes de las negras, los que están del lado del rey negro, hacen bromas de las fichas blancas, los que hacen chistes de los dos se consideran grises pero jamás los verás meterse con los dueños del tablero. Todos convivimos con alguna forma de censura, sea política, religiosa, económica, ideológica… Los límites para el humor existen, como para todo, mi hermano, pero los que me interesan a mí son los que están imbricados con la ética del dibujante.

Me viene a la mente la filmografía de Carlos Saura, sin los límites que impuso el Franquismo sus películas hubieran sido otras. Muchas de las mejores obras de arte que he visto han surgido en ese debate entre límites, censuras, símbolos y la capacidad del creador de decirlo y abordarlo todo con maestría

También creo que es imposible ser imparcial pero si es necesario ser honesto con uno mismo y por encima de cualquier límite hacer una obra que responda a tus convicciones artísticas y éticas, eso es lo que he intentado hacer yo en estos treinta y cinco años de carrera.

Hay un detalle al que quiero referirme que no se si está dentro del límite de tu pregunta pero se asocia a ella: Los caricaturistas nos damos más importancia de la que tenemos, muchos creemos que con un dibujo o con muchos podemos cambiar el orden de las cosas y eso es mentira.

El humor señala cosas, incide en las opiniones pero no llega a tener ese poder que le adjudicamos. Si así fuera te aseguro que el mundo hace mucho tiempo sería un mejor lugar. Esa fuerza que pretendemos está dispersa en otros segmentos de la sociedad contemporánea, somos un equipo con un cuerpo pequeño y un Ego muy grande.

 

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(2015) Premiado en Cuba.
 

PP: ¿Te sientes feliz y realizado con tu carrera en el humor, con tantísimos premios? ¿Qué sientes saber que eres uno de los más grandes humoristas gráficos de Cuba de todos los tiempos? (Te conozco y sé que no eres soberbio ni autosuficiente, pero tampoco seas muy modesto ahora, por favor).

ARES: Soy un hombre que trabaja en algo que le fascina y que además vive de ese trabajo. Eso es algo que me genera mucho bienestar y que siempre le he trasmitido a mis hijas: descubran qué es lo que les gusta e intenten hacer todo lo que este a su alcance para trabajar en ello, porque cuando eso sucede no importa lo que pase  serás una persona feliz.

¿Realizado en plenitud? Eso sería pedir demasiado, yo siempre vivo con un espíritu de inconformidad en lo que respecta a mi obra. Esto me genera una habitual zozobra, me hace ser un tipo muy crítico conmigo mismo, con lo que hago y me obliga a estar buscando siempre algo nuevo.

 

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Ilustraciones para el libro infantil "Vuelve la sombrilla amarilla"
 de la autora Ivette Vian".

 

PP: Para finalizar, en una frase, envíales un mensaje a:

*Los noveles caricaturistas cubanos.

ARES: Trabajen y hagan cosas buenas, rivalizar con ustedes me hace crecer.

* Los colegas que te pudieran envidiar.

ARES: Sigan envidiando, eso me obliga a concebir cosas buenas para darles nuevas razones.

* Los simples consumidores de tu arte que te admiran y te siguen en Cuba y en el mundo, como yo.

ARES: Una obra sin receptores es como un espermatozoide suicida. Agradezco a los consumidores de mi arte esa fecunda complicidad.

 

Y yo te agradezco de corazón por haberte robado tu precioso y escaso tiempo. Un abrazo, hermano.