Diego Vignolo

Humorista escénico

PP: ¿Le gusta que le hagan entrevistas?

D. VIGNOLO: Si, mas que nada radio y escrito, tv no tanto.

 

PP: En este año 2016, ¿cómo ve el estado del humor en el país donde vive, en televisión, radio, teatro, literatura y gráfica?

D. VIGNOLO: Vivo en Uruguay, estoy viendo una nueva generación de humoristas que pronto tendrá la recompensa a su esfuerzo. Montevideo es una escena dura para el humoristas, los que marcaron época y se abrieron paso lo hicieron cruzando a Bs As. Los medios son difíciles de acceder para los que no tienen un contacto directo en el medio. La tv uruguaya tiene muy poca producción local, por lo que los humoristas que quisieran vivir de esto, no tenían otra que vivir en Buenos Aires. Pero el movimiento del stand up comedy está dando oportunidades a todos y eso está generando un movimiento muy lindo de gente animándose a hacer reír y a confiar en que se puede hacer de esto un oficio, y eso dará sus frutos más temprano que tarde.

 

PP: En todos los países de América Latina se dice: "Mi país es un pueblo de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista", etc. ¿En el país donde vive se dice lo mismo?

D. VIGNOLO: Mi país tiene un hermoso legado de humoristas, aunque en su mayoría fueron anónimos. Esto se debe al carnaval, la gran fuente de humor de Uruguay. Pero siempre fueron los anónimos, de cara pintada, toda una vida haciendo reír sin ninguna pretensión de fama, que salían y salen año a año haciendo su "trabajo". Aunque hoy en día el carnaval es más farandulero, atrás quedaron miles de héroes sin nombre que divertían al barrio y a la ciudad cada febrero sin esperar cámaras ni reconocimientos. No se podría decir que "pateas una piedra y sale un humorista" pero cada vez son más los que gozan del arte de hacer reír. Con el carnaval como gran vidriera y ahora con el movimiento stand up comedy, comienzan a surgir. Pero creo que lo mejor está por venir.

 

PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír?

D. VIGNOLO: Yo creo que si. Transmitir una empatía desde la tristeza es mas fácil, porque hay lugares comunes en los que el humano es permeable, solo tienes apelar a emociones que todos conocemos, el amor de un hijo, de una madre, el recuerdo del abuelo, con música triste y todos caeremos bajo el embrujo de la emoción inevitablemente. Imágenes de la guerra con música de violín: ¡PUM! Aparece una lágrima. Porque apelamos simplemente a la realidad que nos entristece. Pero generar una empatía desde el lugar de "yo soy tan tonto como tú" y generar una carcajada, que significa nada más y nada menos que "puedo reír de mi mismo" es más complejo. Porque va más allá. Hacer reír significa tomar esa misma realidad y darle un giro inesperado. Incluso el proceso mental que requiere es más complejo. Digamos que hacer llorar se puede lograr tan solo con mostrar la realidad, y hacer reír se trata de tomar esa misma realidad y ponerla patas para arriba y pintarle bigotes. O sino puedes darle un puñetazo a alguien, el llorará pero alguien reír y lograr las dos cosas.

 

PP: ¿Cuándo decidió hacerse humorista?

D. VIGNOLO: Empecé jugando a ser actor en eventos juveniles con mis amigos, hacíamos obras de teatro humorísticas, después vino la murga uruguaya, también con gran contenido humorístico y viví la experiencia de hacer reír a una multitud y fue lo más gratificante que había vivido. Desde que entré en la vida estudiantil-laboral nunca estuve cómodo. Una vez mi pareja me vio llorando porque no sabía para donde ir con mi trabajo y estudio y me preguntó: "¿Que te gustaría hacer? ¿Cómo te gustaría verte en 10 años?" Y sin siquiera pensarlo respondí "Quiero vivir de hacer reír" Tan sin pensarlo fue, que hasta yo mismo me sorprendí de la respuesta. Paradójicamente, tomé la decisión cuando terminé con esa pareja.

 

PP: ¿El humorista nace o se hace?

D. VIGNOLO: Creo que como cualquier oficio o cualquier arte hay de ambos casos, ni una cosa ni la otra al 100%. Cierto que hay quienes nacen con el don (de hacer reír, de meter la pelota en un ángulo o de pintar escupiendo en una tela) pero también hay de los que aman un arte y dejan todo para aprenderlo y mejorar, y esos también tienen una carrera. Aún así creo que no existe una persona en el mundo que nunca haya hecho reír a alguien, al menos de niño.

 

PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de su carrera hasta el día de hoy?

D. VIGNOLO: El peor momento fue en una fiesta privada en punta del este, yo recién había dejado mi trabajo para dedicarme a esto. Habían pedido una hora de show, me metieron en un pasillo con un micro inalámbrico en el fondo de la casa y el parlante estaba dentro de la casa, dejé la vida y no salió ni una sonrisa. Me baje pidiendo disculpas y me fui pensando en no volver a hacerlo. El mejor momento lo estoy viviendo ahora. Después de 4 años de programarlo, estoy haciendo una gira por 5 países, conociendo humoristas de todos lados y todo gracias al humor.

 

PP: Como profesional del humor, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

D. VIGNOLO: Si, me río mucho, por suerte. Cuando soy público intento dejar todo prejuicio y tecnicismos fuera. No se si tenga un tipo de chiste que me haga reír más que otro, pero me hace reír mucho lo simple, cuando con poca cosa me pintan un mundo, cosas como Les Luthiers, Umbilical Brothers, que con el escenario vacío, lo llenan de color a base de ingenio.

 

PP: ¿Alguna anécdota relacionada con su profesión?

D. VIGONOLO: Cuando tomé las últimas clases personalizadas con mi maestro Alejandro Angelini, en Bs. As. tuve éste diálogo:

Ale: ¿A qué viniste?
Yo: Quería que me ayudes con mi texto y mi personaje escénico porqu... (me interrumpe)
Ale: No. Vos no viajaste a Buenos Aires a pagarle al docente más caro para pedirle "que te ayude a bla bla bla..." (dice burlonamente)
Yo: ...?
Ale: Querés vivir de esto. Nadie hace lo que vos estás haciendo "por hobbie". 
No es una anécdota divertida, pero es el momento en el que me empujaron por el risco de la aventura, me dijeron que había otra forma de hacer las cosas. Es una escena que tengo marcada a fuego de alguien que sabía más que yo, qué era lo que yo era, y usó su influencia sobre mi en mi favor. Y se despidió de mi diciendo "vos ya no sos mi alumno, sos mi colega" Y me fui de pecho inflado, habiendo descubierto mi camino, que para alguien que a los 27 años no tenía rumbo, fue lo más importante de su vida.

 

PP: ¿Con cuáles colegas se identifica?

D. VIGNOLO: Con Fede Simonetti y Felix Buenaventura, tuve el placer de conocerlos en Argentina y mantengo el gusto de compartir largas charlas con ellos cada vez que voy. No solo me identifico con su humor, sino con cómo entienden la comedia y el oficio, de cómo comparten conocimientos y sus experiencias sin miramientos.

 

PP: ¿Qué me aconsejaría a mí como humorista?

D. VIGNOLO: Qué se clone para que cada generación tenga su Pepe Pelayo.

Stand Up Argentina - Diego Vignolo - Teatro Chacarerean 2013

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