Entrevista a Fernando Sorrentino

Humorista literario argentino

PP: ¿Le gusta que le hagan entrevistas?

FERNANDO SORRENTINO: En general, sí, me gusta. Pero, a veces, me cansa contestar preguntas que ya me formularon muchas veces.

 

PP: En este año 2014, ¿cómo ve el estado del humor en el país donde vive, en televisión, radio, teatro, literatura y gráfica?

FERNANDO SORRENTINO: No sé… No presto demasiada atención. Los presuntos “humoristas” que suelen presentarse en la televisión argentina me parecen patéticos en su estupidez y grosería. En otras épocas, y por distintas razones, me gustaban Carlos Balá, Juan Verdaguer y Juan Carlos Calabró. Nunca soporté a Alberto Olmedo ni a Jorge Porcel, y, en términos generales, todo cuanto tiene que ver con las producciones de los hermanos Sofovich ostenta el sello de la más crasa vulgaridad. Tampoco leo diarios ni revistas, de manera que ignoro qué pasa con el humor gráfico: naturalmente, Quino y Fontanarrosa creo que se acercan al máximo nivel de eficacia y de ingenio, en sus perfectas combinaciones de texto e imagen..

 

PP: En varios países de América Latina se dice: "Mi país es un pueblo de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista", etc. ¿En el país donde vive se dice lo mismo?

FERNANDO SORRENTINO: Lo cierto es nunca he oído tal cosa. En todo caso, habría una frase más adecuada a la realidad: “En la Argentina, vos tocás un político y salta un corrupto”.

 

PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír?

FERNANDO SORRENTINO: Nunca traté de hacer llorar a nadie. Aborrezco a las personas plañideras y la sensiblería populachera. Me gusta muchísimo el tango, y muchas de sus letras constituyen excelentes poemas. Y, sin embargo, ¿cómo alguien, en su sano juicio, ha podido escribir los disparates y las estupideces que se encuentran, por ejemplo (no son los únicos), en los tangos El bazar de los juguetes y Antiguo reloj de cobre?.

 

PP: ¿Cuándo decidió hacerse humorista?

FERNANDO SORRENTINO: Nunca decidí tal cosa. No me considero humorista sino, sobre todo, un enamorado de la literatura y, dentro de ella, un muy meritorio cuentista que, además, tiene cierto sentido del humor. Es verdad que he escrito algunos cuentos de total intención humorística (por ejemplo, “En defensa propia” o “Una broma pesada”), pero en la mayor parte de mi producción el humor no funciona como plato principal sino como condimento..

 

PP: ¿El humorista nace o se hace?

FERNANDO SORRENTINO: Eso no lo sé. Sí sé que hay personas, ¡muchas personas!, que no tienen el menor sentido del humor, y creo que suelen ser, al mismo tiempo, personas de escasísimas luces.

 

PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de su carrera hasta el día de hoy?

FERNANDO SORRENTINO: He tenido altibajos, como todo el mundo. Pero, sin proponerme metas colosales, puedo decir que, más o menos, he logrado prácticamente todo lo que deseaba. Por algún elemento maldito de mi personalidad, nunca quise formar parte de ningún grupo literario de elogios mutuos, y tal vez esta circunstancia me causó algunos perjuicios, compensados por el hecho positivo, para mí, de no tener tratos con personas que me desagradan..

 

PP: Como profesional del humor, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

FERNANDO SORRENTINO: Repito: no soy humorista. Puedo desternillarme de risa cuando acudo a ciertos recuerdos de la vida real: ¡episodios tan absurdos que he presenciado…! En cuanto al cine, hay muchísimas escenas excelentes en las películas de Laurel y Hardy, en especial el filme titulado Chickens come home, que es para reír desde el principio hasta el fin. Hay una vieja película argentina, de 1948, titulada Cuidado con las imitaciones. Dentro de la película hay otras “filmaciones” donde los actores imitan a famosos actores de la época, haciéndolos “participar” en disparatados argumentos: bueno, esas escenas me han parecido, sencillamente, admirables.

 

PP: ¿Alguna anécdota relacionada con su profesión?

FERNANDO SORRENTINO: No sé, no recuerdo ninguna que sea mínimamente interesante…

 

PP: ¿Con cuáles colegas se identifica?

FERNANDO SORRENTINO: Me refiero a sus obras en cuanto narradores: en la literatura argentina tengo tres ídolos: Jorge Luis Borges, Marco Denevi y Julio Cortázar. Y los tres, y cada uno a su respetable manera, son dados a las (sobrias) humoradas. Y agrego, en el siglo XIX, al maravilloso autor de la novela en verso Martín Fierro, donde no faltan finos toques de humor.

 

PP: ¿Qué me aconsejaría a mí como humorista?

FERNANDO SORRENTINO: No sé dar (ni recibir) consejos. Cada cual, si lo merece, encontrará su camino. Y, si no lo merece, no lo encontrará; y eso es lo mejor que puede ocurrirle. Es preferible —me parece— no encontrar ningún camino que encontrar un camino erróneo.