Pepe Pelayo

Escritor cubano-chileno

¿Por qué te gusta hacer reír a tus lectores infantiles?

Soy supermegahiperarchiultra fanático extremista y fundamentalista absoluto del humor. Siempre he pensado que la risa sana todo lo cambia para bien. Por tanto, que los seres humanos desarrollen su sentido del humor y su hábito lector desde muy pequeños, es para mí una imperiosa necesidad. Y ver reír a esos niños y niñas a causa de mis “gracias” es el mejor premio que me pueden dar. Y si lo hacen junto a su familia, ¡mejor que mejor!<--break->

 

El humor que haces en tus libros: ¿cómo se te ocurre?

Lo voy a confesar por primera vez, pero quiero que no se lo digan nadie. ¡Denme sus palabras de honor! ¿De acuerdo? Bueno… ¡NO TENGO LA MENOR IDEA!

 

¿Qué te gustaría decirles a los lectores de Humor Sapiens?

Dos cosas: 1) Si en este sitio aprendieron algo sobre el humor, quedo feliz por completo. 2) Si de verdad les gustó y mucho, mandenme sus comentarios para yo saberlo. (Si no les gustó no escriban porque me deprimo).

 

¿Puedes hacer una breve autobiografía para Humor Sapiens?

Llegué a este mundo, vía mi madre, en una madrugada sagitariana del año 1952, en la chica y linda, pero pequeña y bella ciudad de Matanzas, en Cuba. Sin embargo, ansioso, explosivo e impetuoso como soy, me nacionalicé chileno 55 años después. Soy miembro de la Sociedad Internacional de Estudios del Humor para así vivir actualizado en el campo que más me interesa profesionalmente y para darle más brillo a mi currículo, sobre todo a la hora de conseguir trabajos como consultor de humor.

Los demás datos, los que no tienen importancia, como lo que hecho como humorista, lo que hago actualmente, los premios, etcétera, los podrán ver en mi sitio www.pepepelayo.com.

Me han publicado más de cincuenta libros en catorce países. También he sembrado más de cincuenta plantas. Sólo me falta tener cuarenta y tantos hijos, para así cumplir con esta vida, según algunos. Claro, espero seguir sembrando libros y publicando plantas, pero es muy difícil que tenga ya los suficientes hijos. Pero eso lo compenso pensando que cada libro es un hijo. Sin embargo, hay algo que me satisface mucho. El saber que hay un libro-hijo mío viviendo en tu casa, tan cerca de ti, amigo lector o lectora, con una historia que se me ocurrió alguna vez. Y que por las noches ese libro-hijo mío te observa sonreír dormido, quizás por algún chiste que recuerdas de él… Eso me hace muy feliz. ¿Para qué pedir más?