Entrevista a Hervi

Humorista gráfico. Chile.

PP: ¿Le gusta que le hagan entrevistas?

HERVI: No me gusta mucho, pero siempre las contesto, pues creo que pueden servir para los jóvenes que se atreven a meterse en este oficio tan serio, el humor.

 

PP: En este año 2011, ¿cómo ve el estado actual del humor en el país donde vive, en televisión, radio, teatro, literatura y gráfica?

HERVI: Este país es un hervidero de humor, un filón infinito de humoristas, un gran cocimiento de tratativas humorísticas que van desde los primitivos y elementales sketch de la televisión nocturna, hasta las sofisticadas explicaciones de los ministros o de los parlamentarios para hacernos entender que lo negro es totalmente blanco, o a lo sumo beige. Tanto es el ejercicio infinito del humor en este país, que incluso un payaso puede llegar a ser Presidente de la República. Sobre el humor en teatro, tengo una gran afición por ver a los charlistas de diferentes corrientes religiosas, tratando de convencer a las multitudes para que compren su producto intangible. En la gráfica, hay una horneada de talentosísimos creadores que están haciendo un trabajo de alta calidad.

 

PP: En varios países de América Latina se dice: "Mi país es un pueblo de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista", etc. ¿En el país donde vive se dice lo mismo?

HERVI: Claro que sí. Mal que mal, todos los latinoamericanos descendemos en parte de aquellos españolitos que se vinieron conquistar a los locales a punta de cuentos chistosos. Chistosos para ellos, claro.

 

PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír”?

HERVI: Desde luego. Es más fácil dar una patada en el aparato reproductor de un ciudadano, que inventarle un cuento gracioso para que deje de lamentarse por la mala fortuna que tuvo porque alguien le dio una patada en su aparato reproductor.

 

PP: ¿Cuándo decidió hacerse humorista?

HERVI: No lo decidí, simplemente una cosa fue llevando a la otra. Primero, la afición por las historietas, junto al cultivo del juguete más a la mano en los años de la infancia: papel y lápices. Luego, la admiración por los dibujantes humorísticos chilenos, (Pepo, Nato, Vicar, Themo Lobos, Alhué), y poco después, de los cultivadores del género en EE. UU., Francia, España, etc.

 

PP: ¿El humorista nace o se hace?

HERVI: Nada nace de la nada, todo se va haciendo de a poco, como los edificios, las buenas comidas, el amor o el buen arte. Este asunto, como cualquier otro, se va modelando a punta de trabajo, con la salvedad que este es el trabajo que más se asemeja a una diversión.

 

PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de su carrera hasta el día de hoy?

HERVI: El mejor, o los mejores momentos, han sido aquellos en que alguien se acerca y te dice: “Le agradezco esos chistes que usted hacía en momentos difíciles, eran como un bálsamo contra la amargura”. Los peores momentos fueron esos de las amenazas directas por ser tan graciosito.

 

PP: Como profesional del humor, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

HERVI: No me río fácilmente, salvo con mi mujer, Patricia. Ambos tenemos un sentido del humor permanente, muy cruel a veces, o muy complicado, pero nuestros códigos calzan perfectamente. Es bueno reírse, de todo el mundo y de uno mismo.

 

PP: ¿Alguna anécdota relacionada con su profesión?

HERVI: Paso.

 

PP: ¿Con cuáles colegas se identifica?

HERVI: No me identifico con ellos, pero admiro su capacidad creativa: Roberto Fontanarrosa, Fernando Krahn, Gary Larson, Charles Adams, Charles Chaplin, Pepe Palomo, Pepo, Dios, Marcial Maciel, etc.

 

PP: ¿Qué me aconseja a mí como humorista?

HERVI: ¡Señor, por favor! Usted no necesita consejos, me los ha dado, y de los mejores. Un abrazo y gracias.

Hervi - Humor gráfico
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