Entrevista a Aramís Quintero

Humorista escénico, literario y audiovisual. Cuba.

PP: ¿Le gusta que le hagan entrevistas?

ARAMÍS: Depende de las preguntas y quién las hace. Esta primera pregunta no me gusta mucho pero la perdono por el entrevistador.

 

PP: En este año 2011, ¿cómo ve el estado del humor en el país donde vive, en televisión, radio, teatro, literatura y gráfica?

ARAMÍS: Aparte de escritores y otros creadores que tienen buen humor y lo muestran eventualmente, en general el humor que diríamos profesional en Chile está muy limitado a la contingencia local. Y aunque a veces sea bueno, esa notoria limitación implica una gran pobreza. Y no solo temáticamente sino también en cuanto a modalidades formales y niveles de elaboración. Pobreza que empeora por la escasez de verdadera vis cómica (con raras excepciones, como la de Coco Legrand). No hay mucho humor, quizás porque no está muy valorizado. El más conocido es desde luego el de la TV, el cual, a mi modo de ver, varía mucho en calidad. Unas veces me parece horrendo y otras abominable, pero en sus momentos felices me parece muy malo. No siempre ha sido así, a juzgar por algunas grabaciones que he visto. Y creo que hay buenos actores que podrían hacer muy buen humor si el medio lo quisiera (si cambiaran algunos conceptos y modos de trabajar el humor). Pero no parece que el medio quiera ni que vaya a querer, al menos mientras no se solucione el problema del calentamiento global.

 

PP: En varios países de América Latina se dice: "Mi país es un pueblo de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista", etc. ¿En el país donde vives se dice lo mismo?

ARAMÍS: Por supuesto. Sobre todo en los estratos sociales más bajos, donde el humor es más espontáneo, menos inhibido (se cuida menos la imagen), la gente se percibe como muy humorista. (Claro que a cada pueblo le falta referencia de los demás y no puede comparar). Pero la pobreza antes mencionada es transversal a toda la sociedad. Un buen reflejo de ello es quizás el siguiente: en ciertos talleres donde he participado, cuando se ha establecido el contexto y el permiso para hacer chistes, he visto a señoras y señores y señoritas (finos y tímidos como el que más) hacer unos chistes no solo malos sino tan groseros que me han sorprendido. Obviamente, eso y ninguna otra cosa es para ellos el humor. Si les piden un chiste, se trata de eso, qué culpa tienen.

 

PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír”?

ARAMÍS: No sé. Pero en Chile sí es verdad. O al menos, la gente disfruta más la emoción que desemboca en llanto, que la que desemboca en risa. Algo por dentro les dice que si lloran dan una imagen de gente sensible y muy humana, pero si ríen, quién sabe a qué se arriesgan.

 

PP: ¿Cuándo decidió hacerse humorista?

ARAMÍS: Lo que es decidir, nunca.

 

PP: ¿El humorista nace o se hace?

ARAMÍS: Creo que para todo hay que nacer con algo y luego afinarlo, trabajarlo. El que tiene ese algo sin trabajar, motiva que uno diga “qué lástima”. Y el que trabaja lo que no tiene, motiva que uno escape despavorido.

 

PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de tu carrera en el humor hasta el día de hoy?

ARAMÍS: El mejor y el peor momento los he tenido varias veces, y supongo que son los mismos de todo creador.

 

PP: Como profesional del humor, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

ARAMÍS: Creo que me río fácil, porque me río con todo tipo de formas y estilos, y con cualquier tema. Y en cualquier lenguaje (oral, literario, gráfico, musical, escénico, etc.). Depende de la elaboración, y de la calidad de quien trabaja.

 

PP: ¿Alguna anécdota relacionda con su profesión?

ARAMÍS: Muchas. Una vez una, otra vez otra, y así.

 

PP: ¿Con cuáles colegas se identifica?

ARAMÍS: Con los buenos. Mark Twain, Chesterton, Eca de Queiroz, Umberto Eco, Fontanarrosa, Dolina, Buster Keaton, Chaplin, Jacques Tati, el cine cómico italiano de los 60, el cine cómico francés de distintas épocas, el cine más reciente inaugurado con la cinta “¿Y dónde está el piloto?”, Marcel Marceau, el grupo argentino Les Luthiers, Quino, Charles Schulz, el uruguayo Leo Masliah, la Seña del Humor de Cuba, el grupo Sala-Manca de Cuba, la serie televisiva Friends… y un grueso etcétera.

 

PP: ¿Qué me aconseja a mí como humorista?

ARAMÍS: Que no pidas consejos. Salvo a ti mismo, y en ese caso aconséjate ser muy humilde, muy crítico contigo mismo, muy exigente con lo que haces, etcétera. En el etcétera, incluye perdonarte si no llegas a la perfección.

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