Wilfredo Torres

Humorista gráfico cubano-estadounidense

PP: ¿Le gusta que le hagan entrevistas?

TORRES: No me molesta. No me hacen muchas pues creen que como no soy un personaje público tenga algo importante que decir. Por eso odio a los politicos. Ellos creen que tienen mejores soluciones a los problemas que nosotros los humoristas.

 

PP: En este año 2017 ¿cómo ve el estado del humor en el país donde vive, en televisión, radio, teatro, literatura y gráfica?

TORRES: Mi criterio es que el humor se ha banalizado demasiado así como se ha vuelto un tanto marginal. Acá en Miami con tal de subir los rankins hacen cualquier disparate y le llaman humor. No creo sea culpa de los actores. Más bien es de los guionistas. Creo es es un error. No creo tenga mucho sentido hablar del humor en la  televisión. ¿Para que hablar de él? Es perder el tiempo.

En el caso de la gráfica yo no creo, salvo excepciones, que acá haya un desarrollo coherente. Entiendo que eso tiene que ver con el cierre de periódicos impresos, etc.. No todos los humoristas gráficos se han podido adaptar al cambio. Hay excepciones como el caso de Garrincha y Santana que muestran una obra bien estructurada y de alta calidad. Pero no veo más allá a nadie.

 

PP: En varios países de América Latina se dice: "Mi país es un pueblo de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista", etc. ¿En el país donde vive se dice lo mismo?

TORRES: Creo que el ego del humano es muy elevado y se exagera mucho, pero estan justificados. Además lo que es humor para un inglés no lo es para un cubano; pero prefiero que digan: “Mi país es un pueblo de humoristas”, a que digan que es un pueblo de politicos. Ese pueblo sería peligroso. 

 

PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír?

TORRES: Yo te puedo hacer llorar dándote un martillazo en donde más te duela, o te puedo hacer reír haciéndote cosquillas. Pero eso ya es un hecho fisico. La realidad es que se subestima totalmente al artista satírico y se relega a un segundo plano. Lo mismo sucede con la caricatura que salvo pocas excepciones se considera un arte menor. Los actores dramaticos se creen que son capaces de hacer reír y para mí en la mayoría de las veces hacen el ridículo. Que la gente ría es un gustazo que se da el humorista verdadero y que no lo logra el improvisado.

 

PP: ¿Cuándo decidió hacerse humorista?

TORRES: Nunca lo decidí y de hecho fue un accidente. Es muy larga la historia. Tuve suerte de caer en el mejor lugar del mundo para iniciarme en el tema: "El Dedeté", antológico suplemento de humor cubano y que aglutinó a la crema y nata de los gráficos de esa área y época.

 

PP: ¿El humorista nace o se hace?

TORRES: MI criterio es que hay un gran componente en el ADN que te ayuda a ser humorista, que te da ese toque magistral de gracia que encandila a los receptores y por supuesto, también existen etapas de aprendizaje que te pulen y afianzan en tu estilo, etc. Pero no creo en poder fabricar un humorista en un laboratorio. No es tan fácil.

 

PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de su carrera hasta el día de hoy?

TORRES: MI mejor momento es hoy. Miro hacia atrás y veo mi camino bien trazado. No he cometido injusticias, He impartido docencia. Trabajé durante 22 años en una gran publicación entre tipos geniales. Tengo una familia, Me considero realizado, No soy rico, pero no me hace falta, Tengo otras riquezas como miles de amigos y colegas en la que nuestra admiración es recíproca. Estoy dentro de la historia del humor en Cuba por derecho propio. Eso me reconforta enormemente.

El peor: el día en que cerraron el suplemento humorístico Dedeté. Se disolvió el equipo y se apagó un capiíulo de oro en la gráfica satirica cubana. Fueron muy crueles con nosotros y nunca estuve de acuerdo, Se podían haber buscado otras soluciones, pero éramos una piedra muy grande dentro del zapato del gobierno, Se aprovecharon de la situación.

 

PP: Como profesional del humor, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

TORRES: Yo de hecho soy un comemierda para reírme. Creo es una gran condición y he aprendido a refugiarme detrás del humor. Pero sé muy bien cuál es el humor de calidad y cuál no. Ha sido mi trabajo durante casi toda mi vida. Y para complacerte te diré que mi humor preferido es el humor negro.

 

PP: ¿Alguna anécdota relacionada con su profesión?

TORRES: Miles. Pero una en particular. Yo entro al Dedeté como aprendiz en el año 1970. Ya trabajaban ahí Carlucho, Juan Padron, Tomy, Virgilio Martinez, etc.. Todos tipos geniales. Hubo un momento en que no aguanté la presión y pedi la renuncia y dije que quería irme a trabajar a la marina mercante. Doy gracias a Agustin Urra, que fungía como director de la publicación en ese tiempo, que no me la aceptó y me ayudó a salir de ese trance. Gracias a él, hoy estoy aquí y activo.

 

PP: ¿Con cuáles colegas se identifica?

TORRES: Creo, sin temor a equivocarme, que con los que trabajé durante tantos años: mis colegas de "El Dedeté".

 

PP: ¿Qué me aconsejaría a mí como humorista?

TORRES: Bueno, compadre, que le des agua al dominó y no repitas las mismas preguntas a todos. Cambia de canal, Te irá mejor. Un abrazo y mi admiración.

Wilfredo Torres
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