Jorge Abasolo

Humorista literario chileno

PP: ¿Le gusta que le hagan entrevistas?

ABASOLO: Sí…porque me obliga a bucear en mi interioridad…¡y descubro cada cosa! Creo que el ser humano es un pozo sin fondo, y ante cada pregunta inteligente trato de responder del mismo modo.

 

PP: En este año 2017, ¿cómo ve el estado del humor en el país donde vive, en televisión, radio, teatro, literatura y gráfica?

ABASOLO: Cada vez más ramplón. Pero como me declaro un optimista restringido, creo que ya tocamos fondo. En consecuencia, lo que venga de ahí en adelante deberá ser un poco más refinado. Lo del Festival de Viña del Mar fue el acabose de la mediocridad rampante. Estamos frente a un humor que lo da casi todo digerido, sin dejar nada a la imaginación. Si hoy vivieran Oscar Wilde o Mark Twain en Chile…estarían sin trabajo.

 

PP: En todos los países de América Latina se dice: "Mi país es un pueblo de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista", etc. ¿En el país donde vive se dice lo mismo?

ABASOLO: No. Eso no corre en Chile. Este es un país de la morcilla destemplada, de la frase ingeniosa parida al amparo de un velorio o en los estadios. El humor es mucho más que eso. Acá se confunde el Humor con la simple Talla, ese escupitajo gracioso que no pasa más allá de eso. Chile es de carácter grisáceo y sin humor. Encontrar humoristas en Chile es tan difícil como hacer gárgaras boca abajo.

 

PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír?

ABASOLO: Creo que en el caso de este largo y zarandeado país, es más fácil hacer llorar, o emocionar a costa de lágrimas.

 

PP: ¿Cuándo decidió hacerse humorista?

ABASOLO: No me di cuenta, pero desde niño fui muy observador. Me declaro un voyerista de la vida… me gusta detectar y analizar las reacciones humanas… y luego deformarlas para sonsacar una sonrisas. Me siento feliz escribiendo mis columnas de humor los días lunes en el diario La Prensa Austral. Llevo veinte años haciéndola, y cuando me dijeron que era el columnista más leído… me di cuenta de la importancia del humor. A eso hay que agregarle que alguna pizca de gracia debo tener para deformar la realidad y hacerla graciosa.

 

PP: ¿El humorista nace o se hace?

ABASOLO: Fundamentalmente nace y –si tiene vocación- por el camino se perfecciona.

 

PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de su carrera hasta el día de hoy?

ABASOLO: El mejor momento, cuando me dijeron que debería estar en los mejores medios de Santiago o en TV haciendo libretos para seriales y comedias; o que estoy para ligas mayores. El peor momento, cuando tuve que escribir mi primera columna después de la muerte de mi hermano Enrique.

 

PP: Como profesional del humor, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

ABASOLO: Yo me río hacía dentro. Gozo con el humor de Les Luthiers… gozo sin la carcajada estentórea. Me gustan las frases ingeniosas, plenas de contenido y de esas que hacen reír reflexivamente. Por ejemplo: si los hombres quedáramos embarazados, el aborto sería un  sacramento.

 

PP: ¿Alguna anécdota relacionada con su profesión?

ABASOLO: Cuando en Aysén un profesor me dijo que una columna mía había gustado tanto, que se las había leído a sus alumnos… para luego decirles que trabajaran sobre ella (mi columna). Allí intentaba retratar como somos los chilenos.

 

PP: ¿Con cuáles colegas se identifica?

ABASOLO: Como libretista me gusta Bill Dana, un estadounidense que no tiene la fama de Woody Allen, pero es mejor. Creo yo… También el peruano Luis Felipe Anghell, el mejor del humor escrito en sudamérica.

 

PP: ¿Qué me aconsejaría a mí como humorista?

ABASOLO: ¿A ti?   Nada…eres tú quien debiera aconsejarme a mí.