Fundora

Humorista escénico, audiovisual y literario.

PP: ¿Le gusta que le hagan entrevistas?

FUNDORA: Realmente me hacen pocas entrevistas. Más que gustarme siento curiosidad, porque durante varios años, en el programa radial Tiro de Gracia era yo quien entrevistaba a humoristas cubanos. Por tanto me resulta un tanto extraño estar del otro lado dando criterios y vivencias que… ¡vaya usted a saber qué dirá el público sobre estas digresiones tan, tan certeras!

 

PP: En este año 2017, ¿cómo ve el estado del humor en el país donde vive, en televisión, radio, teatro, literatura y gráfica?

FUNDORA: Hemos tenido un 2017 sin sobresaltos, humorísticamente hablando, y esto no es bueno para el humor, llamado siempre a hacerse sentir, a estar en primera plana en la dinámica de la vida.

Lo más notable de radio, en un sentido negativo, fue la pérdida del gran escritor Alberto Luberta Noy, Premio Nacional de Humorismo, con un trabajo extraordinario en el programa Alegrías de sobremesa, que también cesó en sus transmisiones en el 2017, con más de cinco décadas al aire.

La tele, siempre considerada en crisis, por sus limitaciones temáticas y/o productivas, no llegó a los reclamos del público que necesita espacios de humor todos los días. Se mantuvo de forma habitual el gustado programa Vivir del cuento con el popular personaje de Pánfilo (interpretado por Luis Silva), a la cabeza de un equipo muy creativo. Otras propuestas como En humor a la verdad (de Otto Ortiz) y el espacio de telechistes A otro con ese cuento, fueron intermitentes en sus salidas al aire y poco promocionadas. Mención aparte merecen El Selecto Club de la Neurona Intranquila y su variante juvenil La Liga Juvenil de la Neurona, creados por Gustavo Fernández Larrea y conducidos por Baudilio Espinosa, que, aunque son programas de participación, donde el conocimiento tiene un peso significativo, hay una dosis grande de humor que ha mantenido una notable comunicación con buena parte de nuestros televidentes.

El humor gráfico, a nivel de exposiciones, de eventos, de premios internacionales para los caricaturistas del patio, ha sido importante, como ya nos tienen acostumbrados, pero se necesita la reaparición ¿Ocurrirá algún día? de las grandes tiradas impresas del Dedeté y del Melaíto, la mejor forma de llegar a nuestra gente.

En la escena hubo un Festival Nacional Aquelarre, en los primeros días de julio, con una programación variada, atractiva, buena acogida de público pero no contamos con espectáculos llamativos salvo La Cita, escrita por Andrea Doimeadiós –hija de gato (Osvaldo Doimeadios)- y donde ella actúa junto a Venecia Feria.

En el resto del año hubo eventos de humor escénico y presentaciones en casi todas las provincias, teatros y sobre todo en centros nocturnos. La tendencia ha sido repetir temas, chistes, sketchs, con la intención marcada de encontrar la risa fácil. 

Las publicaciones del género, como son tan escasas, llamaron la atención al contar con varios títulos en esta última feria del libro. Desde la isla de la juventud llegó el libro de cuentos Tonteorías, del matancero-villaclareño Claudio del Castillo, premiado en varios festivales Aquelarre. Y ya que hablamos de Aquelarre, la editorial holguinera La Luz aportó la antología 20 cuentos de humor & Otto, autor desesperado, que hace un recorrido por dos décadas de la narrativa en este festival. De Jorge Fernández Era se presentó, por una editorial española, un libro muy llamativo: Cruentos de humor. Y por último, Sed de belleza, editorial de la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara aportó una reedición de Leña del árbol caído (Celebrando los 30 años de La leña del Humor, por eso salió en el año 31) y también publicó un título que ha causado conmoción por su irreverencia, picardía, apasionado acercamiento al costumbrismo sin restricciones de ningún tipo, en fin algo como para caa…erse de la risa. El Decimerón, excelente compilación de décimas de relajo hecha por Yamil Díaz Gómez, ha divertido a todo el mundo, sin distinciones, desde al más culto hasta al más popular.

 

PP: En todos los países de América Latina se dice: "Mi país es un pueblo de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista", etc. ¿En el país donde vive se dice lo mismo?

FUNDORA: Por supuesto que en Cuba es común considerarse los más simpáticos del mundo, e incluso, dentro del país hay mucho poblados que se reconocen a sí mismos como un punto importante del humor nacional. No es menos cierto que predominan los cubanos extrovertidos, bullangueros, desinhibidos y tiende mucho a asociarse con la simpatía, la gracia y el buen humor.

En mi poca experiencia internacional estuve en una pequeña ciudad de Bulgaria donde una guía de museo, con un buen dominio del español, hizo alarde de múltiples chistes de ese país europeo. He disfrutado de excelentes textos humorísticos de origen ruso. Uno de mis escritores favoritos del género es el checo Karel Capek. Por otra parte las historias del turco Aziz Nesin, de mediados del pasado siglo, son simpatiquísimas y parecen creadas en los tiempos actuales, en cualquier sitio de la geografía latinoamericana. En fin, que con mayor o menor agudeza el sentido del humor es algo inherente al ser humano y donde quiera que haya un grupo de hombres (y de mujeres) siempre habrá algunos que se destaquen por hacerle la vida más alegre a los demás.

Por otra parte, hay estudios científicos sobre la risa en algunas especies como las ratas y las hienas… falta que estos animales se autoproclamen los seres más simpáticos del mundo, lo que llevaría a un nuevo análisis del tema.

 

PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír?

FUNDORA: Por muy acuñada y manida que esté la frase me ha llevado a repasar múltiples experiencias para arribar a una idea que me parece importante destacar: Tanto hacer llorar como hacer reír, en su forma elemental, resulta fácil si apelamos a la imagen de la niña pobre que acaba de quedar huérfana o al resbalón con la cáscara de plátano. Pero si lo que se busca es un resultado auténtico, original y elaborado, las cosas se complican. Requiere mucho esfuerzo, talento y dedicación preparar argumentos, historias y personajes para teledramas y novelas con escenas desgarrantes que demandan una gran preparación por parte de los actores. En el caso de la comedia el proceso es más o menos igual, pero además tiene que dar gracia.

A favor de la complejidad en la búsqueda de un resultado humorístico tengo dos elementos:

-He tenido la oportunidad de ver a reconocidos actores dramáticos intentando insertarse en el humor y no ha podido lograrlo a pesar de su gran talento.

-En ocasiones hemos analizado guiones, hechos con intenciones humorísticas, que cumplen con todos los parámetros propios de un dramatizado audiovisual: Planteamientos, conflictos, puntos de giros, desenlace, etcétera, pero al fallar humorísticamente echan por tierra todo lo creado desde el punto de vista dramatúrgico.

 

PP: ¿Cuándo decidió hacerse humorista?

FUNDORA: Hay un momento muy claro en mi trayectoria. En 1984, en el último año de la carrera, en la Universidad Central de Las Villas, Baudilio Espinosa y yo tuvimos la ocurrencia, de preparar un sketch, en una época en que el público nuestro era bastante difícil. Terminada la presentación con todo el teatro de pie, aplaudiendo el resultado, ya estábamos convencidos de que por ahí estaba el camino.   

 

PP: ¿El humorista nace o se hace?

FUNDORA: El talento creador en el humorismo, como en casi todas las esferas de la vida, es algo innato. La vis cómica es un don que no deja de tener su misterio y quién la posee es realmente un afortunado.

El trabajo constante y riguroso, la preparación diaria y el estudio ayudan a perfeccionar las propuestas de los humoristas, pero quienes no cuentan con las facultades tiene que esforzarse mucho más y sus resultados, de manera general, no serán superiores a los de un humorista nato.

 

PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de su carrera hasta el día de hoy?

FUNDORA: Aunque he tenido la buena suerte de transitar por diversos medios, los mejores y peores momentos siempre han estado ligados a la escena. El mejor es difícil de definir, pues oscila entre el ya mencionado primer sketch de la Universidad Central, las presentaciones con el grupo Cortocircuito en el Festival Nacional de la FEU con mi obra Los Convidados y en el Pre Aquelarre de Cienfuegos con La Discordia (Canto XXV).

Pero también fue muy emocionante la celebración de los 30 años de La Leña en el 2016. En este caso, hacía alrededor de 10 años que no estaba en un escenario con mis compañeros del grupo y casi 20 con el público del teatro La Caridad, de Santa Clara. Fue un gran reencuentro, llamativo sobre todo porque el espectáculo incluyó números con tres décadas de hechos y que funcionaron perfectamente.

El peor momento si está bien definido. Recién llegado a La Habana con el nuevo siglo, un grupo de teatro de jóvenes graduados de la Escuela Nacional de Arte (Punto Azul) estrenó mi primera comedia: La última obra del bardo inmortal. Las primeras funciones fueron exitosas y esto nos inspiró para incluirla en la programación del Festival del Humor Aquelarre. Es importante señalar que la comedia esta armada a partir de personajes y textos de diversas obras de Shakespeare, que se integran en una “nueva realidad”. Pero el público que asistió esa noche al teatro Fausto, de Prado y Colón, venía buscando las alusiones a sus problemas cotidianos, la sátira social, y chistes que le resultaran cercanos. Por eso en los primeros cinco minutos quedó la sala vacía con el eco de gritos y alaridos, muestra evidente de que el respetable no estaba para esas cosas intertextuales.  

 

PP: Como profesional del humor, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

FUNDORA: Me divierto mucho con las situaciones humorísticas y me río bastante. Me resulta muy agradable encontrarme con una propuesta ingeniosa, pero puedo disfrutar muchísimo con el chiste más elemental. Depende mucho de las circunstancias en que me encuentre. Cuando que he sido miembro de un jurado, parece que presionado por la responsabilidad de la evaluación, apenas me sonrío, y si hay algo que me arranque la carcajada es que sin lugar a dudas es sorprendente y muy simpático.

 

PP: ¿Alguna anécdota relacionada con su profesión?

FUNDORA: De nuevo volvemos al medio escénico. Con tantos años haciendo presentaciones por toda la provincia de Villa Clara y desde ahí hacia toda Cuba, en los más diversos ambientes, las situaciones disparatadas han sido muchas.  Y algunas aparecen recogidas en Leña del árbol caído. Pero me viene a la mente una ocurrida como miembro de La Leña a finales de los años 90.

Habíamos coordinado unas funciones para el fin de semana en el teatro Principal de Ciego de Ávila. Entre Santa Clara y esa ciudad hay más de doscientos kilómetros y el sistema de transporte tenía (y tiene) una situación bastante complicada. Nos pusimos de acuerdo en que la mejor forma era viajar en ferrocarril, y optamos por el tren Habana-Bayamo-Manzanillo que pasaba por Santa Clara en la madrugada. Como yo vivía cerca de la estación me levanté a las 2 a.m. del viernes. Al llegar al parque frente al ferrocarril me encontré al resto del grupo, todos muy alegres. Habían pasado la noche allí, sin poder conseguir pasajes y con unos cuantos tragos de alcohol que les habían ayudado a animar la noche. Estaban divirtiéndose de lo lindo.

Llegó el tren, y como era de esperar, no dio nuevas capacidades. Nuestro productor, William Calero, estimulado por la presión de las funciones contratadas y sobre todo por la bebida alcohólica, abrió un portón lateral y nos embulló a subir a los coches. Yo era el único que estaba sobrio y me aterraba la idea de viajar de polizón, pero me daba cuenta de que era la única vía de llegar a tiempo a Ciego de Ávila. Arrastramos los maletines, incluyendo el inmenso gusano lleno de vestuario, utilería y cintas con las grabaciones del espectáculo, y nos desperdigamos por los vagones perseguidos por ferromozas que reclamaban los boletos que no teníamos. Así tuvo lugar el viaje.

Al llegar a la estación de Ciego de Ávila cada leñero bajo de un coche distinto. Ya estábamos despejados, tranquilos y relajados, dispuestos a ofrecer una buena función. Y de pronto:

-¿Tú bajante el gusano?

-¡No!

-¿Lo tienes tú?  

-¿Lo cogió Baudilio?

-¡¿Quién coj… estaba con el gusano!!?

La última frase se perdió con el pito del tren que ya se alejaba en dirección Bayamo-Manzanillo en el lejano oriente cubano.

Nos quedamos helados un buen rato. Por suerte los buenos amigos del grupo avileño Teatro Primero nos ayudaron con el vestuario, los elementos escenográficos y algunos contactos en la emisora de radio para rescatar las grabaciones.

La función quedó de medio pelo, pero después del susto gozamos mucho imaginado al personal del tren: Maquinista, conductores y ferromozas, dueños ya del contenido de nuestro gusano, divirtiendo al público en las tierras orientales.

 

PP: ¿Con cuáles colegas se identifica?

FUNDORA: Me resulta difícil tratar como colegas a figuras que tanto he admirado y seguido. De todas formas aquí van los nombres de algunos de los que más me han marcado, todos escritores, por cierto. De nuestros coterráneos, el gran Héctor Zumbado, primero en alcanzar el Premio Nacional de Humorismo. Zumbado ha sido referente obligado de la generación de humoristas de los años 80. Tuve la suerte de conocerlo y compartir con él en algunas ocasiones. A Zumbado le debo mi primera publicación de mi vida, en este caso en la sección de humor en la revista Bohemia. Del ámbito internacional los ya mencionados Karel Capek y Aziz Nesin. A los que agregaría el británico H. H. Munro (Saki) y el argentino Roberto Fontanarrosa. Son todos autores a los que vuelvo una y otra vez y siempre encuentro sus propuestas llenas de ingenio y muy divertidas.

 

PP: ¿Qué me aconsejaría a mí como humorista?

FUNDORA: Creo que la mayor recomendación es que mantengas ese espíritu de búsqueda, de consagración a un aspecto de la vida tan lleno de matices y tan grato para todos. Es importante estar pendiente de todas las tendencias, creadores y estilos pues en cada obra se pueden encontrar elementos sorprendentes de ese amplio universo que abarca el humorismo.

 

 

Carlos Fundora Hernández

Graduado de Filología por la Universidad Central de Las Villas en 1984, nació en Quemado de Güines, Villa Clara, Cuba, el 30 de julio de 1961. Fundador del grupo humorístico La Leña. En el año 1998 fue evaluado como director teatral de primer nivel.  Es miembro de la junta directiva del Centro Promotor del Humor de Cuba. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de la Sociedad General de Autores de España (SGAE).

Actualmente trabaja como asesor y guionista de programas humorísticos de la Televisión Cubana. También es guionista de la emisora Habana Radio.

 

Premios:

Ha obtenido varios premios en el Festival Nacional del Humor Aquelarre en los géneros de guión inédito, puesta en escena, cuento y décimas.

Premio de teatro en el concurso nacional de literatura Eliseo Diego. (1997).

Premios en el festival nacional de la Radio (1999) con el programa humorístico Efectivamente y con el radio-teatro La última obra del bardo inmortal.

 

Publicaciones:

  • La última obra del bardo inmortal, (Teatro), Ed. Capiro, 1992.
  • Plagio, luego existo, (Cuentos de humor), Ed. Sed de belleza, 1995.
  • Nueve sobre diez, (Décimas), Ed. Sed de belleza, 2000.
  • Mitos y leyendas de la antigua gracia, Ed. Reina del mar, 2001.
  • Tres comedias en busca del autor, (Teatro), Ed. Capiro, 2001.
  • Leña del árbol caído, libro documental literario sobre el grupo humorístico La Leña, Ed. Sed de belleza, 2004 y 2017.
  • Cuentos residuales. (Cuentos de humor), Ed. Reina del mar, 2006.
  • Comedias sin lente (Teatro), Ed. Alarcos, 2007
  • Recopiló los trabajos para el libro Monólogos, personales e intransferibles (Teatro)   Ed. Alarcos, 2007.
  • Recopiló los trabajos para el libro Para-dos en la escena (Teatro). Alarcos, 2010.
  • Forma parte del equipo de realización de La Neurona Intranquila. Pasatiempos (No. 1 y No. 2) Ediciones cubanas 2011.
  • Humor, plagio y otros vicios.  (Cuentos de humor), Ediciones Liber, 2011.
  • Forma parte del equipo de realización de EnteVenimientos. Ediciones EnVivo, 2012.
  • Compilador del libro Cámaras, risas… ¡Acción! Ediciones En Vivo, 2012.
  • Argonautas (Teatro) Ed. Alarcos, 2013.
  • Recopiló los trabajos para el libro Humor del cercano Oriente (Teatro) Ed. Alarcos, 2014.
  • Recopiló los trabajos para el libro 20 cuentos de humor & Otto, autor desesperado. Ed. La Luz, 2017.
  • Ha publicado además trabajos humorísticos en la revista Bohemia, en el DDT, revista Aquelarre, suplemento cultural Huellas. A través de Prensa Latina, publicaciones en Perú y Ecuador y otras publicaciones en México y Chile.

 

Cursos y posgrados:

Impartió un curso de Guión Humorístico para radio en el Centro de Estudios del Instituto Cubano de Radio y Televisión (febrero de 2005).
Participó en el diplomado El asesor de la televisión (2010-2011)

 

Como asesor de programas humorísticos de la Televisión Cubana:

Comenzó a laborar en junio de 2000, y ha asesorado los siguientes programas:

  • Pateando la Lata.
  • ¿Y tú de qué te ríes?
  • ¿Se puede?
  • El nieto de Sherlock Holmes.
  • Así reímos.
  • Purrungo.
  • Cerquitica del Vedado.
  • Punto G
  • Profesor en La Habana (Serie cubano-española).
  • Donde hay hombres no hay fantasmas.
  • ¿A todo trapo?
  • Deja que yo te cuente
  • Les Luthiers en concierto
  • Tres por uno… ¡Estrés!
  • A otro con ese cuento.

 

Funciones de jurado:

  • Jurado del premio nacional de creación de la Asociación Hermanos Saíz de jóvenes creadores, en 1996.
  • Jurado de los talleres literarios a diferentes niveles.
  • Jurado del premio nacional de actuación de la UNEAC.
  • Jurado del Premio Nacional de Humorismo.
  • Jurado en el Festival del Humor Aquelarre. (Literatura y Artes Escénicas)
  • Jurado del premio de la ciudad de Cienfuegos.

 

Otras actividades:

Como miembro del colectivo artístico La Leña trabajó en los espectáculos: Miramar (1988), Estamos Humorzando (1990), Grand Pas de Leña (1993), La Leña se Desencadena (1994), La Leña y la Bestia (1995) y La Comedia sin Lente (1995). Participó además, con este grupo, en el Festival Internacional de Teatro de La Habana (1995), en dos Encuentros Latinoamericanos del Humor (1988 y 1990) en dos giras por la provincia de Villa Clara. En el espectáculo Éramos tan cómicos (2006) por los veinte años de creado este colectivo. Y en 30 años dando leña (2016) celebrando los 30 años de esa agrupación.
Con el grupo humorístico Cortocircuito trabajó en la dirección artística de dos obras de su autoría –Los Convidados y La Discordia (canto XXV)). Con la última participó en el festival de teatro de Camagüey, 1998.
Ha trabajado como guionista para los programas de radio Efectivamente, Radio Caminos y Tiro de Gracia, y en televisión para los programas humorístico-musicales Sabadazo y Fin de semana, en los humorísticos Así reímos, Punto G, Los Zuperéroes y en programas de participación: El selecto club de la neurona intranquila, La liga juvenil de La Neurona y Somos Familia.
Dos de sus comedias han sido llevadas a la televisión: Los Convidados y La última obra del bardo inmortal.