Entrevista a Miguel González-Abellás

Estudioso del humor español-estadounidense

PP: ¿Le gusta que le hagan entrevistas?

GONZÁLEZ-ABELLÁS: No particularmente, puesto que soy de natural tímido; sin embargo, una entrevista a veces es importante para promover proyectos o ideas que uno tiene.

 

PP: En este año 2014, ¿cómo ve el estado del humor en el país donde vive, en televisión, radio, teatro, literatura y gráfica?

GONZÁLEZ-ABELLÁS: El humor está vivo y coleando, aunque a veces, debido a los tiempos de corrección política en que vivimos, a veces hay que buscar un poquito. Pero ahí está, en todos los campos.

 

PP: En varios países de América Latina se dice: "Mi país es un pueblo de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista", etc. ¿En el país donde vive se dice lo mismo?

GONZÁLEZ-ABELLÁS: No.

 

PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír?

GONZÁLEZ-ABERRÁS: No creo que sea verdad, es un tópico. 

 

PP: ¿Cuándo decidió dedicarse a estudiar y trabajar con el humor?

GONZÁLEZ-ABELLÁS: Siempre me interesó, desde que yo recuerdo. La vida con humor se lleva mejor, así que, a la hora de estudiar la literatura y el cine, ¿por qué no hacerlo en un campo que haga sonreír?

 

PP: ¿El humorista nace o se hace?

GONZÁLEZ-ABELLÁS: Creo que tal vez se pueda hacer, con mucho trabajo, pero es cierto también que hay gente que tiene un don innato que, bien cultivado y entrenado, puede dar lugar a un humorista excepcional. Para ser bueno, bueno de verdad, considero que deben de existir ambos: el don de nacimiento y el entrenamiento o trabajo duro.

 

PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de su carrera dentro del humor?

GONZÁLEZ-ABELLÁ: El peor momento es siempre cuando cuentas un chiste o haces algo que se supone debiera ser divertido y el interlocutor no se percata o no lo encuentra tan divertido. Lo mejor es cuando realizas, en mi caso, una presentación pública y al final varias personas se acercan a comentar y agradecer el sentido del humor que se destilaba en la misma.

 

PP: Como profesional del humor, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

GONZÁLEZ-ABELLÁS: El humor está en todos los sitios, y a veces también uno tiene cierta predisposición—o que se den las circunstancias propicias—para que algo que, en otras circunstancias, no sería cómico, sea en ese momento comiquísimo. Ahora puestos, prefiero el humor sutil, que hacer sonreír más que reír a carcajada limpia.

 

PP: ¿Alguna anécdota relacionada con esta labor?

GONZÁLEZ-ABELLÁS: No me viene ninguna a la cabeza en este momento.

 

PP: ¿Con cuáles humoristas se identifica?

GONZÁLEZ-ABERRÁS: En EEUU, Jon Steward; en España Eugenio y Martes y Trece (ambos creo que ya desaparecidos); en América Latina, Les Luthiers (Argentina) y Ab Ovo (Paraguay).

 

PP: ¿Qué me aconsejaría a mí como estudioso del humor?

GONZÁLEZ-ABERRÁS: Que ande siempre con la antena del humor puesta, para captar anécdotas, dichos y situaciones que ocurren a cada momento y que tienen su humor.

Miguel González-Abellás es natural de Ourense (Galicia, España) pero desde hace años vive en los Estados Unidos de América, en donde se desempeña como catedrático de lengua española y literatura latinoamericana y director del Departamento de Lenguas Modernas de la Washburn University de Topeka (Kansas, EEUU). Ha publicado Jugando con estereotipos (Madrid: Pliegos, 2003) y Visiones de exilio (Lanham: UPA, 2008), además de varios artículos en revistas como Alba de América, Caribe, Hispania e Hispanic Journal.